Se vende felicidad, razon aquí.

Y volvemos a caer en la mitomanía, en los falsos dioses, en adorar de nuevo al becerro dorado; y todos tan callados vitoreando al emperador como si llevara puesto su mejor traje sabiendo que está desnudo. Saluda y sonríe, hipócrita, que te están viendo. Continúa leyendo Se vende felicidad, razon aquí.

Los hijos ven, los hijos hacen.

Porque educar es un enredo para todos, pero de responsabilidad única y exclusivamente adulta. Partiendo de esta premisa, tenemos garantizado un arduo trabajo por delante hasta conseguir dejar claro quién o quiénes son los responsables directos de la situación actual de la conducta de muchos hijos. Porque todo lo que no hacen bien, se lo hemos enseñado nosotros. Continúa leyendo Los hijos ven, los hijos hacen.

Los docentes también lloran.

Todos hemos tenido una maestra o un maestro que recordamos de manera entrañable por su ternura o su paciencia; los hubo y los habrá que no, que los recordemos por su firmeza o exigencia, pero todos tienen un denominador común, todos han sido habitantes del planeta escuela. Continúa leyendo Los docentes también lloran.

Camaleones emocionales. ¡A quién se le ocurre!

Somos una especie peculiar, una rara variedad animal empeñada en adaptarse a todo tipo de situaciones, ambientes, tendencias, contextos y a unas sensaciones extrañas a las que nos obstinamos en poner nombres, emociones creo que les llaman. No podemos con todo, tanta adaptabilidad nos conmueve, nos perturba nuestro permanente equilibrio y el control; y así nos va a veces, que de tantas formas que adoptamos, terminamos perdiendo la razón y con ella la calma. Continúa leyendo Camaleones emocionales. ¡A quién se le ocurre!

El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Desde el milagro de “hemos sido capaces de sacar al primero para adelante… y nos sigue queriendo”. Pasando por el “vamos, venga que no llegamos, pero por qué todo es tan lento, venga que vamos tarde”. Y siguiendo por esa otra lindeza de la adolescencia de “a mi me da igual lo que hagan tus amigos o a la hora que lleguen a sus casas; tú lo que tienes es el cuarto hecho un asco y te has creído que esto es una pensión”. La verdad, educar a veces es un auténtico suplicio que roza lo esperpéntico. Continúa leyendo El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

¿De dónde vienen las madres?… ¿De París también?

Todos sabemos, y además está científicamente demostrado, que los niños vienen de París en el regazo de mágicas cigüeñas blancas.

Pero… ¿Dónde nacen? ¿De donde vienen las madres? Continúa leyendo ¿De dónde vienen las madres?… ¿De París también?

Mamá, Papá… ¡Apagadme la tele, por favor!

Hola mamá, hola papá:

Os escribo esto casi sin querer, pero por favor apagadme la tele, y cuanto antes lo hagáis mejor. No sé cómo hemos llegado a esto, tal vez porque siempre estaba encendida y me atraían los colores; Continúa leyendo Mamá, Papá… ¡Apagadme la tele, por favor!

Breve teoría sobre La Felicidad de las Personas. ¿Cómo se conectan tus emociones?

Todos queremos ser felices, todos perseguimos el sueño de alcanzar la felicidad y no perderla. Sin embargo todos sabemos, o a estas alturas deberíamos saber ya, que la felicidad es efímera, caprichosa y antojadiza, es lo más parecido a la Navidad, que dura lo que dura y encima cuando llegan los regalos… ¡se nos esfuma! Continúa leyendo Breve teoría sobre La Felicidad de las Personas. ¿Cómo se conectan tus emociones?

Dale la vuelta… ¡Castigate tú!

Castígate tú… con leerle un cuento nuevo, con dedicarle más tiempo, con abrazarle más, mejor y a todas horas; con ponerle flores en su cuarto a traición, con plantar y cuidar un árbol juntos, con compartir un club secreto de lectura,  Continúa leyendo Dale la vuelta… ¡Castigate tú!

El aburrimiento, esa emoción tan necesaria como olvidada.

El aburrimiento es posiblemente una  de las emociones más olvidada, poco deseada y poco querida (aunque hay personas que les encanta estar aburridas, dicen… ). Cuando notamos que estamos aburridos no nos gusta, nos hace sentir mal, incómodos e incluso inquietos. Continúa leyendo El aburrimiento, esa emoción tan necesaria como olvidada.