¿Qué hay de comer?… ¡Comida!

Cuentan las leyendas que antes se comía lo que había, que antes no se preguntaba sino que se esperaba a que la comida llegase a la mesa. ¿Leyendas? Que va, era lo normal, lo habitual, y poco margen quedaba para la duda, porque si no te lo comías corrías el serio peligro de tener que merendar o cenar lentejas,  judías, o lo que hubiera.

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Familias al Encuentro / Tradición e innovación

Tradición e innovación son conceptos compatibles, son como hermanos nacidos en dos momentos diferentes pero ambos presentes, y unidos deben saber guardar las formas y las normas de ayer, de hoy y de mañana.

Se trata de mejorar todo lo pasado hasta ofrecer una nueva versión de nuestros mejores propósitos. Es el futuro de nuestros hijos y alumnos lo que nos ocupa y mantiene vigilantes, es la capacidad de poder ofrecer una Educación de calidad basada en valores universales, pero con la inercia irreversible de la adaptación a las nuevas necesidades tanto de las estructuras de familias como de la compleja nueva aldea global, la sociedad de las nuevas tecnologías y de la comunicación.

Desde Autoescuela para Padres ofrecemos cursos pensados por y para las necesidades de familias como la tuya, donde combinamos la teoría con la práctica de una forma ágil, donde tu tiempo sea para ti y para los tuyos. Tiempo de aprender, tiempo de disfrutar.

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Érase una vez… la Educación. Y no es ningún cuento.

Nada como una buena tarde jugando en familia para darnos cuenta de que hay muchas cosas que no deben cambiar. La herencia de nuestros juegos de patio, la visión de un tiempo en que las cosas iban a otro ritmo, de otra manera, más despacio, sin prisas. Las plazas de los pueblos rebosantes de pandillas tumultuosas y desordenadas, los parques llenos de hoyos para jugar a las canicas, de rayas de tizas que se repetían una tarde tras otra mientras las canciones al jugar dejaban en el ambiente un sabor a patio de colegio a la hora del recreo.

Desde Autoescuela para Padres ofrecemos servicios de atención y orientación tanto para familias con dificultades como para aquellas que quieren mejorar. Terapia infantil, escolar, adolescentes. Terapia de parejas y de familias. Servicios pensados por y para las personas.

YO DE MAYOR QUIERO SER… ABUELO

No es por el oficio, ni tan siquiera por la dedicación, es por la magia que surge en la relación de los nietos y sus abuelos. Y yo de mayor quiero disfrutar de esas carcajadas, de esa complicidad que nace desde la incondicional admiración que se expresan entre ellos. De mayor, quiero que mis nietos me hagan reír por nada, me pidan caprichos posibles o imposibles, quiero que el brillo de la pupila me brille como a ellos, no pido más, solo eso.

Algunos de nuestros hijos a veces pasan más tiempo bajo el cuidado de los abuelos que de sus padres; los abuelos se convierten en una extensión de nuestro tiempo, y nos regalan sus atenciones con su mejor sonrisa, dejando atrás sus obligaciones o aficiones con tal de que a sus nietos “no les falte de nada”, y aunque algunas veces les cueste, no se les nota, tienen ese don de la entrega, de la ofrenda en muchos casos a cambio de poco o de nada, de ver sonreír y jugar a sus nietos, de disfrutar alma con alma.

Yo de mayor quiero ser abuelo, un abuelo querido y respetado por el cariño del paso del tiempo, por la nostalgia de un “hola con un beso”, de un adiós con la pena escondida del “hasta luego” que siempre se antoja eterno. Y yo creceré, y repetiré vuestras mejores lecciones y consejos que me disteis y que yo para mis hijos quiero, y les diré eso de “cuánta razón tenían mi madre y mi padre”, por insistir a diestro y siniestro, por soportar mis errores y por elogiar mis aciertos.

Gracias abuelos, por vuestro cariño, vuestro tesón y vuestros desvelos.

 

 

 

 

Ca(N)sada… y con hijos  

Agotadoras e interminables jornadas, unas más emocionantes que otras, unas más decepcionantes que ilusionantes, y otras, las menos, brillantes, quizás. Eternos quebraderos de cabeza para que todo vaya a mejor e incluso para conformarse a veces con un simple “no ir a peor”. Y no es la agenda de cualquier alto cargo, es la rutina de cualquiera que se dedique a esta maravillosa labor de ser madre, de ser padre.

Cómo olvidar las “noches de las cebollas cortadas” en la mesita de noche para ver si tose menos, o esas guardias con el Apiretal en una mano y el termómetro en la otra, o clavándote el inhalador del Ventolín en la cara porque te ha rendido la hora; esas miradas con rayos equis de corazón a corazón con mil suspiros inimaginables de tanto esfuerzo callado, de tanta duda manoseada sobre si “¿le pasará algo?”

Ser padre… ni es lo mismo ni es igual, el radar del riesgo lo traemos programado de serie con niveles de permisividad muchas veces insoportables, ofrecemos juegos peligrosos por atrevidos, y la inmensa mayoría, cuando duerme, perdón, cuando dormimos, descansamos ignorantes de todo en lo más profundo de “la gruta de los sueños de Morfeo” -un lugar muy muy lejano, de verdad-. Lo sentimos, sentimos no estar a la altura, parece ser que es “biológico”, pero un buen codazo y un “ve a ver por qué llora” rompen muchas barreras de nuestra aparente menor sensible naturaleza.

