Dale la vuelta… ¡Castígate tú!

Castígate tú… con leerle un cuento nuevo, con dedicarle más tiempo, con abrazarle más, mejor y a todas horas; con ponerle flores en su cuarto a traición, con plantar y cuidar un árbol juntos, con compartir un club secreto de lectura, con preparar un desayuno de los que “quita el sentío”, con hacer cosquillas a diestro y siniestro, con saborear juntos algo nuevo, con despilfarrar besos, con robar de la nevera algo prohibido, con dibujar en la arena un circuito o hacer un castillo de sirenas, con un rato más de parque porque sí, con un paseo a ningún sitio como si la vuelta no existiera, con un tour imprevisto en bicicleta, con salir a echar la cometa aunque el viento no quiera, con una limonada fresca con sabor a cariño, con saltar los charcos cuando llueva.

Castígate tú… con dedicarle una canción de las que te encantan, con un baile por peteneras, con un sueño inventado, con ver juntos una película entera, con ir a merendar bocatas de felicidad rebozados en arena, con ser su guía-visita en un museo, con una velada sin tele, con una carrera en la ducha, con un juego de mesa, con hacer manualidades juntos, con perder una tarde, con explorar en busca de unicornios con alas, con volar en una silla de madera, con saltar sin paracaídas desde un bordillo, con sacar del bolsillo una caricia que te acabas de encontrar, con una carcajada con ganas.

Castígate tú… con subir juntos a la terraza cuando llueva, con pintar con tizas vuestros nombres en las aceras, con tocar las palmas con salero para ir a la mesa, con darle un masaje con palabras sinceras, con ayudarle a entender los deberes, con enseñarle a esperar, a controlar la impaciencia, con darle a conocer el maravilloso equilibrio de las emociones, con susurrarle historias bonitas al oído, con acariciar su parte más noble, con cruzar juntos a la pata coja los pasos de cebra, con reírte de sus chistes o con sus chistes, y con soñar que te quiera.

Castígate tú… ¡A qué esperas!

No es magia, es educación.

Luis Aretio

7 comentarios sobre “Dale la vuelta… ¡Castígate tú!”

    1. Gracias Amaya, creo que nunca dejamos de ser del todo niños, para mi ese es uno de los mejores regalos de la vida. Cómo dijo Freud, todo lo que pasa en la infancia nos determina, yo me quedo sobre todo con lo bueno…

    1. Son castigos maravillosos para el alma de quien castiga y de quien es castigado, son la manera más amable que encontré de anunciar que los “otros castigos” no sirven de nada, son el juego de la inocencia y el azar… Un honor tu visita Merce, ¡admiro tu actitud con las palabras y los pensamientos! ¡Gracias!

  1. Vivimos en el mundo de las prisas, el llego tarde, toma la tablet y dejame q estoy ocupad@, y no nos damos cuenta de lo facil q resulta ha veces ser feliz, y dedicamos mas tiempo a cosas q son superfluas dejando de lado las cosas que verdaderamente importa. Debemos intentar volver a sentirnos niñ@s otra vez. Seriamos mas felizes y valorariamos mas el tiempo.

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