El Trastorno Negativista Desafiante. La agresión como defensa.

Todo empieza con el placer de la negación, el placer intenso de la posición desafiante de “a todo lo que me propongan mi respuesta es no”. Torrentes de adrenalina, noradrenalina, cortisol, serotonina, acetilcolina y el aumento de la respiración y del ritmo cardíaco hacen saltar las alarmas, estamos estresados y nuestro cuerpo se activa para defenderse rechazando. A veces la tolerancia a situaciones agresivas se normaliza en la rutina familiar y aparece el “quiero más” en forma de agresiones verbales o físicas. Continúa leyendo El Trastorno Negativista Desafiante. La agresión como defensa.

El monopolio emocional. La dependencia de amar y ser amado.

Nada me separará de ti salvo tú misma mamá, porque si me amas con toda tu alma, yo buscaré esa misma intensidad cuando quiera sentir ese amor que tú me has dado. Sí, tú me has permitido vivir pegado a ti y yo nunca más querré otra cosa que tu seguridad, tu protección, esa maravillosa sensación de estar siempre a tu lado, de necesitarte hasta para respirar, para poder descansar… o llorar. Continúa leyendo El monopolio emocional. La dependencia de amar y ser amado.

Emociones y mecanismos de defensa. Somos lo que aprendemos a sentir.

No somos nada ni nadie sin nuestras emociones, y con todo lo que sabemos en la actualidad sobre cómo nos afectan, tenemos una oportunidad única de aprender a gestionar las diferentes situaciones a las que nos vamos a ver expuestos sin que a veces podamos ni tan siquiera decidir, es decir, que nos vienen dadas y formarán parte de nuestra experiencia de vida, acumulando bagaje y adhiriéndose a nuestro repertorio emocional. Continúa leyendo Emociones y mecanismos de defensa. Somos lo que aprendemos a sentir.

El Desorden Emocional. ¿Enfermedad, etiqueta o mentira?

Todos pasamos por momentos difíciles en nuestra vida, de eso no cabe ninguna duda; el simple hecho de crecer nos mantiene expuestos a situaciones adversas de todo tipo que no siempre son resueltas con éxito. Somos un cúmulo de emociones que van sedimentando poco a poco en nuestra retina y a veces, cuando menos lo esperamos, nos vemos obligados a afrontar nuevas situaciones complejas con el lastre del pasado. Continúa leyendo El Desorden Emocional. ¿Enfermedad, etiqueta o mentira?

La infancia… ¿Una etapa sobrevalorada?

Siempre se ha querido a los hijos y cada uno sabía el lugar que ocupaba en la familia. Siempre ha sido así, hasta ahora. Hemos pasado del autoritarismo de los padres a la anarquía absolutista de los hijos, y sólo se oye una voz, la de sálvese quien pueda. La sociedad se ha vuelto también permisiva y tentadora, poniendo en bandeja un nuevo modelo, el de la familia como proveedora de necesidades inútiles, quedando relegada a callar y a facilitar, y eso es lo mismo que no entender nada de nada. Continúa leyendo La infancia… ¿Una etapa sobrevalorada?

Toda separación debería ser un acto de amor. ¿O todo era mentira?

No estamos preparados, no digo ya educados, para lo peor (a veces lo mejor) al tener que interrumpir una convivencia de la cual han nacido hijos. Cuando las cosas van bien la inercia nos lleva en su rutina de cristal, pero ¿y cuando todo va mal o simplemente no va bien? Pasamos de todo a nada sin mirar hacia abajo, sin tener en cuenta a quienes más nos necesitan… nuestros hijos. Porque amar es también renunciar a lo que se ha amado y querido a pesar del dolor de la pérdida. Continúa leyendo Toda separación debería ser un acto de amor. ¿O todo era mentira?

Se vende felicidad, razon aquí.

Y volvemos a caer en la mitomanía, en los falsos dioses, en adorar de nuevo al becerro dorado; y todos tan callados vitoreando al emperador como si llevara puesto su mejor traje sabiendo que está desnudo. Saluda y sonríe, hipócrita, que te están viendo. Continúa leyendo Se vende felicidad, razon aquí.

Los hijos ven, los hijos hacen.

Porque educar es un enredo para todos, pero de responsabilidad única y exclusivamente adulta. Partiendo de esta premisa, tenemos garantizado un arduo trabajo por delante hasta conseguir dejar claro quién o quiénes son los responsables directos de la situación actual de la conducta de muchos hijos. Porque todo lo que no hacen bien, se lo hemos enseñado nosotros. Continúa leyendo Los hijos ven, los hijos hacen.

El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Desde el milagro de “hemos sido capaces de sacar al primero para adelante… y nos sigue queriendo”. Pasando por el “vamos, venga que no llegamos, pero por qué todo es tan lento, venga que vamos tarde”. Y siguiendo por esa otra lindeza de la adolescencia de “a mi me da igual lo que hagan tus amigos o a la hora que lleguen a sus casas; tú lo que tienes es el cuarto hecho un asco y te has creído que esto es una pensión”. La verdad, educar a veces es un auténtico suplicio que roza lo esperpéntico. Continúa leyendo El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

Todos somos víctimas de esta inmerecida lacra de casos de acoso escolar o bullying. A todos se nos para el corazón cuando saltan a la luz las nefastas consecuencias de jóvenes, niños la mayoría, que ven su vida arruinada y no encuentran más salida a su angustia que la del aislamiento y en algunos casos, el suicidio. Todos somos víctimas, pero en el acto de acosar, hay tres víctimas directamente implicadas. Continúa leyendo Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.