Afortunadamente la línea de la igualdad ya sabemos donde está, otra cosa es que todo el mundo la quiera seguir, y como no hay más ciego que quien no quiere ver, igual, el método del codazo también puede llegar a servir. Codazo amable, claro.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

 

 

Ca(N)sada… y con hijos.

Agotadoras e interminables jornadas, unas más emocionantes que otras, unas más decepcionantes que ilusionantes, y otras, las menos, brillantes, quizás. Eternos quebraderos de cabeza para que todo vaya a mejor e incluso para conformarse a veces con un simple “no ir a peor”. Y no es la agenda de cualquier alto cargo, es la rutina de cualquiera que se dedique a esta maravillosa labor de ser madre, de ser padre. Continúa leyendo Ca(N)sada… y con hijos.

La abundancia genera arrogancia. Cuidado con los niños.

Cuanto más tenemos más queremos… o eso creemos. Acaparar nos calma aparentemente la angustia de aquello que sabemos que, a lo peor, nunca podremos alcanzar; pero la serenidad es otra cosa, la serenidad está en no necesitar, en saber disfrutar de lo que tenemos y somos, no de lo mhcho que nos falta y no seremos.   Continúa leyendo La abundancia genera arrogancia. Cuidado con los niños.

El timo de la Autoestima

Así no hay quien viva… y ni mucho menos quien eduque; parece que la autoestima lo es todo y que no hay felicidad sin una imagen casi intachable de uno mismo. Somos devoradores de nuevos paradigmas, de modas de pensamientos, pero hay que tener mucho cuidado con lo que nos quieren hacer creer; hay mucho “vendedor de humo” vestido a la última con “sonrisa de anuncio” y con un fondo de imagen muy bien estudiado, ¡cuidado!

No, no somos tan etéreos como para vivir en lo alto de una ola sin hundirnos, somos de carne y hueso y sufrimos, porque vivir es también sufrir, como lo es meter la pata y a veces “no querernos”. Esa imagen que a veces tratamos de dar a nuestros hijos y a los demás de ir casi todo el día corriendo detrás de nuestros errores para, entre reproche y reproche, aprender de ellos…¿es real?

Las “fortalezas” ya no son castillos, ahora son grandes oportunidades de superación, la melancolía se ha vestido de debilidad y anda desterrada porque nadie la quiere, dicen que no sirve para nada. Ahora no hay niños listos, ahora son niños con talento, ni hay niños torpes, ahora son alumnos con bajas capacidades o déficit de atención… ¡que follón!

Pues bien, todo es mucho más normal, la autoestima forma parte de ti y dependiendo de cómo te vaya así le irá también a ella, pero no al revés como nos quieren hacer creer. La autoestima no se da, no se compra, no se hereda, no se regala ni se ofrece; la autoestima se alcanza desde la propia experiencia, desde la confianza que uno tiene en sí mismo incluyendo defectos y complejos; y no, no busques la solución en el último libro o en la última charla sobre autoayuda, porque no hay fórmulas mágicas sin fecha de caducidad, duran lo que duran: consumir y tirar, como casi todo.

Igual que no hay mal que cien años dure, ¿crees que hay autoestima que tanto perdure?

Comparte, comenta, pero sobre todo… ¡piensa!

La obesidad digital o el atracón de nuevas tecnologías

Si ya tenemos un grave problema con la obesidad infantil en este hemisferio norte, ahora tenemos un nuevo invitado, el sobrepeso digital: “nos damos auténticos atracones de nuevas tecnologías sin medida ni control, vivimos en la era de la sobre información, de las relaciones 3.0 a discreción.

“Comer por comer y navegar por navegar”, y no hace falta que hablemos de adicción o de enfermedad, sino de un hábito que si no se sabe educar puede convertirse en un severo problema, sobre todo teniendo en consideración la vulnerabilidad de nuestros hijos, pues puede que crean que toda la tecnología que consumen es necesaria y/o puede sustituir en modo alguno a las relaciones sociales de tú a tú, y de eso nada, son un complemento magnífico bien utilizadas, pero nunca un relevo.

Nuestra Dieta:

Educar, a pesar de la fuerte oposición que creará en nuestros hijos. Limitar, aunque crean -durante un tiempo- que somos los peores padres o madres del mundo (eso es incluso un buen síntoma). Enseñar, porque si no de poco o nada sirven los sermones, y no hay mejor argumento que dar un buen ejemplo. Vigilar, que lo único “ancho” en casa sea la conexión a Internet, por aquello de la banda ancha, claro.

¿Qué añadirías a nuestra receta? ¿Cómo consigues en casa que no se abuse de las nuevas tecnologías? Estaremos encantados de recibir y atender vuestros comentarios en nuestro blog. Gracias.

La obesidad digital o el atracón de nuevas tecnologías.

Si ya tenemos un grave problema con la obesidad infantil en este hemisferio norte, ahora tenemos un nuevo invitado, el sobrepeso digital: “nos damos auténticos atracones de nuevas tecnologías sin medida ni control, vivimos en la era de la sobre información, de las relaciones 3.0 a discreción.    Continúa leyendo La obesidad digital o el atracón de nuevas tecnologías.