Adolescencia & Violencia Filioparental… ¿Qué más da?

“O me lo das o te mato, y tú… cállate puta”.

De un hijo a sus padres en nuestras consultas reclamándoles su paga semanal

El perfil

Podría llamarse Pedro, Juan o Jonathan, pero también Carmen, Begoña o Eli, ¡qué más da!, no hay distinción de género, sólo son nombres, personas, jóvenes, pero sobre todo son víctimas de una estructura familiar disfuncional arriesgada y peligrosa; Continúa leyendo Adolescencia & Violencia Filioparental… ¿Qué más da?

¿Feliz vuelta al cole?

Le han puesto un nombre en inglés, Bulliyng lo llaman, y con eso parece que es algo que viene de fuera, como la comida basura, pero aquí  le deberíamos llamar por su nombre, simple y llanamente acoso escolar, falta de respeto, peor educación y malas personas.

Si ya te han acosado, este año no lo vuelvas a permitir, y si te acosan por primera vez, ni una más, me oyes, ni una sola vez más.

Pena dan ellos y sus padres, aunque hay muchas familias que no son así y sufren el azote de hijos acosadores y maltratadores, una pena, y si acaso, peor para ellos, pero nunca para ti. Continúa leyendo ¿Feliz vuelta al cole?

Le llamamos igualdad de género, pero es todo mentira.

Sí, dejemos de mentir más… y sobre todo tan mal. Porque no sé qué duele más, si negar la mayor o no saber mentir. ¡Qué triste vida de machitos, qué pobre herencia la que hemos recibido y qué desolador ejemplo el que vamos a dejar! Continúa leyendo Le llamamos igualdad de género, pero es todo mentira.

Ferretería La Felicidad. Recambios para el ánimo, el alma… y la calma.

Hola, ¿podemos ayudarte en algo?

En nuestras estanterías encontrarás rollos completos de serenidad -doble de ancho- y un nuevo spray multiusos de paciencia al vacío muy útil y para todo tipo de pausas. Te haremos un descuento suculento según los metros de coherencia que puedas necesitar, y nos ha llegado esta semana una nueva colección de criterios razonados para uso diario, que soportan todo tipo de críticas de la forma más natural. Continúa leyendo Ferretería La Felicidad. Recambios para el ánimo, el alma… y la calma.

Dime de qué te quejas… y te diré quién eres.

Porque nos quejamos demasiado, incluso más allá de lo que realmente necesitamos. La queja se instala en nuestras vidas sin apenas darnos cuenta, casi sin saberlo nos pasamos gran parte de nuestra rutina valorando de manera negativa o difícil aquellas cosas que nos pasan con las que nos estamos de acuerdo o simplemente no nos gustan. Continúa leyendo Dime de qué te quejas… y te diré quién eres.

Me recuerdas a mi mismo, por eso te escribo.

Y serás como yo he sido, un poco grande y un poco pequeño. Sabrás que la vida es más vida desde que tú me hiciste padre, o madre… y cuando crezcas, tus aciertos serán míos, pero tus errores también; verás en ti defectos y virtudes, primero míos y luego tuyos. Tenemos un espejo que nos dibuja el alma en cada emoción, en cada manera, en cada ocasión, y tu reflejo es mi reflejo, mi mejor ejemplo, silueta de lo que un día serás. Continúa leyendo Me recuerdas a mi mismo, por eso te escribo.

No es magia, es educación.

Todo parece detenerse en un instante, en ese preciso momento en que nos hacen sentir que estamos haciendo las cosas bien, que tus alumnos o tus hijos parecen haber sido educados en algún país encantado o extraño como Finlandia; una imagen como congelada o suspendida en lo posible y una voz a cámara lenta que dice: Continúa leyendo No es magia, es educación.

El mejor ADN del mundo: Abrazo De Niño

Porque todos necesitamos abrazos que nos aprieten bien fuertes, de esos de los que casi te arrancan un ¡Ay!, de esos que te empujan el alma hasta el corazón y hacen que se sienta su latido en la garganta.

Abrazos de niños, de padres, de madres, de abuelos, de hermanos, de tíos, de primos, de amigos, de vecinos, de conocidos, de desconocidos, Continúa leyendo El mejor ADN del mundo: Abrazo De Niño

La abundancia genera arrogancia. Cuidado con los niños.

Cuanto más tenemos más queremos… o eso creemos. Acaparar nos calma aparentemente la angustia de aquello que sabemos que, a lo peor, nunca podremos alcanzar; pero la serenidad es otra cosa, la serenidad está en no necesitar, en saber disfrutar de lo que tenemos y somos, no de lo mhcho que nos falta y no seremos.   Continúa leyendo La abundancia genera arrogancia. Cuidado con los niños.

Para ser MADRE.

Para ser MADRE además de mucho amor hay que echarle mucho humor; sólo con la oxitocina no es suficiente, ni tan siquiera con una pareja modélica al lado, no, una MADRE soporta lo insoportable, sufre lo insufrible y alcanza el mayor de los éxtasis con el más mínimo detalle. Si los hombres hubiésemos tenido que parir, la humanidad se habría extinguido tras el primer dolor de contracción, seguro.

Una MADRE llora porque le da la pena o porque le da la gana, y sus lágrimas las guarda en lo más profundo de su corazón como quien hace una colección secreta de inimaginables emociones, una a una, cuidando de no olvidar la que le hizo feliz ni la que le hizo sufrir. Las quiere a todas. Suspira cuando puede, no cuando quiere, pues su agenda es la agenda interminable, con tareas imposible de entender si no eres MADRE.

Para ser MADRE no basta con parir, no, conozco a muchas que MADRES de adopción que dibujan a sus hijos en su alma con sus manos, con sus caricias deseos y cuidados, y aunque no han dado a luz, brillan con la misma intensidad que mil MADRES parturientas. No presumen del parto, no lo necesitan, presumen del tamaño infinito de su corazón, presumen más por lo hecho que por dar el pecho.

Para ser MADRE, no hace falta tener un hombre al lado; sé de MADRES fecundadas desde el amor por tener un hijo, desde la ininteligible soledad de la incomprensión de algunos necios. El amor de MADRE no tiene dueño, el amor de MADRE es un sueño del que nunca se puede ni se quiere despertar, es un estado que sólo una mujer puede llegar a entender, pues no hay varón que alcance a esa razón.

Humor, amor, paciencia, cariño, tolerancia, quietud, templanza, dulzura, constancia, tragaderas, espaldas anchas, brazos eternos, y un alma que no tiene calma, que no descansa hasta ver a sus hijos resguardados de toda imposible amenaza…”arrópate el alma cariño, que me vas a coger frío”.

No es magia,  es educación.

Luis Aretio