Se vende felicidad, razon aquí.

Y volvemos a caer en la mitomanía, en los falsos dioses, en adorar de nuevo al becerro dorado; y todos tan callados vitoreando al emperador como si llevara puesto su mejor traje sabiendo que está desnudo. Saluda y sonríe, hipócrita, que te están viendo. Continúa leyendo Se vende felicidad, razon aquí.

Los hijos ven, los hijos hacen.

Porque educar es un enredo para todos, pero de responsabilidad única y exclusivamente adulta. Partiendo de esta premisa, tenemos garantizado un arduo trabajo por delante hasta conseguir dejar claro quién o quiénes son los responsables directos de la situación actual de la conducta de muchos hijos. Porque todo lo que no hacen bien, se lo hemos enseñado nosotros. Continúa leyendo Los hijos ven, los hijos hacen.

Abanicos de papel en las aulas, no gracias.

No entremos al trapo del Sr. consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, no nos merece su señoría, ya que si el comentario es inoportuno y claramente reprochable… será porque Usía no de más de sí, y llegados a este punto prefiero siempre pensar eso de “peor para él. Continúa leyendo Abanicos de papel en las aulas, no gracias.

Los docentes también lloran.

Todos hemos tenido una maestra o un maestro que recordamos de manera entrañable por su ternura o su paciencia; los hubo y los habrá que no, que los recordemos por su firmeza o exigencia, pero todos tienen un denominador común, todos han sido habitantes del planeta escuela. Continúa leyendo Los docentes también lloran.

Camaleones emocionales. ¡A quién se le ocurre!

Somos una especie peculiar, una rara variedad animal empeñada en adaptarse a todo tipo de situaciones, ambientes, tendencias, contextos y a unas sensaciones extrañas a las que nos obstinamos en poner nombres, emociones creo que les llaman. No podemos con todo, tanta adaptabilidad nos conmueve, nos perturba nuestro permanente equilibrio y el control; y así nos va a veces, que de tantas formas que adoptamos, terminamos perdiendo la razón y con ella la calma. Continúa leyendo Camaleones emocionales. ¡A quién se le ocurre!

El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Desde el milagro de “hemos sido capaces de sacar al primero para adelante… y nos sigue queriendo”. Pasando por el “vamos, venga que no llegamos, pero por qué todo es tan lento, venga que vamos tarde”. Y siguiendo por esa otra lindeza de la adolescencia de “a mi me da igual lo que hagan tus amigos o a la hora que lleguen a sus casas; tú lo que tienes es el cuarto hecho un asco y te has creído que esto es una pensión”. La verdad, educar a veces es un auténtico suplicio que roza lo esperpéntico. Continúa leyendo El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

Todos somos víctimas de esta inmerecida lacra de casos de acoso escolar o bullying. A todos se nos para el corazón cuando saltan a la luz las nefastas consecuencias de jóvenes, niños la mayoría, que ven su vida arruinada y no encuentran más salida a su angustia que la del aislamiento y en algunos casos, el suicidio. Todos somos víctimas, pero en el acto de acosar, hay tres víctimas directamente implicadas. Continúa leyendo Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

Los Abuelos: esos héroes de carne y hueso.

Lo dan todo en cada misión de cuidar a sus nietos, y parece que nada les pesa, que nunca pasa nada. Asumen un papel arriesgado a veces, se la juegan defendiendo a sus más intrépidos admiradores, esos locos bajitos que son sus nietos. “Tú no te preocupes que no se lo decimos a mamá” una frase recurrente llena de complicidad, porque para qué nos vamos a engañar, si quienes más disfrutan son ellos. Continúa leyendo Los Abuelos: esos héroes de carne y hueso.

Pensad, pensad… ¡Malditos!

Atravesamos una auténtica crisis de criterio. Cada vez pensamos menos y además permitimos que sean otros quienes piensen por nosotros. Tendencias, gustos, aficiones, moda,… nada es casual ni tampoco improvisado, todo tiene su por qué y su intención. Nos va lo fácil, lo inmediato, y sobre todo lo cómodo. Somos la expresión máxima de la ley del mínimo esfuerzo. Y nos equivocamos si creemos que esto que nos ofrecen es lo mejor que nos merecemos. Continúa leyendo Pensad, pensad… ¡Malditos!

Docentes con corazon de tiza y alma de patio. Gracias por vuestra incansable raza.

Gracias docentes: desde la Educación Infantil hasta la Universitaria.

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