Los “Vecinos de Cabecera”.

Todos tenemos una o un vecino de “cabecera”, o casi todos; pues bien, tened mucho cuidado con esta especie, tienen la costumbre de asaltar a sus víctimas en los descansillos, ascensores y zonas comunes. Tienen cara de “buena gente”, su insignia es la disponibilidad permanente, siempre tienen tiempo para interesarse por tu estado y/o por el de tu familia,…muy despacio, se acercan, manejan la conversación sigilosamente… y ¡zas! se abalanzan sobre ti sin piedad dándote consejos, recetas caseras, y si te descuidas, te cuentan varias anécdotas vividas en primera persona o en la alguno de sus muchos familiares, incluyendo a familiares de familiares.

Muy importante, no les ofendas con un rechazo, si se sienten agredidos pueden llegar a contarte alguna operación a vida o muerte empleando términos profesionales tan técnicos, que ni un médico cirujano podría descifrar. Simplemente sonríe y da las gracias, di que tratarás de llevar a cabo sus buenos consejos, y corre, se ágil, invéntate una excusa con la que poder ir ganando distancia; hasta el tercer o cuarto “gracias” no suelen parar… ¡no saben parar!

Remedios contra todo tipo de síntomas, ejemplos prácticos para todo tipo de casos, modelos a seguir sobre cómo afrontar los avatares la vida; da igual que tus hijos tengan sólo meses, también saben de “pediatría popular”… Gracias por todo, de verdad, pero que lo que a unos les funciona a otros nos puede matar, y más sabe el Médico de Cabecera, que muchos expertos en intromisiones o “Vecinos de Cabecera”.

Moraleja: quien de todo sabe de nada entiende.

Deja un comentario