Los celos entre hermanos: ¿Me quieren… o no me quieren?

¿Qué sienten nuestros hijos ante la llegada de un nuevo ser deseado y querido quien hasta entonces sólo estaba en una “nube” llamada barriguita de mamá? Unos alcanzan hasta donde quieren, otros entienden según lo que les conviene y muchos… hasta donde pueden.

Consideremos el momento de la llegada y del cambio en la estructura de toda la familia. Si es el segundo hijo, todo es nuevo para todos: papá, mamá y el primer superviviente primogénito con el que hasta ahora nos hemos relacionado; todos nos tenemos que enfrentar a un nuevo concepto del tiempo, de la dedicación y sobre todo del afecto que pasa a ser compartido, Continúa leyendo Los celos entre hermanos: ¿Me quieren… o no me quieren?

Hijos sobre atendidos.

Mucho se ha hablado de los hijos sobre protegidos y de los estragos de ese modelo educativo en el desarrollo emocional y conductual de esos niños quienes, víctimas de sus padres y de la mala o inadecuada educación que les han ofrecido, vagan por nuestra sociedad sin encontrar su lugar. Pero, desde hace varios años estamos recibiendo en nuestra consulta niños y niñas con dificultades de otro tipo, como hastiados, “arrugados” por su rutina, desafiantes, competitivos, con niveles de ansiedad y estrés elevados; todo esto muchas veces acompañado de una alimentación poco equilibrada y de una mala o deficiente calidad en el descanso nocturno; consumen mega bits en todo lugar y en todo momento, muestran actitudes, tendencias y comportamientos, por encima de su edad, jugando a ser más mayores y más consumidores cada vez con menor edad. Continúa leyendo Hijos sobre atendidos.

Preferible ser flexible.

Una forma de entender la vida o una actitud amable para abordar la rutina. Lo flexible se adapta a las diferentes formas y permite otras aplicaciones, otros usos y recursos, en cambio, lo rígido no soporta cambiar de estatus, se mantiene inamovible en su forma y solo sabe encajar cuando encuentra a más como ellos, y forman una tribu, su tribu. Pero lo rígido estalla cuando la vida nos fuerza y nos exige un extra de entrega, un plus de dedicación o un esfuerzo de comprensión. Continúa leyendo Preferible ser flexible.

¿Como tú?… ¡Sí, igual que tú!

Cuando educamos somos algo más que madres o padres, somos modelos, no de moda, ni de belleza, no, somos modelos de personas, de maneras y formas de afrontar la vida, de solucionar problemas, de interpretar las pausas, de vivir, sentir, reír o llorar, de asumir responsabilidades, de aprender de los errores propios y ajenos. Somos el espejo donde se miran cada día antes de “salir a la vida”; somos donde se retocan el alma en nuestra imagen como quien se pone bien el flequillo antes de salir, un par de toquecitos al carácter, un poco de paciencia al tiempo, y para terminar un beso de esos que huelen bien. Hala, a la calle, a la vida, “y ponte tu mejor autoestima hija, que te vas a resfriar”. Continúa leyendo ¿Como tú?… ¡Sí, igual que tú!

La conducta: no es lo que se ve, es lo que no se ve.

Detrás de toda conducta hay una emoción que la sostiene, desencadena o motiva, eso es indiscutible, salvo en los casos de conductas reflejas primitivas donde la emoción no aparece hasta pasada la acción refleja. Sin la emoción, la conducta no es nada.

Toda conducta está dirigida a una meta.

Nada es casualidad, todo lo que hacemos las personas es por algo y para algo; como diría Freud, hasta los lapsus tienen su sentido, las equivocaciones incluso las omisiones, serían también intencionadas. Continúa leyendo La conducta: no es lo que se ve, es lo que no se ve.

La Humildad: vivir y educar “con lo puesto”.

Vivir y educar “con lo puesto”, con lo mismo que queda después de un incendio, con la ausencia de ti mismo, con el merecido olvido de quien se sabe perdido. No, no es un relato de desesperanza sino sobre la realidad que a veces nos asalta por el camino, nos asusta y nos inquieta hasta sentirnos del todo inseguros en nuestro, a veces, incómodo destino.

Sabrás de su existencia por la conciencia de todo cuanto admiras, sabrás que los demás no tienen tu misma inquietud ni quietud, y no tendrá descanso ni en el momento en que intentas tomar un poco de aire fresco. Continúa leyendo La Humildad: vivir y educar “con lo puesto”.

Alma, corazón y vida.

Será como una moda pero que nunca pasará, será el despertar de un ser superior a todo lo anterior soñado y deseado, y sí, serán tus hijos quienes logren sacar de ti un tanto de lo mejor y a veces un poco de lo peor… será que nunca has querido como vas a querer a partir de ese preciso momento en que dejas de ser hija/o para pasar a ser madre o padre. Continúa leyendo Alma, corazón y vida.

