Hola, soy yo, el niño violento.

Hola, soy yo, “el niño violento”, y voy a tratar de  contaros de donde vengo, porque a veces creo que vengo del mismísimo infierno… y claro, tú no sabes lo que es eso. No he tenido ni un solo día de paz desde que nací, nunca me he sentido querido, simplemente no sé lo que es eso, y creo que a este paso, cada día tengo más dudas de poder llegar a saberlo.

No tengo amigos, en mi casa me rechazaban, me castigaban, me pegaban. He sufrido tanto, que hay cosas que ni recuerdo ni quiero hacerlo, mi psicólogo dice que no puedo acordarme porque lo he reprimido, eso dice él, que por cierto… es el séptimo.

Mi padre me enseñó a pegar y a odiar el mundo, fue mi peor modelo, desde bebé lo aprendí viendo cómo abusaba y maltrataba a mi madre, me demostró que las hostias se merecen de quién dice que te quiere, no se lo reprocho, con él creo que hicieron lo mismo que él hizo conmigo. Y mi madre… mi madre se defendió a duras penas; tampoco se lo reprocho, ahora sé que hizo lo que pudo. También está en terapia; siempre ha estado ahí, con sus defectos y virtudes, pero a mi lado.

Entiendo que me odies y que con tu odio defiendas a tu hijo, que lo quieras proteger de lo que yo represento; entiendo tu rabia hacia mí, como madre y como padre yo también haría lo mismo, matar al perro para vencer a la rabia, sé que no es nada personal, sé que es eso.

Llevo tatuada en mi cuerpo mi maldita etiqueta, mi estigma, mi angustia en definitiva, porque allí donde voy es lo que soy. Y ¿sabes qué? llevo un par de meses queriendo hacer algo distinto, algo nuevo, algo menos violento, pero me cuesta la misma vida, y me da coraje porque no sé qué más puedo hacer, y veo, porque me hacéis ver, que voy tarde, que ya no llego.

Mi psicólogo, el séptimo, dice que lo mío no es TDH… ¿Ahora me dicen eso? He vivido “empastillado” desde los cinco años. Ahora tengo once, eso quiere decir que llevo en este mundo más tiempo drogado que sin nada en mi cuerpo, pero como él dice, la “medicina” que tomo ya no me hace nada, es como si tomara agua.

Trabajo mis miedos, pero el rechazo puede conmigo. La violencia que he recibido la he mamado desde chico y es parte de mi. Me siento solo hasta de mi mismo, por eso cada día os confirmo que yo aquí no pinto nada, que es mejor crucificarme o ignorarme. Puede que termine en un centro de menores, después en la cárcel… o no, quizás no tenga que ser todo tan negro, pero eso, eso ya se verá, ya lo veréis, ya lo veremos.

¿Rechazo? Tú no sabes lo que es eso. Pero no escribo esto para que me entiendas, si acaso para desahogarme. Sólo quiero que otros, quizás como yo, sepan cómo me siento. ¿Mal? Mal no… lo siguiente.  El grupo de wasap de las madres de mi clase se ha permitido ultrajar mi más preciado secreto, mi intimidad, mi dignidad hecha añicos, la mía y la de mi madre… nuestra vida privada desmenuzada a golpe de desprecios, de comentarios hirientes, de insultos y amenazas… todo en público.

Os habéis sublevado en la puerta del colegio, “paremos a la bestia, al violento, que lo echen del colegio” total, no soy más que eso, un violento que no sabe estar con vuestros hijos.

Mi maestra, a la que tanto he agredido y molestado, nunca se preocupó por buscar soluciones, se limitaba a esconderse detrás de los partes disciplinarios, y en su desesperación más absurda, creo que ha cometido un delito al revelar y difundir mis datos personales más íntimos. No se lo reprocho, quizás mi madre la demande, porque eso que ha hecho, a pesar de todo, a eso no hay derecho. Dicen que se ha dado de baja porque no “soporta más mi presencia”, pero yo creo que ha metido tanto la pata, que ha decidido esconderse para no tener que dar la cara.

No quiero vuestra comprensión, solo que sepáis mi versión, que al menos se conozca mi situación, mi impotencia y mi desesperación. Siento el daño inútil y estéril que os he creado, pero la próxima vez, no encendáis la hoguera hasta que no se sepa del todo… quién de nosotros es realmente la víctima.

Un niño de once años.

19 comentarios en “Hola, soy yo, el niño violento.”

  1. Sin palabras me he quedado, lo estaba leyendo y me estaba recordando a una historia que ley hace tiempo. Las cenizas de Angela .me recuerda mucho al niño de ésa historia, pero estoy segura que si tu le ayudas saldrá aflote suerte maestro.

  2. Ufff me he quedado de sin aliento,, él no tiene culpa de estar en la familia que le ha tocado y sus padres pués igual y la sociedad bueno ,,,, somos más crueles a veces que los violentos.

  3. Al niño violento no siempre lo rechazaban o le pegaban y lo castigaban, sino todo lo contrario es decir nunca le castigaban y le querían tanto que no le ponían ningún límite. Ademas la culpa siempre la tenían los demás incluido los profesores, nunca ėl. Llevo más de 20 años trabajando con ellos. El programa del Hermano Mayor lo reflejaba bastante bien

  4. Pero si tiene la culpa de las decisiones q toma, es facil ser el malo de la pelicula pero luchar x ser buena prrsona pese a lo q haya vivido es mas dificil, diempre tomamos el camino fácil. Estoy harta de q se escuden los malos en q pena doy, he sufrido tanto, he sido mal querido, he sido maltratado, etc. Etc. No los hay que nacen con el mal dentro de sucuerpo, no se si se hereda pero el mal señores existe, hay gente q ha pesar de lo peor sale adelante y encausa su vida al bien y hay gente q no merece estar en este mundo y q como dice este impresentable es carne de ls cárcel, es escoria humana. El no es la víctima es el berdugo y eso comienza ose desvela en la mas tierna edad.

