No prometas amor eterno… promete respeto.

Atrévete a querer a alguien cuando hayas aprendido a quererte tú; atrévete a levantar la voz en nombre de un merecido sentimiento. Tú, ejemplo de cuanto pretendes para ti y que debes sabes ofrecer. Tú, estado y resultado de la presencia de todo el cariño que la vida te ha regalado, sal al encuentro de ti mismo y vive como si todo y nada fuera contigo. Continúa leyendo No prometas amor eterno… promete respeto.

Custodia compartida sí, pero a medida.

A partir de la separación todo es nuevo para todos, especialmente para los hijos que verán cómo su rutina familiar, la vida que han llevado hasta ahora, la única vida que han conocido, será dividida en dos mundos diferentes y demasiadas veces enfrentados por los intereses de sus progenitores. Continúa leyendo Custodia compartida sí, pero a medida.

El segundo apellido… la muerte en los tacones.

Has matado al segundo apellido, el que llevarán como único orgullo tus hijos; has alterado el orden de los factores que perpetúan nuestro más innoble desequilibrio. No matarás decía el catecismo, honrarás a tus padres como te honras a ti mismo. Continúa leyendo El segundo apellido… la muerte en los tacones.

De profesión: Alma de Casa.

Ni amo de casa ni ama de casa, a partir de ahora todos somos iguales porque todos somos Almas de Casa

Se acabó el eterno debate sobre “quién lleva los pantalones en casa”, ni pantalón ni falda. Se cierra la discusión sobre quién renuncia a más tiempo para atender las necesidades de la familia, quién cuida mejor, quién limpia, quién cocina, quien lava, quién va al pediatra, quién va a las tutorías, quién va a las extraescolares, quién lleva la enfermería encima, quién se pasa más noches en vela, quién… ¿quien?… , porque eres quien pones tu alma y tu entrega al servicio de tu casa en todo lo que haces… ¡O qué pasa! Continúa leyendo De profesión: Alma de Casa.

¿Feliz vuelta al cole?

Le han puesto un nombre en inglés, Bulliyng lo llaman, y con eso parece que es algo que viene de fuera, como la comida basura, pero aquí  le deberíamos llamar por su nombre, simple y llanamente acoso escolar, falta de respeto, peor educación y malas personas.

Si ya te han acosado, este año no lo vuelvas a permitir, y si te acosan por primera vez, ni una más, me oyes, ni una sola vez más.

Pena dan ellos y sus padres, aunque hay muchas familias que no son así y sufren el azote de hijos acosadores y maltratadores, una pena, y si acaso, peor para ellos, pero nunca para ti. Continúa leyendo ¿Feliz vuelta al cole?

Le llamamos igualdad de género, pero es todo mentira.

Sí, dejemos de mentir más… y sobre todo tan mal. Porque no sé qué duele más, si negar la mayor o no saber mentir. ¡Qué triste vida de machitos, qué pobre herencia la que hemos recibido y qué desolador ejemplo el que vamos a dejar! Continúa leyendo Le llamamos igualdad de género, pero es todo mentira.

Ca(N)sada… y con hijos.

Agotadoras e interminables jornadas, unas más emocionantes que otras, unas más decepcionantes que ilusionantes, y otras, las menos, brillantes, quizás. Eternos quebraderos de cabeza para que todo vaya a mejor e incluso para conformarse a veces con un simple “no ir a peor”. Y no es la agenda de cualquier alto cargo, es la rutina de cualquiera que se dedique a esta maravillosa labor de ser madre, de ser padre. Continúa leyendo Ca(N)sada… y con hijos.

¡El drama de las diferencias en la pareja!

Las diferencias son posiblemente lo que más dificultades aportan a la mayoría de las relaciones de pareja. Tenemos cierta tendencia a querer que nuestra pareja cambie y acepte nuestro punto de vista sobre cómo debería ser la rutina, sobre cómo deberíamos entender las prioridades de tiempo, de atenciones, de cuidados, de higiene, de preocupaciones, etc. Continúa leyendo ¡El drama de las diferencias en la pareja!