¡Cincuenta veces No!

No hagas eso, no te quejes, no digas nada, no pienses, no te relajes, no se te ocurra. No, negación volcada del error, rechazo de cuanto intentas y no alcanzas. No, laberinto de la razón tan necesario como innecesario, rechazado por representar la sobriedad de una realidad contraria y desaprobada. Continúa leyendo ¡Cincuenta veces No!

Adolescentes: la distancia emocional ante el fracaso en casa.

No me riñas, no me grites, no te desesperes; has sido tú quien me ha enseñado con tu ejemplo cómo se hacen las cosas. No me presiones para que haga lo que tú quieres simplemente porque te gustaría que yo fuera como tú tienes pensado. No me agobies con tus amenazas, no me ridiculices delante de tus amigos, y sobre todo no me des de lado cuando no logre cumplir con tus ansiadas expectativas, porque son sólo tuyas, no mías. Continúa leyendo Adolescentes: la distancia emocional ante el fracaso en casa.

A niños estresados… adolescentes desorientados.

Vivir el estrés no es lo mismo que estar estresado. Igual que los objetos se estresan simplemente de ser usados, las personas también, es decir, el hecho de estar vivos ya nos genera estrés. Nacemos y ya lloramos para pedir las cosas; sentimos estrés para comer, para sabernos protegidos, para dormir; estrés en el baño y en la cocina, estrés en la guarde y en el parque. No, no estamos solos, además si lo estuviésemos tendríamos el estrés añadido de sentirnos solos… un lío. Continúa leyendo A niños estresados… adolescentes desorientados.

Estado Civil: Borrego

Somos seres fáciles de llevar y de convencer, seres que sólo vamos a pacer al lugar que nos dejan. Seres que convivimos con el miedo al horror de una amenaza incierta por desconocida. Seres que nos dejamos quitar lo mejor de cada uno según avanza la temporada. – Reproducíos, transmitid el pánico a cada generación que nazca y no penséis nunca en cruzar la valla, porque quien lo hace pierde el estatus de la seguridad de un falso protector que sólo te cuida por su interés, no es por afecto, es por tu “lana”-. Continúa leyendo Estado Civil: Borrego

El Desorden Emocional. ¿Enfermedad, etiqueta o mentira?

Todos pasamos por momentos difíciles en nuestra vida, de eso no cabe ninguna duda; el simple hecho de crecer nos mantiene expuestos a situaciones adversas de todo tipo que no siempre son resueltas con éxito. Somos un cúmulo de emociones que van sedimentando poco a poco en nuestra retina y a veces, cuando menos lo esperamos, nos vemos obligados a afrontar nuevas situaciones complejas con el lastre del pasado. Continúa leyendo El Desorden Emocional. ¿Enfermedad, etiqueta o mentira?

¡Oda al desayuno!

 ¡Oh desayuno, afán de un tiempo cuasi dormido que en el rostro arrugado con una mano tierna te acaricia y mima susurrando al oído… “Buenos días cariño, abre tus ojos que una nueva mañana te espera”. Fruta fresca y chacina, huevos y cereales, quesos, yogures, leche y frutos secos. Sentaos presto a la mesa del alba, que ya se acercan los comensales, que buena cuenta darán de tamañas viandas! Pero vayamos por partes, que se trata de hacerlo con algo de arte. Continúa leyendo ¡Oda al desayuno!

La mujer asume y el hombre presume. Y aunque lo llamen igualdad, no… no lo es.

Hablar de igualdad desde la mera diferencia de género no es de recibo en los tiempos que corren. Hemos dado al traste con muchos tópicos heredados desde nuestra educación más machista. Lo viril ya no tiene sentido como seña de identidad; lo viril ya no tiene género… ahora priman nuevos valores y esquemas basados en capacidades que nada tienen que ver con los arquetipos dominantes hasta hace poco tiempo. Continúa leyendo La mujer asume y el hombre presume. Y aunque lo llamen igualdad, no… no lo es.

La infancia… ¿Una etapa sobrevalorada?

Siempre se ha querido a los hijos y cada uno sabía el lugar que ocupaba en la familia. Siempre ha sido así, hasta ahora. Hemos pasado del autoritarismo de los padres a la anarquía absolutista de los hijos, y sólo se oye una voz, la de sálvese quien pueda. La sociedad se ha vuelto también permisiva y tentadora, poniendo en bandeja un nuevo modelo, el de la familia como proveedora de necesidades inútiles, quedando relegada a callar y a facilitar, y eso es lo mismo que no entender nada de nada. Continúa leyendo La infancia… ¿Una etapa sobrevalorada?

Toda separación debería ser un acto de amor. ¿O todo era mentira?

No estamos preparados, no digo ya educados, para lo peor (a veces lo mejor) al tener que interrumpir una convivencia de la cual han nacido hijos. Cuando las cosas van bien la inercia nos lleva en su rutina de cristal, pero ¿y cuando todo va mal o simplemente no va bien? Pasamos de todo a nada sin mirar hacia abajo, sin tener en cuenta a quienes más nos necesitan… nuestros hijos. Porque amar es también renunciar a lo que se ha amado y querido a pesar del dolor de la pérdida. Continúa leyendo Toda separación debería ser un acto de amor. ¿O todo era mentira?

La curiosidad.

Somos curiosos por naturaleza. Desde la primera infancia hasta el último de nuestros días, cuando ya casi nada ni nadie nos sorprende. Todo lo que se nos muestra oculto despierta un interés desmedido en quien ha de esperar a saber el resultado de una hipótesis no resuelta. Si la curiosidad mató al gato, al ser humano le proporciona un aliciente casi siempre ilusionante. Continúa leyendo La curiosidad.