Alma, corazón y vida.

Será como una moda pero que nunca pasará, será el despertar de un ser superior a todo lo anterior soñado y deseado, y sí, serán tus hijos quienes logren sacar de ti un tanto de lo mejor y a veces un poco de lo peor… será que nunca has querido como vas a querer a partir de ese preciso momento en que dejas de ser hija/o para pasar a ser madre o padre.

ALMA PARA DESEARTE

Porque el alma no entiende de razones ni argumentos; está programada para elaborar deseos interminables, sueños impensables e inquietudes propias de alguien que sólo sabe amar sin derecho a reclamación ni devolución. Alma para que se rompa en mil pedazos cada vez que vemos a nuestros hijos sufrir, y alma para acariciar el techo del cielo cada vez que nos emocionamos con ellos.

CORAZÓN PARA EDUCARTE

Porque educar forma un todo indivisible, una necesidad vital que permite acercar la conciencia del individuo a la identidad del grupo al que cada uno pertenece; pero cuidado, la suma de todos los grupos nunca será igual al “todos”, y es ahí donde la educación desempeña su papel social más admirable, porque cuando hablamos de relaciones hablamos de empatía, del lugar que el otro ocupa y del saber entender que todo lo que uno hace, tiene una consecuencia directa en la vida de los demás.

Y VIDA PARA SENTIRTE JUNTO A MI

Porque si el tiempo vuela, cuando la vida nos regala hijos, el tiempo se convierte en un aliado convicto, haciendo que nuestros hijos crezcan sin apenas pedirnos permiso, casi sin aviso previo, y cuando nos queremos detener es el tiempo quien no nos permite admirar nuestra mejor versión de nosotros mismos. Vida para disfrutarla juntos, para ir guardando en nuestra colección de recuerdos todo lo maravilloso que nos da la experiencia de sabernos queridos como madres y padres.

Quiérete mucho, quiérelos mucho, pero quiere bien, por lo que más quieras.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

4 comentarios en “Alma, corazón y vida.”

  1. Era una canción de amor, creo que de Antonio Machin: Alma corazón y vida y nada mas. Alma para conquistarte, corazón para quererte y vida para vividla junto a ti!!!. Realmente el germen de una familia, que se hace extensiva, como nos dice Luis Aretio a todos los hijos. La base de la educación es el cariño del corazón. Todos los padres pueden decir que quieren a sus hijos, pero a veces hay cariños que matan. y a pesar del cariño, este solo no basta, hace falta, cabeza, alma, vivir la vida con los hijos, que estos se den cuenta que los padres viven la vida, vibran, con sus amigos, participan, con los otros padres, cuentan sus cosas, son personas ellos mismos, piensan y reflexionan y no hacen las cosas mecanicamente, porque siempre han sido así, porque las han aprendido cuando ellos eran hijos, y …..ahora no saben ser padres, porque ser padres es dificil, hay que improvisar, hay que aprender a equivocarse, darse cuenta que nos estamos equivocando, tener la posibilidad de rectificar, de hacer las cosas de otra manera….

    1. Gracias Pedro, cada familia debería componer la letra de su canción, y como muchas veces pasa, improvisar cantando sin que se nos note es como improvisar educando sin que lo noten, y si lo notan, saber poner cara de que “esto es un aprendizaje de todos”, que nadie nace sabiendo y menos ante el nacimiento del primer hijo. Todo un mundo por aprender y todo un mundo por disfrutar.

  2. Deseado con toda mi ALMA, contra todo pronóstico médico, desde lo más profundo de mi CORAZÓN, tengo mucho que agradecerte, hijo mío. Contigo aprendo tanto, que sólo pido VIDA para poderla disfrutar y compartir contigo. Perdona mis errores en la complicada, pero enriquecedora responsabilidad de criarte y educarte. No dudes nunca que trate de hacerlo lo mejor que sentí, que sabía y que pude, en cada momento. No dudes nunca que te quiero y te querré siempre, hijo mío.

    Me ha emocionado mucho tu post, Luis. Directo a mis tres pilares en esta apasionante experiencia de ser madre. He sentido la necesidad de expresar lo que me ha despertado. Gracias

    1. Gracias a ti Clara; son muchas las emociones que compartimos en esta bonita aventura de aprender a crecer con nuestros hijos. Son ellos quienes viven y sienten con nosotros nuestras más íntimas experiencias… la empatía nace desde nuestros sentimientos y vuela en cada momento hacia ellos, y por alguna maravillosa razón, deja su huella en cada caricia, en cada intención…ya sea más o menos acertado, porque nadie nace sabiendo pero si queriendo. Saludos de un padre a una madre… con mucho sentido del amor.

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