¿Feliz vuelta al cole?

Le han puesto un nombre en inglés, Bulliyng lo llaman, y con eso parece que es algo que viene de fuera, como la comida basura, pero aquí  le deberíamos llamar por su nombre, simple y llanamente acoso escolar, falta de respeto, peor educación y malas personas.

Si ya te han acosado, este año no lo vuelvas a permitir, y si te acosan por primera vez, ni una más, me oyes, ni una sola vez más.

Pena dan ellos y sus padres, aunque hay muchas familias que no son así y sufren el azote de hijos acosadores y maltratadores, una pena, y si acaso, peor para ellos, pero nunca para ti. Continúa leyendo ¿Feliz vuelta al cole?

Le llamamos igualdad de género, pero es todo mentira.

Sí, dejemos de mentir más… y sobre todo tan mal. Porque no sé qué duele más, si negar la mayor o no saber mentir. ¡Qué triste vida de machitos, qué pobre herencia la que hemos recibido y qué desolador ejemplo el que vamos a dejar! Continúa leyendo Le llamamos igualdad de género, pero es todo mentira.

El amor ni se crea ni se destruye, simplemente… cambia.

Todas las personas hemos sentido amor en algún momento de nuestras vidas; todo comienza con el amor de nuestros padres, luego vamos añadiendo más familiares, hacemos amigos, ahora tu pareja, o tus hijos, los abuelos… el amor, el afecto, el cariño, el vínculo, el apego… nos determinan al mismo tiempo que nos miman, nos agasajan con sus mejores caricias y nos arropan con sus cálidas maneras. Amar no tiene forma, pero da sentido a todo lo que nos rodea, el mundo sin amor sería imposible porque somos personas, sólo eso, y todo nos afecta al ritmo de nuestras educadas pero también limitadas emociones. Continúa leyendo El amor ni se crea ni se destruye, simplemente… cambia.

Ca(N)sada… y con hijos.

Agotadoras e interminables jornadas, unas más emocionantes que otras, unas más decepcionantes que ilusionantes, y otras, las menos, brillantes, quizás. Eternos quebraderos de cabeza para que todo vaya a mejor e incluso para conformarse a veces con un simple “no ir a peor”. Y no es la agenda de cualquier alto cargo, es la rutina de cualquiera que se dedique a esta maravillosa labor de ser madre, de ser padre. Continúa leyendo Ca(N)sada… y con hijos.

Mi Primera Confusión. La Comunión es otra cosa.

Pronto arranca el mes de las “primeras confusiones”, si, tal cual, y no lo digo precisamente porque se crea o se deje de creer en lo que se está haciendo. Recibir la comunión es un acto de fe, una forma de afrontar la vida espiritual, familiar y social. Una decisión basada en una creencia religiosa, una actitud ante los demás.

Confusión es lo que experimentan los niños cuando de todo, lo más importante es la amalgama de regalos que pueden llegar a recibir y el esfuerzo, en la mayoría de los casos, que supone para las familias semejante despliegue de medios para celebrar un acto tan humilde como el que realmente representa.

Se nos ha ido la mano un poco. “Los bautizos se han convertido en comuniones, las comuniones en bodas y las bodas, en la entrega de los Oscar…”.

Es la confusión de la prioridad por satisfacer las necesidades más materiales; el regalo por el regalo o el sobre con dinero, la abundancia y la ostentación. ¿Aportan algo? Si queremos que nuestros hijos sean felices, ¿de verdad que este es el camino adecuado? Celebramos la fe en la iglesia como el que celebra que ha llegado la feria de su pueblo, pero con un poco más de glamour, si procede, claro.

Rescatemos el sentido común pues creo que casi todo, en una medida justa, es razonable y necesario. Los cumpleaños generan una montaña de plástico y papel difícil de digerir, sobre todo por el impacto negativo que genera en nuestros hijos la creencia de que crecer es igual a acaparar cosas que apenas tienen tiempo para disfrutar y que saturan las estanterías de nuestras casas.

Hay familias que celebran un evento especial (viaje, fiesta, etc.) con sus hijos para que también tengan una fiesta como la de sus amigos que sí han hecho la comunión, para que no se sientan mal…y es tan respetable como todo lo demás, pero:

¿La necesidad es de nuestros hijos, o es nuestra?

No es magia, es educación.

Luis Aretio

Las normas y las formas.

No se puede hablar de educación sin su presencia o en su ausencia, pero tan importante como las normas son también las formas, porque sin nuestro ejemplo no hay movimiento, sin una buena referencia nuestra palabra se pierde en su esencia.   Continúa leyendo Las normas y las formas.