Los docentes también lloran.

Todos hemos tenido una maestra o un maestro que recordamos de manera entrañable por su ternura o su paciencia; los hubo y los habrá que no, que los recordemos por su firmeza o exigencia, pero todos tienen un denominador común, todos han sido habitantes del planeta escuela.

Son personas como tú y como yo, salvo que a ellos les exigimos un extra de autocontrol, de sobre atención con cada uno de nuestros hijos y un extra de tiempo y calma ante las exigencias del sistema. Y no, no creo que sean súper héroes ni súper villanos, son seres normales y corrientes; son madres, son padres y algunos hasta abuela o abuelo. Son de carne y hueso; sienten, sufren y padecen como cualquiera.

Los docentes también lloran de pena al decir adiós a sus alumnos: te conozco, te acompaño, te guió, te cuido, te respeto y te educo, para luego decirte adiós una y otra vez. Cambian las caras, los nombres, las historias, pero todo se repite con una cadencia de ciclos entrañables, una y otra vez.

Los docentes también lloran de dolor al saberse menospreciados o agredidos tan sólo por ejercer su trabajo, de convivir con el insulto o la falta de respeto, y a pesar de ser inmerecido, soportan la carga como si fuera parte de su mochila. Os aseguro que un docente no recibe formación específica para soportar reproches. Eso no se estudia en ninguna asignatura, eso se aprende a base de experiencias a veces muy ingratas.

Los docentes también lloran de impotencia cuando ven que no consiguen sacar de sus alumnos todo lo que saben que pueden llegar a dar; y se revuelven entre técnicas de motivación, de refuerzos imaginarios, de paciencia infinita, de inventos caseros pensados para esos alumnos que no olvidan incluso estando fuera de la escuela. Eso sí que es llevarse el trabajo a casa, pero en el alma.

Los docentes también lloran de frustración; esos noveles que llegan a las aulas queriendo comerse el mundo con tal intensidad que terminan muchas veces sin  saber por qué ni cómo, pero al final es el mundo quien les ha comido a ellos. Sus expectativas más idealizadas chocan contra el muro de la rutina y del sistema, dando al traste con muchas de sus ilusiones.

Los docentes también lloran de desesperación hasta obtener una plaza definitiva, llevando siempre en la maleta el estigma de los inicios de la profesión. Aquí te toca aquí te aguantas; da igual que te venga bien o mal, que tengas hijos, proyectos o familiares que te necesiten. No importa, hay que estar disponibles, siempre disponibles.

Los docentes también lloran de amor, de alegría y satisfacción cuando cada curso sienten que su empeño ha servido para ir más allá de la didáctica académica. Cuando ven su esfuerzo en el proceso y en los resultados. Cuando en muchos casos han surgido lazos con sus alumnos o familias que traspasan de lo profesional a lo personal. Siempre hay un recuerdo especial que conecta con cada una de las personas que pasan por sus aulas. Es increíble. ¿Cómo se puede guardar tanto cariño en un sólo corazón?

Detrás de cada docente hay una historia de vida, de obstinación incluso hasta llegar a ejercer su carrera, su profesión, su decisión de vida; porque ser y dedicarse a la docencia no es una causalidad, es más bien una actitud muy premeditada.

Después de la familia directa, las educadoras y las maestras son las primeras figuras de apego de nuestros hijos fuera de casa. Con ellas se adaptan a un mundo nuevo de experiencias, de destrezas y herramientas, de fichas, de bocadillos imposibles de recomponer y de zumos desparramados sin control por el aula. Son quienes como por arte de magia adentran a nuestros hijos en el maravilloso mundo de las letras, los números, los colores y de las primeras palabras raras. Se crea entre ellos un lazo invisible trenzado a base de normas, sonrisas y mucha complicidad.

Los días viajan en el tiempo llevando la práctica docente como referente una mañana tras otra, tragando saliva, dolor de garganta, tirando del “buenos días con alegría” como si nunca les pasara nada, como si algo sobre humano les hubiera inmunizado de las penas propias y ajenas… y nada más lejos de la realidad. Soportan lo insoportable incluso a veces más allá de lo razonable, pero sólo son personas, sólo eso.

Nunca olvidemos de dónde venimos ni a quiénes debemos lo mucho que hoy somos y sabemos; porque todo lo que se enseña con cariño se conserva en la retina de los buenos recuerdos.

Gracias Docentes, hoy queremos que vuestras lágrimas sean también nuestras.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

64 comentarios en “Los docentes también lloran.”

