Ganas, tenemos muchas ganas.

Yo lo que tengo son… ganas.

Tenemos ganas de cambiar el mundo de un sólo golpe o poco a poco. Ganas porque sabemos que somos el granito de arena más importante del universo, porque sin cada uno de nosotros el otro nunca sería nada. Somos al mismo tiempo tan insignificantes como imprescindibles; tan simple como paradójico, de no ser nadie… a ser todo.

Tenemos ganas de respetar y de ser respetados; de mandar a tomar viento fresco a los maleducados, a los caprichosos y a los inadaptados. Ganas de que lo extraordinario sea lo normal, no lo extraño. Ganas de que se nos valore más a las personas por lo que somos que por lo que tenemos.

Tenemos ganas, muchas ganas de que la igualdad entre sexos sea un hecho y se restablezca el injusto desequilibrio sociocultural en el que aún estamos inmersos. Ganas de que se proteja a las víctimas de la violencia de género al margen de su edad, raza o creencia. Ganas… muchas ganas de dejar de contar asesinatos.

Tenemos ganas de que nos muestren la cara más amable y creativa de la vida a través de los medios de comunicación. Ganas de que se destaque lo positivo, lo constructivo, lo edificante y lo gratificante. Ganas de que tú y yo tengamos acceso a noticias objetivas y a poder tener en cuenta todas las opiniones posibles.

Tenemos ganas de proteger la infancia de nuestros hijos. Ganas de que sus vidas no estén tan estresadas como las nuestras. Ganas de que madres y padres aprendan a educar bien/mejor de una vez. Ganas de que los dibujos animados o las películas sean algo más que el guapo, la guapa, los buenos… y el malo con un tonto siempre al lado. Ganas de que los niños no pasen de los cantajuegos a la música comercial de adultos sin freno ni tapujo, así… por la cara.

Tenemos ganas de que la educación sea valorada como se merece. Ganas de que se pacte un sistema educativo razonado y razonable. Ganas de enseñar, no de soportar a niños desmotivados y arrogantes. Ganas de que el acoso escolar se ataje desde la raíz, es decir, desde la educación que los niños reciben en sus casas. Ganas de que las calificaciones sean personalizadas, de que Creatividad sea la asignatura más valorada. Ganas de que las necesidades educativas especiales tengan toda la prioridad necesaria.

Tenemos ganas de respirar aire, pero aire de verdad, no estos malos humos de ciudad. Ganas de que los que deciden decidan bien, y que lo hagan pensando en quienes nos merecemos mucho más de lo que nos están ofreciendo. Ganas de sentir que dejamos atrás la amenaza de que el planeta se nos seca… o se nos quema.

Tenemos ganas de que quienes nos gobiernan dejen de robar, estafar y defraudar. Ganas de que los juicios de los corruptos sean tan rápidos como los avisos de que nos cortan la luz o el gas. Ganas de que las leyes fundamentales no cambien según el color de cada gobierno. Ganas de ser gobernados, no maltratados como un rebaño de ignorantes.

Tenemos ganas, tenemos muchas muchas ganas de gritar bien alto que nos merecemos todas estas cosas. ¡¡Porque nos da la gana!!

Luis Aretio

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