Educar es fácil, o no.

Educar no es difícil, pero hay que reconocer que lo hemos vuelto algo muy complicado. Ahora confundimos amor con chantaje, normas con tendencias y límites con estigmas. La frustración se ha relegado a su propio olvido, ahora nadie soporta nada y huimos despavoridos hasta lograr esquivar cualquier insoportable sensación de angustia o de dolor. Lo malo es que nuestros hijos nos puedan ver haciendo el ridículo.

Educar no es difícil, pero hemos perdido nuestro más preciado sentido común en aras de paradigmas mágicos que nos hagan sentir seguros de una decisión imposible, la de estar convencidos de que esto o aquello es justo lo mejor para nuestros hijos. No hay nada menos natural que querer encontrar la ansiada piedra filosofal para que todo brille como el oro a sabiendas de que sólo es simple metal. Brillar es otra cosa que un destello efímero, brillar es mucho más que triunfar.

Educar no es difícil, aunque entre tanta nueva moda se nos haya olvidado de dónde venimos y quiénes hemos sido. Antes todo era más sencillo por normal y por natural. Al sentido común le hemos dado un giro de 360º girando hacia el despropósito más vulgar. Ahora todos hacemos lo mismo, convirtiendo lo individual en global, olvidando el criterio propio de cada uno en lo absurdo del todos igual, ignorando la esencia de que cada quién, es cada cuál.

Educar no es difícil, pero se ha vuelto algo complejo por retorcido, por esperpéntico y por nocivo. La distancia entre listos y tontos se ha ensanchado, solo que a los tontos les hacemos más caso que a los listos. Nada como un buen mensaje elaborado a conciencia para que todos perdamos el escaso juicio. Ser inteligente no es lo mismo que ser inteligentes, y de eso algunos, los listillos, están haciendo su negocio más sucio, el de hacernos creer felices a base de ofrecernos fantasías de usar y tirar a costa de nuestro sacrificio.

Educar es fácil, siempre lo ha sido, pero preferimos creer que todo ha de ser como lo hemos soñado desde nuestro narcisismo más primitivo. Y huyendo de lo que fuimos estamos llegando a un destino inútil por innecesario, a un paraíso desconocido que sólo genera ansiedad en cada decisión; el estrés por los resultados nos hace olvidar cualquier interés por todo proceso, meta y objetivo prioritarios en cualquier actitud didáctica o pedagógica.

“Educar es fácil, cómodo y sencillo, pero esto que tanto valoramos ahora como imposible no es educación, es si acaso olvido”.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

Palabras claves: felicidad, éxito, fracaso, Internet, tecnologías, abandono, control, celos, rabietas, percentiles, talento, rivalidad, rendimiento, formación, extraescolares, inteligencia emocional, desarrollo evolutivo, apego, violencia, acoso… ¡Menudo olvido, menudo lío!

Keywords: happiness, wellness, bullying, prime time, merchandising, mindfulnes, coaching, flipped classroom, learning, PISA (Programer for International Student Assessment), parenting, master… What a lapse of memory, what a mess!

Un comentario sobre “Educar es fácil, o no.”

  1. Educar es difícil porque lo complicamos nosotrxs Luis,tenemos la creencia falsa de que si nuestrxs niñxs nos ven equivocarnos o perdiendo los nervios nos van a deslegitimar en nuestra labor…y pienso que es justo al revés…Si nos equivocamos, que es lo que nos hace humanos, ven la autenticidad y aprenden que ser auténticxs es valioso.
    Como bien dices educar en el sentido común facilita mucho las cosas,y en el respeto a esas personas que vemos crecer día a día, que nos traen su paraíso de espontaneidad, inocencia y capacidad de goce y asombro con lo pequeño,todas las horas de su vida.

    Saludos cordiales,

    Emilia Vega

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