  1. Yo soy docente y siempre me llevo un trocito d cada alumno. Yo les enseño matemáticas pero ellos me enseñan q sigue existiendo la inocencia, la ilusión , la espontaneidad y millones de actitudes más.

    1. Me encanta…. Y así lo vivo. En esta profesión el aprendizaje es mutuo…. Enriquecedor….. ; y, por supuesto, que no falte el cariño para desempeñar nuestra labor!!!

  2. Muchas gracias a ti, Luis Aretio, por esa descripción tan bonita, muchas gracias por difundir tu visión de la labor docente, me he sentido reflejada en ella. Saludos

  3. A nuestros alumnos les debemos no adocenarnos: seguir preocupandonos por sus cosas pequeñas pero importantisimas y manternos jóvenes con cromos, peonzas y naturalidad a raudales. Gracias

  4. Sobre todo lloran de impotencia cuando los miembros más apoltronados del sistema les humillan en los claustros por querer “reinventar la rueda” y mejorar en favor de los chavales, descubriendo que la educación es un sistema obsoleto, oxidado y enquistado en la mediocridad de sus representantes.

    1. No estropees un mensaje tan bonito y tan vital, hombre. Esas reflexiones se las guarda uno para dentro y no echa mas “pestes” a nuestra profesion que ya esta bastante castigada… Seguramente tu no tienes una plaza y es tu manera de reivindicarte pero no es la correcta. Enhorabuena Luis. No se puede describir mejor este maravilloso mundo.

  5. Precioso!!! Ciertas cada una de tus palabras Luis, lo más importante…no perder las ilusiones y seguir luchando por ellas a pesar de las dificultades.

  6. La mitad de mi familia es docente y muchos días les veo llegar cansados y desilusionados por el sistema educativo q les obliga ha realizar acciones q saben q les va a ir mal o no es la mejor metodología para sus alumn@s, pero lo bueno de esto son sus alumn@s , un dia llegan partiéndose de risa o asombrados de los conocimientos de sus niñ@s o del cariño q les demuestran por estar con ellos , por preocuparse y pelear por ellos, esos días son increibles, miro a la cara a mi mujer, q es pedagoga terapéutica , y su mirada llena de orgullo, alegría, emoción pq sus niños evolucionan comprendiendo, asimilando y creando.

    Esta profesión no esta pagada ni reconocida por gran parte de los gobiernos q nos han regido y dirigen, pero hay ezperanza, muchas madres y padres reconocemos su labor y la aplaudimos pq sabemos lo q les cuesta a ell@s por su sacrificio y labor, seguir adelante pq no estáis sol@s.

    Muchas gracias a tod@s los q estáis con los mas peques hasta los mas mayores.

    Gracias

  7. Sí, es cierto que los docentes lloramos por todo eso que explicas. Gracias Luis por este precioso artículo.
    Tenemos tantos factores en contra que estas cosas te emocionan y llegan al alma. Me he sentido reflejada totalmente en él!

  8. Lo has clavado, compañero. Esta es nuestra profesión. Menos mal que ahora tenemos dos meses para “llorar” y sin duda, cargarnos de más ilusiones, más proyestos, más energía, más sueñis que quizás puedan realizarse. Gracias, maestro.

  9. Bonito y real comentario !!!
    A punto de jubilarme, diré que he llorado, he reído, he disfrutado, me he derrumbado,he aprendido…En definitiva, HE VIVIDO mi profesión a tope.

  10. He trabajado ( soy maestra) mas de 39 años con niños y solo puedo decir que he sido muy feliz con ellos. Me ha gustado mucho el articulo eso es vocación por los niños y la enseñanzay y también la educación. Hace un año me hicieron un homenaje en un pueblo en el que estuve hace 40 años y me senti enormemente feliz coon la alumnass que ya son abuelas

  11. Brillante !!! Hace poco mi hija tomó un taxi y dio la dirección…el taxista le dijo “Aah… vivís en el mismo edificio que mi maestra Teresita … y muuuchos halagos” . Y mi hija le dijo menos mal que decís eso, porque es mi madre… el taxista se emocionó…un hombre grande.

  12. Es muy bonito y muy real, no pongo ningún pero, aunque no sobra decir que muchos otros profesionales de otros sectores también se enfrentan a diario a horarios muy ingratos, conciliaciones imposibles, años de incertidumbre laboral, salarios que no acompañan al nivel de estudios alcanzado (a menudo esos estudios se amplían contínuamente en busca de nuevas oportunidades), y un larguísimo etcétera de peros y contras. Porque el sistema educativo hace llorar a los docentes y la situación laboral hace llorar al resto (cuando no el propio jefe). Al menos así lo sentimos muchos de nosotros, que también tenemos carrera, familia y vocación. Algo falla si tantos lloramos, ¿no?

