El amor ni se crea ni se destruye, simplemente… cambia.

Todas las personas hemos sentido amor en algún momento de nuestras vidas; todo comienza con el amor de nuestros padres, luego vamos añadiendo más familiares, hacemos amigos, ahora tu pareja, o tus hijos, los abuelos… el amor, el afecto, el cariño, el vínculo, el apego… nos determinan al mismo tiempo que nos miman, nos agasajan con sus mejores caricias y nos arropan con sus cálidas maneras. Amar no tiene forma, pero da sentido a todo lo que nos rodea, el mundo sin amor sería imposible porque somos personas, sólo eso, y todo nos afecta al ritmo de nuestras educadas pero también limitadas emociones. Continúa leyendo El amor ni se crea ni se destruye, simplemente… cambia.

Los pensamientos negativos automáticos. La Teoría del Moco.

Los pensamientos negativos automáticos nos producen miedo, algunos incluso pánico; nos hacen sentir inseguros, distantes, indecisos, pero sobre todo nos provocan un permanente monólogo de reproches, de mensajes desadaptativos que incluso llaman a la puerta de patologías más severas: cuadros depresivos, neurosis, psicosis… Son los parias de nuestro cerebro, pero caemos con demasiada facilidad en sus trampas, en sus seductores mensajes negativos, y no, no es fácil ni es simple aprender a manejarlos, más bien somos manejados por ellos.

Continúa leyendo Los pensamientos negativos automáticos. La Teoría del Moco.

Dime de qué te quejas… y te diré quién eres.

Porque nos quejamos demasiado, incluso más allá de lo que realmente necesitamos. La queja se instala en nuestras vidas sin apenas darnos cuenta, casi sin saberlo nos pasamos gran parte de nuestra rutina valorando de manera negativa o difícil aquellas cosas que nos pasan con las que nos estamos de acuerdo o simplemente no nos gustan. Continúa leyendo Dime de qué te quejas… y te diré quién eres.

Adolescencia: Cambian las formas, no las normas.

Una madre nos ha realizado una consulta reciente sobre su hija de 14 años: “Mi hija ya no me cuenta nada. ¿Cómo debo preguntar para que mi hija me hable? Por más que le pregunto no me cuenta nada”

De la pregunta se deducen muchas otras, pero sobre todo se intuyen dificultades en las nuevas estructuras de comunicación en el entorno de una familia con una hija adolescente. Continúa leyendo Adolescencia: Cambian las formas, no las normas.

La Familia y el hiperrealismo educativo.

El hiperrealismo nos ha tocado con su increíble fuerza y ya nada es como antes. Ahora vemos la realidad con tal cantidad y calidad de detalles, con tanta nitidez de efectos realzados y exagerados, que lo que antes era interesante ahora nos resulta increíble que nos haya llegado a gustar. Los mega píxeles consiguen imágenes que superan a la propia realidad, y la tecnología permite manipular esa realidad hasta límites pecaminosos por mentirosos. Continúa leyendo La Familia y el hiperrealismo educativo.

La conducta: no es lo que se ve, es lo que no se ve.

Detrás de toda conducta hay una emoción que la sostiene, desencadena o motiva, eso es indiscutible, salvo en los casos de conductas reflejas primitivas donde la emoción no aparece hasta pasada la acción refleja. Sin la emoción, la conducta no es nada.

Toda conducta está dirigida a una meta.

Nada es casualidad, todo lo que hacemos las personas es por algo y para algo; como diría Freud, hasta los lapsus tienen su sentido, las equivocaciones incluso las omisiones, serían también intencionadas. Continúa leyendo La conducta: no es lo que se ve, es lo que no se ve.

La Técnica de Rebobinar: educar enseñando.

Nivel de dificultad: según el carácter de los padres, el de los niños testarudos también, pero es más importante tener claro quién de todos se lleva “el premio al más cabezota”, porque si se lo llevan nuestros hijos, mal, muy mal empezamos.

Metodología: simple y muy económica. Cada vez que tus hijos hagan algo inadecuado, algo que no está bien o algo que no se parece a lo esperado/deseado:

1.- Nunca grites ni amenaces.

Nunca grites ni amenaces sin tener toda la información disponible, es decir, nunca grites ni amenaces; no va a servir mucho más que para que ellos aprendan a gritar y posiblemente a medir hasta donde somos capaces de cumplir todas esas amenazas. Continúa leyendo La Técnica de Rebobinar: educar enseñando.

Me recuerdas a mi mismo, por eso te escribo.

Y serás como yo he sido, un poco grande y un poco pequeño. Sabrás que la vida es más vida desde que tú me hiciste padre, o madre… y cuando crezcas, tus aciertos serán míos, pero tus errores también; verás en ti defectos y virtudes, primero míos y luego tuyos. Tenemos un espejo que nos dibuja el alma en cada emoción, en cada manera, en cada ocasión, y tu reflejo es mi reflejo, mi mejor ejemplo, silueta de lo que un día serás. Continúa leyendo Me recuerdas a mi mismo, por eso te escribo.

No es magia, es educación.

Todo parece detenerse en un instante, en ese preciso momento en que nos hacen sentir que estamos haciendo las cosas bien, que tus alumnos o tus hijos parecen haber sido educados en algún país encantado o extraño como Finlandia; una imagen como congelada o suspendida en lo posible y una voz a cámara lenta que dice: Continúa leyendo No es magia, es educación.

Mi Primera Confusión. La Comunión es otra cosa.

Pronto arranca el mes de las “primeras confusiones”, si, tal cual, y no lo digo precisamente porque se crea o se deje de creer en lo que se está haciendo. Recibir la comunión es un acto de fe, una forma de afrontar la vida espiritual, familiar y social. Una decisión basada en una creencia religiosa, una actitud ante los demás.

Confusión es lo que experimentan los niños cuando de todo, lo más importante es la amalgama de regalos que pueden llegar a recibir y el esfuerzo, en la mayoría de los casos, que supone para las familias semejante despliegue de medios para celebrar un acto tan humilde como el que realmente representa.

Se nos ha ido la mano un poco. “Los bautizos se han convertido en comuniones, las comuniones en bodas y las bodas, en la entrega de los Oscar…”.

Es la confusión de la prioridad por satisfacer las necesidades más materiales; el regalo por el regalo o el sobre con dinero, la abundancia y la ostentación. ¿Aportan algo? Si queremos que nuestros hijos sean felices, ¿de verdad que este es el camino adecuado? Celebramos la fe en la iglesia como el que celebra que ha llegado la feria de su pueblo, pero con un poco más de glamour, si procede, claro.

Rescatemos el sentido común pues creo que casi todo, en una medida justa, es razonable y necesario. Los cumpleaños generan una montaña de plástico y papel difícil de digerir, sobre todo por el impacto negativo que genera en nuestros hijos la creencia de que crecer es igual a acaparar cosas que apenas tienen tiempo para disfrutar y que saturan las estanterías de nuestras casas.

Hay familias que celebran un evento especial (viaje, fiesta, etc.) con sus hijos para que también tengan una fiesta como la de sus amigos que sí han hecho la comunión, para que no se sientan mal…y es tan respetable como todo lo demás, pero:

¿La necesidad es de nuestros hijos, o es nuestra?

No es magia, es educación.

Luis Aretio