Los “amos” de la Educación.

Circula por las redes sociales una frase sobre la que merece la pena detenerse a pensar en voz alta: “La familia está para educar y la escuela para enseñar”. Básicamente era así, pero eso era antes, donde la escisión entre escuela y familia era casi plena por no decir absoluta. ¿Quién se atreve a decir que los docentes no educan? ¿Quién afirma que la familia no enseña? La labor es y será de todos, de ahí que os presentemos a los amos de la educación, porque entre todos:

Educamos, enseñamos, formamos, forjamos, disciplinamos, guiamos, aleccionamos, ilustramos, adoctrinamos, alfabetizamos, orientamos, perfeccionamos, adiestramos, amaestramos, amansamos, domamos, encauzamos, ejercitamos, afinamos, acostumbramos…amamos.

Todos queremos un mundo mejor para nuestros hijos, pero no todos realizamos el mismo esfuerzo para que esto sea así, no todos participamos de igual manera en mantener viva la relación familia-escuela. La reflexión para una buena autocrítica está servida, pero tendemos más a lo cómodo, a mirar para otro lado, y esto hace que seamos siempre “los mismos”.

Luego están aquellos otros “amos”, los que no educan bien a sus hijos, los que no participan de las tutorías salvo que a sus hijos les pase algo grave, los que no respetan las normas de convivencia en un parque, en la escuela o en cualquier parte, esos mismos que aparcan en un paso de cebra y duermen tan tranquilos; son los intocables, por agresivos y/o por ignorantes, pero molestan, critican y por norma protestan.

¿Cómo podríamos seducir a esas “familias ausentes” y hacerles ver que es posible educar en el respeto hacia los demás? ¿Cómo despertar el interés por participar como los demás?

Antes de comenzar a revolucionar las aulas, en Autoescuela para Padres proponemos empezar por formar a cada Familia como base fundamental para el cambio social, necesario para poder alcanzar un nivel de compromiso y respeto global.

Después hablaremos de Finlandia.

 

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