    1. Señora traductora, lleva usted razón, en este sistema donde solo se benefician unos pocos, en general, todo está podrido. Habría que hacer un saneamiento, y de los gordos, para cambiar la situación actual.

      Pero también le digo: la docencia es la única profesión de la que salen todas las demás. Usted es hoy traductora gracias a que ha tenido profesores que la han acompañado a lo largo de su vida. Algunos mejores, otros peores, pero ahí han estado. En este artículo se hace homenaje a los docentes.

      Déjenos nuestro momento de gloria, ya que, por desgracia, no solemos tenerlos muy a menudo.

    2. Pocos hombres comentan este artículo. Hay mayoría abrumadora de maestras. Pero es cierto que dice verdades como castillos y que toca la vena más sentimental. ¡Y claro que hay profesiones de parecidas emociones!
      En general, las de contacto directo con personas, y más si son pequeñas.
      Un médico, una enfermera… son de un altruísmo impagable. Salvar vidas,ayudar en los momentos más canallas que a casi todos nos toca vivir alguna vez. Eso es muy muy reconfortante. Porque el margen de error debe ser mínimo, como en la enseñanza.
      Termino: gracias a todos los que valoran este tipo de profesiones. Con el ejemplo que recibimos de la clase dirigente -da igual la ideología- sí que nos lo han puesto harto difícil..

  13. He hecho un paréntesis mientras estoy corrigiendo sus trabajos. Estoy a punto de despedir a una nueva promoción de alumnos y ya hace días que lloro. Con estas palabras tan acertadas, he llorado hoy. GRACIAS

  14. Gracias por tus palabras…verdades como puños y yo también lloro… cuantas veces has tenido un mal día y se han acercado tus alumnas con un dibujo donde apareces tú con ellas jugando, a todo color y detalle donde te dicen que te quieren…. te dan ganas de comértelas con patatas y se te pasan los males. Gracias x este buen rato.

  15. Un gran artículo!!!! A veces las cosas no salen como una quiere…o se me presentan situaciones incomodas…. pero como bien se dice: “buenos días con alegría”. Ver una sonrisa en los pequeños lo cura todo!!!

  16. Gracias! Es totalmente cierto… aunque muchos no quieran verlo así y piensen que todo son rosas o días libres o dos meses de vacaciones.

    Gracias también por los comentarios. También hay mucha pasión por la docencia y la educación.

  17. Muchísimas gracias por este escrito!!! Qué identificada me siento! Una sola persona que valora nuestro trabajo ya es un gran motivo para seguir adelante con ilusión. En una sociedad con cada vez menos valores, nuestros alumnos nos necesitan más que nunca.

    De nuevo, gracias por captar los “detalles” de esta profesión que los medios de comunicación se esfuerzan en no transmitir a nuestro país.

  18. Como docente, leer algo así, es maravilloso. ¡¡Gracias por tus palabras tan sensibles y empáticas!! Gracias por esas palabras que van a contracorriente con lo que los medios y redes sociales, opinan de nosotros. E incluso algunos compañeros entre etapas utilizan el desprestigio. ¡¡Leer esto, es la mar de reconfortante!! De nuevo, ¡¡gracias!!

  19. Gracias por tan hermosa descripción de la tarea que llevamos los docentes. Pocas personas saben lo que se vive día a día…Me enorgullece mi profesión y aunque somos criticados y cada vez más descalificados, seguimos dando lucha y enseñando, que es en definitiva lo que decidimos hacer. Un abrazo!!

  20. Hermosa definición a nuestra labor y aunque jamás decaeria por comentarios a boca de jarro en el fondo no deja de doler.Esto es un aliciente para seguir ,para comprender que lo que hacemos no está mal . Yo soy madre de cuatro hijas y me han visto sufrir ,padecer y buscarle la vuelta para llegar al corazón de algún insensible que por cierto no es su culpa es lo único que conocen y tres de ellas estan haciendo la carrera dodente la cuarta no sé porque aun es chica… gracias fue un masaje al alma…

