El monopolio emocional. La dependencia de amar y ser amado.

Nada me separará de ti salvo tú misma mamá, porque si me amas con toda tu alma, yo buscaré esa misma intensidad cuando quiera sentir ese amor que tú me has dado. Sí, tú me has permitido vivir pegado a ti y yo nunca más querré otra cosa que tu seguridad, tu protección, esa maravillosa sensación de estar siempre a tu lado, de necesitarte hasta para respirar, para poder descansar… o llorar.

Amamos desde nuestro primer amor. Amamos desde el amor de nuestra madre. 

Nadie se interpondrá entre tú y yo mamá. Tú me has enseñado que somos una misma cosa, un solo amor basado en nuestra entrega mutua, en la soledad impuesta de nuestra piel, en la esencia del tú y yo. No me ofrezcas rivales porque sé que tú no me vas a traicionar nunca, y que antes que los demás siempre estaré yo. Pero… ¿De verdad que es esto lo que quieres ofrecerme para crecer? 

Salvo tú, nada hará que lo nuestro sea diferente mamá; yo creceré y mi amor por ti también. Qué tranquilidad saber que te tengo disponible en todo momento. Qué mágicas tus manos cuando me borras con tus caricias mi miedo y mi soledad. Pero sólo tú mamá, nadie más, solos tú y yo, y que el mundo entienda que yo sin ti o tú sin mi no podemos estar; que no nos exijan más cariño que el que nos pueda sobrar después de amarnos tú y yo. Tú me has enseñado que todo lo que soy es por todo lo que tú me sabes querer, y no habrá nadie más que tú que sepa cómo me gusta ser amado. Y eso puede resultarme en el futuro de lo más complicado.

Déjame vivir contigo y también sin ti, sin esa necesidad permanente de vivir en ti; enséñame, porque eso lo tienes que hacer tú y aunque pueda que yo me resista al cambio, pero necesito ser independiente, necesitaré no tener que depender de nadie ni de nada… empezando por ti. Déjame que crezca aceptando que no siempre puedo estar contigo ni con tu maravilloso pecho de amor. Te amaré más si acaso, porque yo me sabré amar a mi mismo y sobre todo amarme por mi mismo.

Yo no era nadie cuando nací de ti, yo no era nada sin ti en los primeros meses de mi vida, y tú, en tu afán de quererme y protegerme me has acaparado en un monopolio afectivo que yo no necesito porque me asfixia, me ahoga y no me deja respirar. 

Lo siento mamá, pero “lo nuestro no puede seguir así”, porque entonces nadie más me sabrá querer, y eso puede que me convierta, sin querer, en un completo desgraciado. ¿Lo entiendes mamá?

No es magia, es educación.

Luis Aretio

7 comentarios sobre “El monopolio emocional. La dependencia de amar y ser amado.”

  1. como siempre, maravillosa entrada amigo. Con cada artículo que escribes se me ensancha el corazón y me hace reflexionar para intentar hacerlo mejor cada día. Yo tomo nota de tus consejos amigo. Siempre agradecida. Besazo

  2. No por verdadero deja de ser duro e implacable… Amar sin límites pero con Límite… que difícil y qué necesario… Con perspectiva valoro lo que mis padres hicieron, dejarme volar, y busco ese espejo para poder verme reflejado en él…

  3. Guau ¡!!!!!!!! Una entrada muy enriquecedora, fuerte pero muy real Luis. Muchísimas gracias. Leerte me permite hacer reflexiones con mucho aprendizaje. Como buena maestra jubilada me encanta nutrirme y continuar creciendo. Abrazo cariñoso.

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