La Autoestima y el desarrollo del Yo.

Parece que la autoestima lo es todo y que no hay felicidad sin una imagen intachable de uno mismo. Somos devoradores de nuevos paradigmas y de modas de pensamientos, pero hay que tener mucho cuidado con lo que nos quieren hacer creer; hay mucho vendedor de humo vestido a la última con sonrisa de anuncio y con un fondo de imagen muy bien estudiado.

Somos de carne y hueso y sufrimos porque vivir es también sufrir, como lo es meter la pata y a veces no saber querernos del todo bien. Esa imagen que a veces damos de ir todo el día corriendo detrás de nuestros errores, de nuestros reproches y forzándonos a tener que estar bien en todo momento, ¿es real?

Queremos hijos con fortalezas, sanos e inteligentes; para eso les ofrecemos grandes oportunidades de superación, pero no todos lo consiguen; entonces la melancolía de un pensamiento de debilidad les invade y sienten que no sirven para nada.

Ahora no hay niños listos, ahora son niños con talento; ya no hay niños torpes, ahora son alumnos con déficit de atención. 

Todo es mucho más normal que lo que nos hacen creer; la autoestima forma parte de nosotros, de nuestro Yo, y dependiendo de cómo nos vaya así le irá también a ella, pero no al revés. La autoestima no se da, no se compra, no se hereda, no se regala ni se ofrece; la autoestima se alcanza o se adquiere desde la propia experiencia, desde la confianza que una persona tiene en sí misma y desde el sentimiento de valía que le trasladan los demás incluyendo sus errores, defectos y complejos.

No busquemos la solución en el último libro o en la última conferencia sobre autoayuda porque no hay fórmulas mágicas sin fecha de caducidad, duran lo que duran, usar y tirar, como casi todo.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

El Trastorno Negativista Desafiante. La agresión como defensa.

Todo empieza con el placer de la negación, el placer intenso de la posición desafiante de “a todo lo que me propongan mi respuesta es no”. Torrentes de adrenalina, noradrenalina, cortisol, serotonina, acetilcolina y el aumento de la respiración y del ritmo cardíaco hacen saltar las alarmas, estamos estresados y nuestro cuerpo se activa para defenderse rechazando. A veces la tolerancia a situaciones agresivas se normaliza en la rutina familiar y aparece el “quiero más” en forma de agresiones verbales o físicas. Continúa leyendo El Trastorno Negativista Desafiante. La agresión como defensa.

De tal padre, tal astilla.

Bienvenido Papá, ponte cómodo porque vas a vivir una experiencia maravillosa, la experiencia de aprender a dar forma a tus hijos. Forma, sentido y contenido. A cuidar y a educar a quien dependerá de ti y de Mamá. Todo comienza en el instante que llegan a tu vida y ya tan pequeños necesitan todo tu afecto, tus mejores caricias y tu guía para todo su nuevo proyecto de vida. Continúa leyendo De tal padre, tal astilla.

Doce días sin ti. La lección de Patricia y Ángel.

“Porque ahora que sabemos dónde estás nosotros ya estamos en paz. Porque tu recuerdo ya es nuestro para siempre. Porque siempre estarás en nosotros, y eso nadie nos lo podrá robar. Nadie nos borrará tu sonrisa pescaito, no lo permitiremos. Porque soñaremos contigo y tú con nosotros, y esa colección de sueños serán las caricias con las que seguir sintiendo que somos uno para todos, y que no tenemos sentido todos sin uno, sin ti“. Continúa leyendo Doce días sin ti. La lección de Patricia y Ángel.

Enseñar a respetar para aprender a obedecer. La autoridad empática.

Es demasiado común escuchar eso de “no sé qué hacer para que mis hijos obedezcan”, y casi todos tarde o temprano terminamos desesperados, nos enfadamos o nos da por repetir veinte veces una misma cosa; y claro, todo tiene un límite, sobre todo nuestra poca paciencia. ¿Crees que es necesario que tus hijos aprendan a obedecer? Continúa leyendo Enseñar a respetar para aprender a obedecer. La autoridad empática.

El monopolio emocional. La dependencia de amar y ser amado.

Nada me separará de ti salvo tú misma mamá, porque si me amas con toda tu alma, yo buscaré esa misma intensidad cuando quiera sentir ese amor que tú me has dado. Sí, tú me has permitido vivir pegado a ti y yo nunca más querré otra cosa que tu seguridad, tu protección, esa maravillosa sensación de estar siempre a tu lado, de necesitarte hasta para respirar, para poder descansar… o llorar. Continúa leyendo El monopolio emocional. La dependencia de amar y ser amado.

LOVE Vs. LO VE

¿Lo ves? Porque no es lo mismo amar que respetar. Porque hay veces que es tan fácil decir te quiero como dar dos hostias para dejar tu marca en la cara, en el alma y en toda la falta de tu respeto. ¿Lo ves? ¿Las ves? Sufrimos de angustia crónica por no sabernos respetados.

Una cosa es amar a una persona, y otra bien diferente es poder con esa persona, porque quien impone su miedo y su ley no entiende que se convierte en su propia víctima por no saber querer, el peor de los castigos posibles en vida, el de no haber sido querido volcado sobre su triste arrogancia.

“Tu poder te lo metes donde te quepa, y si no… lo ves, nunca te podrás respetar porque tú no me respetas”

PORQUE DONDE LAS MAN… LAS WOMAN.

Saltando la cuestión del género, todo se resume en lo mismo, en las faltas de respeto, desde la más simple hasta la más violenta. No permitas que nadie, jamás, te humille o te agreda. Nadie tiene el poder sobre nadie porque sobre todo, somos iguales.

Sólo somos personas, sólo queremos y pedimos lo que merecemos: respeto, tacto, empatía, paciencia y amor, mucho amor, pero amor del bueno. ¿O no… lo ves?

Luis Aretio

Ganas, tenemos muchas ganas.

Yo lo que tengo son… ganas.

Tenemos ganas de cambiar el mundo de un sólo golpe o poco a poco. Ganas porque sabemos que somos el granito de arena más importante del universo, porque sin cada uno de nosotros el otro nunca sería nada. Somos al mismo tiempo tan insignificantes como imprescindibles; tan simple como paradójico, de no ser nadie… a ser todo. Continúa leyendo Ganas, tenemos muchas ganas.

Alas de ángel. La otra mirada del cáncer.

Entre el amor y dolor: Carta de un niño a sus padres el día después del diagnóstico. 

Cuando vivir duele por injusto, cuando la rabia alcanza su cota más alta; cuando la frustración te rompe el alma en pedazos de tristeza que jamás hubieras imaginado… ni en el peor de tus días.

Abrázame fuerte mamá, que no quiero sentirme solo, que yo no siento miedo si tú no lo tienes, y hoy lo veo en tus ojos, porque tu mirada está rota desde ayer. Continúa leyendo Alas de ángel. La otra mirada del cáncer.

Separación, dolor… y etiquetas. Carta a los padres de Ana.

Mamá, papá, tengo que comunicaros que ANA está sufriendo por culpa de vuestra injusta actitud. Ella sólo tiene siete años y muchas ganas de vivir, no de sufrir. Me traéis a ANA a mi consulta porque se porta mal, porque no obedece, porque tiene rabietas, porque ha empezado a ir mal en el cole o porque hay sospechas de que sus compañeros de clase la rechazan, o por todo a la vez, ya que en más de un caso me he enfrentado a niños con todos estos síntomas al mismo tiempo. Continúa leyendo Separación, dolor… y etiquetas. Carta a los padres de Ana.