  21. Es precioso. Es una maravilla llorar porque una nueva promocion termina su estancia en el colegio. Es bonito llorar porque se van de tu lado esos pequeños que recibiste un día de los brazos de sus padres con tres añitos, algunos incluso con dos, y hoy se despiden de ti con 12, unos niños ya hechos y derechos. Que se llevan un trocito de tu vida y tú te quedas también con un pedacito de cada una de las suyas, porque es lógico hay que seguir el camino, avanzar y decir adiós, Pero queda mucho en esas aulas, porque no es un adiós si se ha querido y se ha compartido.; es un hasta siempre.
    Es triste, pero es bonito ver partir y avanzar a aquellos que estuvieron día tras día en tu vida, en tu cabeza y en tu corazón durante 9 años seguidos.
    Es maravilloso tener la suerte de sentir esto , por duros momentos que puedas pasar en la enseñanza, te llevas muchas recompensas emocionales cuando vives con vocación tu trabajo de maestra.
    25 añitos ya…

  22. Jubilada? Alguien me dijo que yo sería maestra toda la vida, y es cierto , lo llevo pegado en la piel. Nunca olvido a mis alumn@s, así me dieran alegrías o disgustos, tal vez me acuerde un poquito mas de los que daban disgustos, porque como alguien comentó, NO es su culpa. Tengo dos hijas, una arquitecta y otra traductora, no me disgustsría si sintieran que les apasiona dedicarse a la enseñanza, pero tampoco es algo que desee, ellas eligen, yo acepto y comparto su libertad, eso lo aprendieron con sus papás y sus maestr@s, a los que les estoy muy agradecida. Siempre recuerdo que a mis alumn@s les decía cuan importante es nuestra labor, que hasta el Rey y el presidente, el Papa…habian aprendido a leer y a escribir con sus maestr@s, que habían ido a sus colegios y que los respetaron y admiraron. Muchas gracias por recordarnos quienes somos. Un placer leerles a tod@s. Atte: Una maestra para toda la vida.

  23. La profesion de maestro debe ser vocacional para disfrutarla en los buenos momentos y comprenderla en los malos.Los alumnos notan cuando esta’n delante de un maestro vocacional porque saben que nunca les va a dejar abandonados en las dificultades de aprendizaje o entorno familiar complicado.Estos maestros enseñan por los sentidos para llegar al coraz’on.

  24. Gracias por las palabras ,la verdad en estos momentos,donde somos tan descalificados,poco valorados,me reconforta leer algo que es tan real.Soy docente de inicial por vocación,a punto de jubilarme,pero nunca me habia sentido así.Gracias!!!! estas palabras me dan fuerza para seguir,saber que hay personas que si nos valoran.

  25. He sido docente desde los 18 años hasta que me jubilé a los 64. En mi corazón sigo siendo docente y lo seré hasta el ultimo momento de mi existencia. Cada mañana al despertar recuerdo aquel tiempo tan hermoso… cuando salía de casa para estar con mis alumnos, para compartir con ellos mi experiencia y aprender de la suya. La docencia es dura pero tan MARAVILLOSA!!!!!!

  26. Gracias por el articulo. Cada día debería de publicarse al menos uno, para que la sociedad tomara conciencia de la importancia de la docencia y la nefasta situación en que se encuentra.

  27. Espero que este artículo tan bien escrito llegue muy lejos. Tan lejos que todas las personas, enseñantes o no, sean capaces de entender lo que es realmente ser un buen profesional de la enseñanza y todo lo que abarca esa palabra. “ENSEÑANZA”.Aunque también nos dedicamos al la educación, a ser amigas, confidentes, alentadoras, abrazadoras, y un sin fin de cosas más, según toque.
    Gracias Luis Areitio.

  28. Les acompañamos en el camino, les queremos y un buen día se van y nunca más sabes de ellos. Si alguna vez coincides con alguno ves el brillo del buen recuerdo en sus ojos y la emoción te invade.Mucha suerte en la vida para todos nuestros ex alumnos.

  29. Lunes 20 de Junio 2017 0,35 horas

    Agustina

    Estoy muy emocionada por el articulo.
    Expresa totalmente la realidad de la docencia.
    Es muy emotivo encontrarte al cabo de los años con alumnos que ya no les conoces, y te dicen que han sido almnos tuyos.
    La alegria que expresan en su cara es equivalente a la emocion y cariño que explosiona en tu corazon.
    Eso te hace sentir que merecio la pena toda la dedicacion que tuviste a pesar de algunas zancadillas

    Estoy jubilada pero si volviera a nacer me dedicaria a la enseñanza.
    ME ENCANTA!

    Muchas gracias Luis.
    Impresionante tu articulo.

  30. Nunca mejor explicado. Tanto como si mágicamente, pudiese el autor introducirse en nuestros corazones e interpretar claramente nuestros sentimientos. ¡Gracias, gracias, gracias!

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