¡Oda al desayuno!

 ¡Oh desayuno, afán de un tiempo cuasi dormido que en el rostro arrugado con una mano tierna te acaricia y mima susurrando al oído… “Buenos días cariño, abre tus ojos que una nueva mañana te espera”. Fruta fresca y chacina, huevos y cereales, quesos, yogures, leche y frutos secos. Sentaos presto a la mesa del alba, que ya se acercan los comensales, que buena cuenta darán de tamañas viandas! Pero vayamos por partes, que se trata de hacerlo con algo de arte.

De entrante no olvides siempre lo más importante, mermelada de paciencia, porque en esto de despertar y bostezar… cada uno tiene su ciencia.

En el centro de la mesa, porque debemos desayunar sentados… que no falte un surtido de abrazos untados de buenos consejos: Abrazo integral – para que el día salga horizontal. Abrazo de Centeno – para lo malo, lo regular… y lo bueno-. Abrazo de Cereales – este tiene vitaminas para casi todos los males-.  Tú decides cómo quieres “abrazar” el día.

Pero entonces… con tanto variado ¿Qué es para cada uno un buen desayuno?

  • Para demasiados hijos:

A veces es sólo un mal rato, una cosa que les roba tiempo, su preciado tesoro para poder seguir durmiendo. “No es justo ni hay derecho, que si luego me como algo en el recreo… todas las mañanas me hagáis esto” – ruge alguno al salir del lecho-.

  • Para un padre:

El desayuno es el mejor momento para tomar un buen sustento. “Un hábito razonable que todos deberíamos tener por ser lo más saludable. Venga, que hay que coger fuerzas para todo el día cariño, mira tu padre, aprende de mi ejemplo”.

  • Para una madre:

Lo único importante antes de empezar el día. El deseo de que alimentar el cuerpo es la mayor alegría. “Comed bien y de todo. ¡Ah! y en el recreo no os dejéis quitar el bocadillo; y si se meten con vosotros se lo decís a los maestros que están para eso”… y un sin fin de buenos consejos que sólo una madre atenta sabe a bien tener en cuenta.

  • Para los abuelos:

Conocedores de todos los trucos y recovecos del estómago de sus nietos, no tienen piedad e incluso chantajean sin miramientos. “Tú de aquí no te levantas hasta que yo vea que eso pasa por la garganta; pero qué guapos, qué soles tengo… ¿te pongo un poquito más cariño que te veo carita de estar hambriento?” ¡Son maravillosamente… tremendos!

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Odas aparte, el desayuno es la principal comida del día, y en este país no nos lo tomamos precisamente en serio. Es un hábito y como todo requiere su tiempo; pero será el mayor favor que  podéis regalar a vuestros hijos, empezar el día sin prisas y bien alimentados. Si hace falta tiempo se adelanta el reloj, y sobre todo se adelanta la hora del sueño.

El desayuno es la base sobre la que construimos el día, es la línea de salida, de partida, de arranque,… es el depósito de combustible para toda la jornada. Y no te preocupes si los primeros días sale todo como un “churro”, con la perseverancia se consigue casi todo; lo importante es ser cariñosamente pesados.

No olvides que alimenta más un buen ejemplo que un largo lamento. ¿Nos damos un tiempo?

No es magia, es educación.

Luis Aretio

Un comentario sobre “¡Oda al desayuno!”

  1. Maravillosamente maravilloso.puedo robartelo para mi fin personal???Yo vivo de dar buenos momentos de desayuno.todos los dias me apeno de no pasarlos con el enano…despues me recompongo pensando en todos los momentos del resto del dia que comparto con él.entonces se me pasa la pena..Gracias!!!

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