El monopolio emocional. La dependencia de amar y ser amado.

Nada me separará de ti salvo tú misma mamá, porque si me amas con toda tu alma, yo buscaré esa misma intensidad cuando quiera sentir ese amor que tú me has dado. Sí, tú me has permitido vivir pegado a ti y yo nunca más querré otra cosa que tu seguridad, tu protección, esa maravillosa sensación de estar siempre a tu lado, de necesitarte hasta para respirar, para poder descansar… o llorar. Continúa leyendo El monopolio emocional. La dependencia de amar y ser amado.

Ganas, tenemos muchas ganas.

Yo lo que tengo son… ganas.

Tenemos ganas de cambiar el mundo de un sólo golpe o poco a poco. Ganas porque sabemos que somos el granito de arena más importante del universo, porque sin cada uno de nosotros el otro nunca sería nada. Somos al mismo tiempo tan insignificantes como imprescindibles; tan simple como paradójico, de no ser nadie… a ser todo. Continúa leyendo Ganas, tenemos muchas ganas.

El Síndrome de los “Padres Temáticos”.

Parece ser que hoy día no somos padres ni madres sin más, ahora resulta que también somos agencias de ocio y turismo. Somos una fábrica de buscar estímulos para nuestros aburridos hijos, somos la reserva federal del “toma y disfruta de lo lindo”, somos el silo donde almacenamos eventos, somos la brecha entre lo humano y lo divino. Y nos empecinamos en sacar tiempo de donde no lo hay para ofrecer nuevas glorias y victorias a nuestros legionarios-hijos. Continúa leyendo El Síndrome de los “Padres Temáticos”.

La incultura del consumo… ¿De donde nos viene?

Vivimos en un mundo material, valemos más por lo que tenemos que por lo que somos, y buena nota de ello toman nuestros fieles proveedores, quienes a sabida cuenta de nuestra debilidad nos agasajan con todo tipo de artículos tan innecesarios como a veces ridículos. Parece ser que no tenemos remedio y damos rienda suelta a nuestra inagotable insatisfacción buscando rodearnos de aquello que al tenerlo, puede hacernos creer un poco más felices o un poco menos infelices según el caso. Continúa leyendo La incultura del consumo… ¿De donde nos viene?

Adolescentes: la distancia emocional ante el fracaso en casa.

No me riñas, no me grites, no te desesperes; has sido tú quien me ha enseñado con tu ejemplo cómo se hacen las cosas. No me presiones para que haga lo que tú quieres simplemente porque te gustaría que yo fuera como tú tienes pensado. No me agobies con tus amenazas, no me ridiculices delante de tus amigos, y sobre todo no me des de lado cuando no logre cumplir con tus ansiadas expectativas, porque son sólo tuyas, no mías. Continúa leyendo Adolescentes: la distancia emocional ante el fracaso en casa.

Estado Civil: Borrego

Somos seres fáciles de llevar y de convencer, seres que sólo vamos a pacer al lugar que nos dejan. Seres que convivimos con el miedo al horror de una amenaza incierta por desconocida. Seres que nos dejamos quitar lo mejor de cada uno según avanza la temporada. – Reproducíos, transmitid el pánico a cada generación que nazca y no penséis nunca en cruzar la valla, porque quien lo hace pierde el estatus de la seguridad de un falso protector que sólo te cuida por su interés, no es por afecto, es por tu “lana”-. Continúa leyendo Estado Civil: Borrego

Cuando los hijos “pierden la gracia”… y los queremos educar.

Cuando tenemos hijos y luego nos damos cuenta que lo importante no era tenerlo todo controlado. Cuando vemos que lo que realmente no podía faltar era la paciencia con que afrontar las malas noches. Cuando aprendemos que lo que nuestros hijos necesitan es la seguridad de una calma que no se vende en farmacias. Cuando vemos que nuestros hijos ya no obedecen… Es entonces cuando hemos llegado al punto de no retorno, ese momento en que “los niños han perdido la gracia” y decidimos comenzar a educarlos sin saber por donde empezar porque nos tienen secuestrados por el “yo quiero”. Continúa leyendo Cuando los hijos “pierden la gracia”… y los queremos educar.

Se vende felicidad, razon aquí.

Y volvemos a caer en la mitomanía, en los falsos dioses, en adorar de nuevo al becerro dorado; y todos tan callados vitoreando al emperador como si llevara puesto su mejor traje sabiendo que está desnudo. Saluda y sonríe, hipócrita, que te están viendo. Continúa leyendo Se vende felicidad, razon aquí.

El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Desde el milagro de “hemos sido capaces de sacar al primero para adelante… y nos sigue queriendo”. Pasando por el “vamos, venga que no llegamos, pero por qué todo es tan lento, venga que vamos tarde”. Y siguiendo por esa otra lindeza de la adolescencia de “a mi me da igual lo que hagan tus amigos o a la hora que lleguen a sus casas; tú lo que tienes es el cuarto hecho un asco y te has creído que esto es una pensión”. La verdad, educar a veces es un auténtico suplicio que roza lo esperpéntico. Continúa leyendo El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

Todos somos víctimas de esta inmerecida lacra de casos de acoso escolar o bullying. A todos se nos para el corazón cuando saltan a la luz las nefastas consecuencias de jóvenes, niños la mayoría, que ven su vida arruinada y no encuentran más salida a su angustia que la del aislamiento y en algunos casos, el suicidio. Todos somos víctimas, pero en el acto de acosar, hay tres víctimas directamente implicadas. Continúa leyendo Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.