    1. Jimena. Cómo sabes que este niño de 11 años no va a optar por el camino difícil y llegar a ser un adulto con una vida normal??. Muy rápido le tachas de escoria e impresentable. Deberías plantearte si no eres tú y las personas como tú las que no os merecéis estar en este mundo.

      1. Perdona, ¿Pero has preguntado a los otros niños de 11 años que han tenido que soportar sus insultos y sus golpes?… quizás entonces no lo vieras como víctima….

        1. Víctimas somos todos Susana, y no se trata de señalar, se trata de buscar soluciones para restablecer niveles de convivencia que permitan devolver la normalidad a todo el grupo. La exclusión y la marginación no soluciona sino dificulta, de ahí que no debemos juzgar a nadie sin saber qué hay detrás de cada persona.

    2. “Herida Jimena” y sí, digo herida porque estoy convencido que en algún momento de tu vida algo falló que no te permitió cerrar un capítulo no curado. El odio no existe, es tan sólo la ausencia de cariño, y según tu teoría, quien no lo hace mejor es porque no le da gana. Ole tú y tu nula falta de empatía, impresentable es si acaso pensar como tú, deleznable y pobre por la ausencia de valores que transmites. A tomar por culo todas las teorías sobre la ira y la violencia, total, el mundo es violento pero no porque sí, sino porque cada uno hace lo que le da la gana. Qué suerte habrás tenido de no haber sido ni humillada ni maltratada, violada o vejada, y conste que lo último es justificar ni argumentar ninguna agresión. Ah, y que no te toque nunca la desdicha en tu casa. Suerte, cruza los dedos, porque el corazón… ya no alcanza lo que tu razón rechaza. Suerte… porque con esos esquemas la vas a necesitar.

  5. Jimena, con 11 años es complicado a veces tener esa capacidad para tomar decisiones y luchar por ser el bueno de la película. Es más, creo que el escrito refleja que está luchando, tiene una lucha interna y lo manifiesta. No tiene las herramientas adecuadas para encauzar sus emociones y sentimientos. No creo que se escude en lo vivido para hacer lo que hace o ser cómo es… ni creo que se nazca con “el mal dentro del cuerpo”. Si creyera eso no habría estudiado psicología. Hace falta una reflexión profunda educacional, familiar, emocional, escolar, social de todas las partes implicadas. Trabajar gestión de conflictos, inteligencia emocional, asertividad, escucha, empatía, etc…
    Y por supuesto no puedo pensar que un niño de 11 años es escoria humana ni verdugo. Lamento no estar de acuerdo con tu escrito. Un saludo.

  6. Gracias por exponer esa lucha interna. A veces uno siente algo que no le gusta, y lucha por modificarlo , pero no es tan facil cuando no se tienen herramientas.
    Es un chico, con una vidapor delante, reclama afecto y amos a raudales probablemente porque tiene mucho afecto a dar. Podria encauzarse hacia alguna colaboracion en un entorno de ayuda social, a colectivos “excluidos” de la sociedad, con discapacidades fisicas, o psiquicas donde pudiera sentir-se el mismo tiene un valor, es un valor a ofrecer.

    Suerte en ese trayecto …..

  7. Me parece brutal, este niño es víctima de tod@s, desde el momento en k nadie denunció el maltrato y desprecio sufrido en el seno familiar. Me entristece, ver como adultos no sabemos empatizar e interiorizar los sentimientos de un NIÑO,,por k eso es lo k es, un niño, sin cariño, sin autoestima y despreciado por kienes deben protegerlo. Esta sociedad en la k vivimos, cada día, me askea más….. Así nos va…..

  8. Cómo siempre digo. es bueno ver la paja en el ojo ajeno… Por lo menos el niño de tan sólo 11 años creo que está pidiendo a gritos ayuda… Ayudemoslo… No lo enterremos vivo por favor

  9. Me parece más que evidente que ese escrito no ha sido redactado por un niño de 11 años, y aunque entiendo la problemática que trasmite esa triste historia, no todos los niños maltratadores arrastran esa dura historia, niños normales en familias normales y sin problemas económicos que agreden, ridiculizan, insultan y acechan a otros niños, en algún caso con TGD, síndrome de Down…..me consta, lo he vivido en mi entorno e incluso en mi propia familia por parte de un externo.
    Psicólogos no tengo nada en vuestra contra, estoy seguro de que en muchos casos solucionais problemas de otras personas, pero en el caso al que me refiero no ha gabido profesional que haya sido capaz de ayudar a un pequeño que lleva siendo diana de los pobres maltratadores y abusadores cerca de 7 años y aun tiene 13.
    Un padre preocupado por su hijo, el cual no agrede a nadie.

    1. Hola Jose, él puso el alma y yo la mano, es obvio que la redacción es mía. Hay tantos casos como personas, así que generalizar se antoja imposible. A veces se consiguen más y mejores resultados trabajando con los padres que con los niños. En este caso soy el 7°, y no es el primer niño que deambula de consulta en consulta, a veces no es “su momento” y otras no se acierta con el enfoque del problema, y si no se apaga el fuego… el humo sigue saliendo. Los psicologos no hacemos milagros, ni lo los haremos, pero como dices, ayudamos a muchas personas, a mejorar su calidad de vida. En el caso que comentas hay que supervisar a los niños agresores y proteger a los niños acosados, y sobre todo, trabajar con esos padres, lo difícil es ponerle el cascabel al gato.
      Un saludo Papá!

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