Toda separación debería ser un acto de amor. ¿O todo era mentira?

No estamos preparados, no digo ya educados, para lo peor (a veces lo mejor) al tener que interrumpir una convivencia de la cual han nacido hijos. Cuando las cosas van bien la inercia nos lleva en su rutina de cristal, pero ¿y cuando todo va mal o simplemente no va bien? Pasamos de todo a nada sin mirar hacia abajo, sin tener en cuenta a quienes más nos necesitan… nuestros hijos. Porque amar es también renunciar a lo que se ha amado y querido a pesar del dolor de la pérdida. Continúa leyendo Toda separación debería ser un acto de amor. ¿O todo era mentira?

La curiosidad.

Somos curiosos por naturaleza. Desde la primera infancia hasta el último de nuestros días, cuando ya casi nada ni nadie nos sorprende. Todo lo que se nos muestra oculto despierta un interés desmedido en quien ha de esperar a saber el resultado de una hipótesis no resuelta. Si la curiosidad mató al gato, al ser humano le proporciona un aliciente casi siempre ilusionante. Continúa leyendo La curiosidad.

Se vende felicidad, razon aquí.

Y volvemos a caer en la mitomanía, en los falsos dioses, en adorar de nuevo al becerro dorado; y todos tan callados vitoreando al emperador como si llevara puesto su mejor traje sabiendo que está desnudo. Saluda y sonríe, hipócrita, que te están viendo. Continúa leyendo Se vende felicidad, razon aquí.

Los hijos ven, los hijos hacen.

Porque educar es un enredo para todos, pero de responsabilidad única y exclusivamente adulta. Partiendo de esta premisa, tenemos garantizado un arduo trabajo por delante hasta conseguir dejar claro quién o quiénes son los responsables directos de la situación actual de la conducta de muchos hijos. Porque todo lo que no hacen bien, se lo hemos enseñado nosotros. Continúa leyendo Los hijos ven, los hijos hacen.

Abanicos de papel en las aulas, no gracias.

No entremos al trapo del Sr. consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, no nos merece su señoría, ya que si el comentario es inoportuno y claramente reprochable… será porque Usía no de más de sí, y llegados a este punto prefiero siempre pensar eso de “peor para él. Continúa leyendo Abanicos de papel en las aulas, no gracias.

Los docentes también lloran.

Todos hemos tenido una maestra o un maestro que recordamos de manera entrañable por su ternura o su paciencia; los hubo y los habrá que no, que los recordemos por su firmeza o exigencia, pero todos tienen un denominador común, todos han sido habitantes del planeta escuela. Continúa leyendo Los docentes también lloran.

Camaleones emocionales. ¡A quién se le ocurre!

Somos una especie peculiar, una rara variedad animal empeñada en adaptarse a todo tipo de situaciones, ambientes, tendencias, contextos y a unas sensaciones extrañas a las que nos obstinamos en poner nombres, emociones creo que les llaman. No podemos con todo, tanta adaptabilidad nos conmueve, nos perturba nuestro permanente equilibrio y el control; y así nos va a veces, que de tantas formas que adoptamos, terminamos perdiendo la razón y con ella la calma. Continúa leyendo Camaleones emocionales. ¡A quién se le ocurre!

La infancia robada, otra forma de “maltrato infantil”.

Robada y perdida con el consentimiento y el beneplácito de todos y cada uno de nosotros. Madres y padres, en un último intento de dar a nuestros hijos lo mejor de lo mejor, hemos lanzado al futuro a niños y niñas que parecen, casi todos, mayores de la edad que tienen. Por activa o por pasiva hemos convertido tener hijos en un suplicio cada día más complicado de entender. ¿Cuándo empezó todo esto? ¿Alguien lo recuerda? Continúa leyendo La infancia robada, otra forma de “maltrato infantil”.

El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Desde el milagro de “hemos sido capaces de sacar al primero para adelante… y nos sigue queriendo”. Pasando por el “vamos, venga que no llegamos, pero por qué todo es tan lento, venga que vamos tarde”. Y siguiendo por esa otra lindeza de la adolescencia de “a mi me da igual lo que hagan tus amigos o a la hora que lleguen a sus casas; tú lo que tienes es el cuarto hecho un asco y te has creído que esto es una pensión”. La verdad, educar a veces es un auténtico suplicio que roza lo esperpéntico. Continúa leyendo El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Hola, soy yo, el niño violento.

Hola, soy yo, “el niño violento”, y voy a tratar de  contaros de donde vengo, porque a veces creo que vengo del mismísimo infierno… y claro, tú no sabes lo que es eso. No he tenido ni un solo día de paz desde que nací, nunca me he sentido querido, simplemente no sé lo que es eso, y creo que a este paso, cada día tengo más dudas de poder llegar a saberlo. Continúa leyendo Hola, soy yo, el niño violento.