Feliz Normalidad.

La educación que llevamos dentro, la esencia de lo que queremos que sean nuestros hijos en el futuro, la tenemos en nuestras manos y en nuestras decisiones, de ahí aprenden ellos, de lo que nosotros hacemos. Tengamos un poco de tacto entonces. Pongamos nuestro mejor criterio en nuestra mayor responsabilidad, educar personas.

Nos invitan a adelantar la Navidad y aceptamos igual que aceptamos pasar por caja antes de tiempo, decorar antes de tiempo, celebrar todo lo que sea aunque no sea nuestro,… pero consumiendo. Nosotros seguiremos tragando cuanto nos ofrecen quienes menos nos merecen.

Debemos protegernos de quienes no quieren nuestra felicidad ni la felicidad de nuestros hijos, debemos defendernos de quienes sólo quieren nuestro dinero pero para su propia felicidad. ¡Esos si que son felices, no nosotros consumiendo!

Sin tetas no hay paraíso y sin consumo tampoco hay Navidad; pero nada frena nuestra voracidad por adquirir algo de felicidad en forma de regalos, eventos o caprichos para adultos y niños, a estas alturas ya casi todo vale.

¿Esta es la herencia de valores que queremos para nuestros hijos?

Cada quién es cada cuál, faltaría más, pero nuestros hijos merecen una lección equilibrada y moderada de nuestra capacidad de adquirir para ser felices; ni mucho ni poco, no van a ser más felices por tener más de todo, si me apuras todo lo contrario, porque si no les damos un criterio bien pegadito a la tierra, nuestros hijos pensarán que para seguir siendo felices necesitarán acaparar objetos y eventos de permanente última generación… sólo de pensarlo cansa.

No hace falta que volvamos al juego de ropa interior, muñeca, fuerte comanche y caramelos, no hay que forzar lo normal, porque lo normal es mucho más simple y es mucho más sano. No hay que volver al pasado, hay que rescatar parte de lo mucho y todo que nos han dado los abuelos de nuestros hijos, nuestros padres y nuestras madres, quienes sin apenas recursos nos educaron en una austeridad más razonable y amable.

Lo de ahora es un atraso, nuestros hijos tienen demasiados juguetes y muy poco tiempo para jugar, es más, les molesta enormemente tener tal cantidad y variedad de juegos y juguetes, ahora juegan a sacar todas sus cosas y luego al juego de acción de… “¿Y ahora quién recoge todo esto?”

Papá Noel.

Respeto la figura de Papá Noel, a mi no me ha hecho nada y tampoco creo que me lo vaya a hacer. Sí acaso le reprocho que me resulta muy poco familiar; por mucho que nos lo han metido hasta en la sopa, a mi no me traslada ninguna emoción, no se, Papá Noel no me pone ni de lejos lo que me pone una Cabalgata de Reyes con su lluvia de caramelos y sonrisas, su rey negro pintado pero entregado, o la cara desencajada de los niños esa noche tan esperada.

Por un momento pensé, “Papá Noel puede amenazar a los Reyes Magos”, pero no qué va, qué ingenuo, si lo que han conseguido es que nuestros hijos tengan más regalos, y nosotros, claro. A mi el 24 jamás me han dejado regalos debajo de ningún árbol, era lo normal, celebrar la Navidad, juntos, sin más.

Tres Reyes, tres regalos.

Un juguete, algo didáctico y algo práctico, por ejemplo, y si tus hijos te dejan de hablar por eso, piensa que ya has hecho un cuarto regalo, el regalo de empezar a poner orden en este incomprensible caos para nosotros y para ellos, y como nos pasó a muchos, solo lo entenderán cuando nos hagan abuelos, es decir, cuando ellos también “coman huevos” ¿Te suena?

¡Feliz Normalidad!

No es magia, es educación.

Luis Aretio

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Los hijos ante la separación: no es sólo miedo, es soledad…

La separación, un camino de sospechas, conjeturas y dudas hacia un mundo no conocido, diferente; no es sólo un salto al vacío sin red donde caer ni arnés de seguridad que lo impida. Un precipicio, una sima, el abismo más profundo; un enfrentarse al mundo más desnudos que nunca, incluso más que antes de nacer. Una tormenta sin paraguas donde la lluvia sabe a lágrimas de rabia y de dolor…

Qué más da, algunos son muy pequeños y no se enteran de nada. El menosprecio añadido de este tipo de afirmaciones lo es porque pretenden solamente amortiguar la defectuosa carga moral de los ¿adultos? que piensan así, despectivamente. Continúa leyendo Los hijos ante la separación: no es sólo miedo, es soledad…