La Autoestima y el desarrollo del Yo.

Parece que la autoestima lo es todo y que no hay felicidad sin una imagen intachable de uno mismo. Somos devoradores de nuevos paradigmas y de modas de pensamientos, pero hay que tener mucho cuidado con lo que nos quieren hacer creer; hay mucho vendedor de humo vestido a la última con sonrisa de anuncio y con un fondo de imagen muy bien estudiado.

Somos de carne y hueso y sufrimos porque vivir es también sufrir, como lo es meter la pata y a veces no saber querernos del todo bien. Esa imagen que a veces damos de ir todo el día corriendo detrás de nuestros errores, de nuestros reproches y forzándonos a tener que estar bien en todo momento, ¿es real?

Queremos hijos con fortalezas, sanos e inteligentes; para eso les ofrecemos grandes oportunidades de superación, pero no todos lo consiguen; entonces la melancolía de un pensamiento de debilidad les invade y sienten que no sirven para nada.

Ahora no hay niños listos, ahora son niños con talento; ya no hay niños torpes, ahora son alumnos con déficit de atención. 

Todo es mucho más normal que lo que nos hacen creer; la autoestima forma parte de nosotros, de nuestro Yo, y dependiendo de cómo nos vaya así le irá también a ella, pero no al revés. La autoestima no se da, no se compra, no se hereda, no se regala ni se ofrece; la autoestima se alcanza o se adquiere desde la propia experiencia, desde la confianza que una persona tiene en sí misma y desde el sentimiento de valía que le trasladan los demás incluyendo sus errores, defectos y complejos.

No busquemos la solución en el último libro o en la última conferencia sobre autoayuda porque no hay fórmulas mágicas sin fecha de caducidad, duran lo que duran, usar y tirar, como casi todo.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

LOVE Vs. LO VE

¿Lo ves? Porque no es lo mismo amar que respetar. Porque hay veces que es tan fácil decir te quiero como dar dos hostias para dejar tu marca en la cara, en el alma y en toda la falta de tu respeto. ¿Lo ves? ¿Las ves? Sufrimos de angustia crónica por no sabernos respetados.

Una cosa es amar a una persona, y otra bien diferente es poder con esa persona, porque quien impone su miedo y su ley no entiende que se convierte en su propia víctima por no saber querer, el peor de los castigos posibles en vida, el de no haber sido querido volcado sobre su triste arrogancia.

“Tu poder te lo metes donde te quepa, y si no… lo ves, nunca te podrás respetar porque tú no me respetas”

PORQUE DONDE LAS MAN… LAS WOMAN.

Saltando la cuestión del género, todo se resume en lo mismo, en las faltas de respeto, desde la más simple hasta la más violenta. No permitas que nadie, jamás, te humille o te agreda. Nadie tiene el poder sobre nadie porque sobre todo, somos iguales.

Sólo somos personas, sólo queremos y pedimos lo que merecemos: respeto, tacto, empatía, paciencia y amor, mucho amor, pero amor del bueno. ¿O no… lo ves?

Luis Aretio

Ganas, tenemos muchas ganas.

Yo lo que tengo son… ganas.

Tenemos ganas de cambiar el mundo de un sólo golpe o poco a poco. Ganas porque sabemos que somos el granito de arena más importante del universo, porque sin cada uno de nosotros el otro nunca sería nada. Somos al mismo tiempo tan insignificantes como imprescindibles; tan simple como paradójico, de no ser nadie… a ser todo. Continúa leyendo Ganas, tenemos muchas ganas.

Alas de ángel. La otra mirada del cáncer.

Entre el amor y dolor: Carta de un niño a sus padres el día después del diagnóstico. 

Cuando vivir duele por injusto, cuando la rabia alcanza su cota más alta; cuando la frustración te rompe el alma en pedazos de tristeza que jamás hubieras imaginado… ni en el peor de tus días.

Abrázame fuerte mamá, que no quiero sentirme solo, que yo no siento miedo si tú no lo tienes, y hoy lo veo en tus ojos, porque tu mirada está rota desde ayer. Continúa leyendo Alas de ángel. La otra mirada del cáncer.

El Síndrome de los “Padres Temáticos”.

Parece ser que hoy día no somos padres ni madres sin más, ahora resulta que también somos agencias de ocio y turismo. Somos una fábrica de buscar estímulos para nuestros aburridos hijos, somos la reserva federal del “toma y disfruta de lo lindo”, somos el silo donde almacenamos eventos, somos la brecha entre lo humano y lo divino. Y nos empecinamos en sacar tiempo de donde no lo hay para ofrecer nuevas glorias y victorias a nuestros legionarios-hijos. Continúa leyendo El Síndrome de los “Padres Temáticos”.

Emociones y mecanismos de defensa. Somos lo que aprendemos a sentir.

No somos nada ni nadie sin nuestras emociones, y con todo lo que sabemos en la actualidad sobre cómo nos afectan, tenemos una oportunidad única de aprender a gestionar las diferentes situaciones a las que nos vamos a ver expuestos sin que a veces podamos ni tan siquiera decidir, es decir, que nos vienen dadas y formarán parte de nuestra experiencia de vida, acumulando bagaje y adhiriéndose a nuestro repertorio emocional. Continúa leyendo Emociones y mecanismos de defensa. Somos lo que aprendemos a sentir.

La incultura del consumo… ¿De donde nos viene?

Vivimos en un mundo material, valemos más por lo que tenemos que por lo que somos, y buena nota de ello toman nuestros fieles proveedores, quienes a sabida cuenta de nuestra debilidad nos agasajan con todo tipo de artículos tan innecesarios como a veces ridículos. Parece ser que no tenemos remedio y damos rienda suelta a nuestra inagotable insatisfacción buscando rodearnos de aquello que al tenerlo, puede hacernos creer un poco más felices o un poco menos infelices según el caso. Continúa leyendo La incultura del consumo… ¿De donde nos viene?

Porque Yo, como Tú… también me quiero.

Perdona tú, pero yo, como tú… también me quiero. Y he decidido no amar al próximo como a mi misma, pero sólo un poco menos. Y si no te gusta lo que hay, pues no te gusta, qué le vamos a hacer, pero si no me respeto yo, no me respeta nadie, y tú sabes muy bien a qué me refiero. Continúa leyendo Porque Yo, como Tú… también me quiero.

¡Cincuenta veces No!

No hagas eso, no te quejes, no digas nada, no pienses, no te relajes, no se te ocurra. No, negación volcada del error, rechazo de cuanto intentas y no alcanzas. No, laberinto de la razón tan necesario como innecesario, rechazado por representar la sobriedad de una realidad contraria y desaprobada. Continúa leyendo ¡Cincuenta veces No!

Adolescentes: la distancia emocional ante el fracaso en casa.

No me riñas, no me grites, no te desesperes; has sido tú quien me ha enseñado con tu ejemplo cómo se hacen las cosas. No me presiones para que haga lo que tú quieres simplemente porque te gustaría que yo fuera como tú tienes pensado. No me agobies con tus amenazas, no me ridiculices delante de tus amigos, y sobre todo no me des de lado cuando no logre cumplir con tus ansiadas expectativas, porque son sólo tuyas, no mías. Continúa leyendo Adolescentes: la distancia emocional ante el fracaso en casa.