Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

Todos somos víctimas de esta inmerecida lacra de casos de acoso escolar o bullying. A todos se nos para el corazón cuando saltan a la luz las nefastas consecuencias de jóvenes, niños la mayoría, que ven su vida arruinada y no encuentran más salida a su angustia que la del aislamiento y en algunos casos, el suicidio. Todos somos víctimas, pero en el acto de acosar, hay tres víctimas directamente implicadas.

Víctima 1.- El acosado

Más allá de las vejaciones y humillaciones que sabemos que pueden llegar a experimentar sin motivo ni razón, la persona acosada es también víctima de la pobre imagen de sí mismo, y ante los demás no tiene con qué relacionarse, no sabe. En su casa reprime las emociones y en el centro escolar trata de ignorar a su agresor intentando pasar desapercibido, pero su debilidad y falta de recursos es tan amarga como las agresiones que recibe, ambas injustificadas sin duda. Son víctimas de sus miedos, de su carencia para comunicar su situación a sus tutores o cuidadores. Son víctimas porque se señalan a sí mismos con su inseguridad. Viven en una realidad difícil de digerir; el conflicto, la duda, la indecisión o el bloqueo son parte de su mochila personal, y eso pesa.

Víctima 2.- El acosador

Una persona que toma la decisión de agredir intencionadamente sin causa ni motivo a otra solo tiene un calificativo, es una mala persona, porque ha sido mal educado, y vive infeliz oculto en un falso yo o un falso ser. Un líder con este perfil sabe muy bien lo que hace, controla al grupo y se rodea de cobardes sin criterio que le siguen el juego con tal de no ser excluidos del grupo Alfa. No saben lo que es la empatía, no la necesitan, van de sobrados, pero su orgullo confundido es su sentencia pública; sólo falta que alguien le pare los pies a semejantes maleducados, inadaptados y malas personas. Son víctimas de su ignorancia, de la total ausencia de valores, y su arrogancia es su insignificancia. Agreden porque no son nada, están vacíos.

Víctima 3. El cómplice

Este es el más pringado de las tres víctimas, por cobarde y por servil. No sabe lo que es tener criterio ni tampoco corazón, así, simultáneamente. Es un vacío sincronizado que nos invoca una estructura de persona insulsa, triste, indiferente. No aporta nada, es una clase mediocre, un parias que anda por los pasillos mendigando un falso afecto, y con suerte un poco del protagonismo que arrastra su adorado líder.

Quien no reacciona ante una agresión de tales dimensiones. Quien se regodea con el sufrimiento de un indefenso. Quien se jacta del daño que hace otro, y quien en lugar de defender… ofende, no merece la pena señalarlo salvo para hacer que pague la culpa de su actitud pasivo-agresiva, pues quien consiente, también agrede.

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Somos animales y agredimos, sobre todo a los más débiles. Vivimos hipercomunicados, y “tanto de lo mismo” no sabemos ni podemos digerir a diario. Se puede agredir, casi todos lo hacemos o lo hemos hecho, y no pasa nada, porque las agresiones y los errores se pueden reparar o compensar. Lo malo es la reiteración, el machaque impuesto a su verdadera víctima, lo grave es el ensañamiento por defecto.

No hay derecho a que teniendo tan pocos recursos, los malgastemos en campañas de poca monta que no calan, etiquetan y además estigmatizan y cronifican el problema, pero como algo hay que hacer, lo vendemos con forma de solución y punto. Así nos va.

Formemos a padres y a docentes, estrechemos el círculo a los insolentes y al mismo tiempo abracemos a quienes más nos necesitan. Hagamos que se sientan arropados, aceptados, integrados, queridos y sobre todo… respetados.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

2 comentarios sobre “Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.”

  1. El otro dia me vino mi hija contando que un compañero se habia metido con otra compañera y que no la dejaba jugar, enseguida me salió la vena de madre y le dije que eso no se puede permitir y que la próxima vez se lo dijera al maestro, y me preguntó si eso se podia hacer (decírselo al maestro) le expliqué que está muy feo reirse de otro compañero y mucho menos aislarlo y que nadie juegue con ella, la pobre me miró y me dijo que ella y dos o tres más se fueron a jugar con la chiquilla aún así le dije que esas cosas hay que contarlas a los maestros. A lo que iba, está claro que todo es educar!

    1. Así es Patricia, todo está en la educación. Esta plaga de síntomas violentos y retorcidos que nos invade no es otra cosa que el resultado de una equivocada escala de valores en el seno de la familia y potenciado o reforzado por los medios de comunicación, y así no se puede continuar. Un saludo y vuelve cuando quieras.

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