Se vende felicidad, razon aquí.

Y volvemos a caer en la mitomanía, en los falsos dioses, en adorar de nuevo al becerro dorado; y todos tan callados vitoreando al emperador como si llevara puesto su mejor traje sabiendo que está desnudo. Saluda y sonríe, hipócrita, que te están viendo. Continúa leyendo Se vende felicidad, razon aquí.

Los hijos ven, los hijos hacen.

Porque educar es un enredo para todos, pero de responsabilidad única y exclusivamente adulta. Partiendo de esta premisa, tenemos garantizado un arduo trabajo por delante hasta conseguir dejar claro quién o quiénes son los responsables directos de la situación actual de la conducta de muchos hijos. Porque todo lo que no hacen bien, se lo hemos enseñado nosotros. Continúa leyendo Los hijos ven, los hijos hacen.

El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Desde el milagro de “hemos sido capaces de sacar al primero para adelante… y nos sigue queriendo”. Pasando por el “vamos, venga que no llegamos, pero por qué todo es tan lento, venga que vamos tarde”. Y siguiendo por esa otra lindeza de la adolescencia de “a mi me da igual lo que hagan tus amigos o a la hora que lleguen a sus casas; tú lo que tienes es el cuarto hecho un asco y te has creído que esto es una pensión”. La verdad, educar a veces es un auténtico suplicio que roza lo esperpéntico. Continúa leyendo El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

Todos somos víctimas de esta inmerecida lacra de casos de acoso escolar o bullying. A todos se nos para el corazón cuando saltan a la luz las nefastas consecuencias de jóvenes, niños la mayoría, que ven su vida arruinada y no encuentran más salida a su angustia que la del aislamiento y en algunos casos, el suicidio. Todos somos víctimas, pero en el acto de acosar, hay tres víctimas directamente implicadas. Continúa leyendo Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

¡Te quiero! Pero no eres mía, no eres mío…

La fantasía de poder nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida. De pequeños tratamos que nuestros padres hagan todo lo queremos, lo que nos  gusta, lo que nos da placer. Vamos al colegio, nos socializamos y seguimos aprendiendo reglas de poder en la fuerza del grupo, las normas con sus consecuentes asaltos y defensas. Llegan los resultados académicos, la rivalidad y el interés. Llegan las pandillas, el líder gobierna, impone su estilo desde su poder. Llega la edad laboral y el compromiso adquirido también puede. Llega la vida en pareja y… ¿Quién puede con quién? Continúa leyendo ¡Te quiero! Pero no eres mía, no eres mío…

Pensad, pensad… ¡Malditos!

Atravesamos una auténtica crisis de criterio. Cada vez pensamos menos y además permitimos que sean otros quienes piensen por nosotros. Tendencias, gustos, aficiones, moda,… nada es casual ni tampoco improvisado, todo tiene su por qué y su intención. Nos va lo fácil, lo inmediato, y sobre todo lo cómodo. Somos la expresión máxima de la ley del mínimo esfuerzo. Y nos equivocamos si creemos que esto que nos ofrecen es lo mejor que nos merecemos. Continúa leyendo Pensad, pensad… ¡Malditos!

Cómo conquistarte a ti mismo. Un corazón corriente.

Todos hemos seducido o al menos lo hemos intentado alguna vez. Unos con más o menos éxito y otros con mejor o peor acierto. Ríos de lecturas sobre cómo seducir, insinuar o conquistar a otra persona, pero ¿y conquistarnos a nosotros mismos?, de esto se ha escrito bastante menos. Continúa leyendo Cómo conquistarte a ti mismo. Un corazón corriente.

No prometas amor eterno… promete respeto.

Atrévete a querer a alguien cuando hayas aprendido a quererte tú; atrévete a levantar la voz en nombre de un merecido sentimiento. Tú, ejemplo de cuanto pretendes para ti y que debes sabes ofrecer. Tú, estado y resultado de la presencia de todo el cariño que la vida te ha regalado, sal al encuentro de ti mismo y vive como si todo y nada fuera contigo. Continúa leyendo No prometas amor eterno… promete respeto.

Custodia compartida sí, pero a medida.

A partir de la separación todo es nuevo para todos, especialmente para los hijos que verán cómo su rutina familiar, la vida que han llevado hasta ahora, la única vida que han conocido, será dividida en dos mundos diferentes y demasiadas veces enfrentados por los intereses de sus progenitores. Continúa leyendo Custodia compartida sí, pero a medida.

El segundo apellido… la muerte en los tacones.

Has matado al segundo apellido, el que llevarán como único orgullo tus hijos; has alterado el orden de los factores que perpetúan nuestro más innoble desequilibrio. No matarás decía el catecismo, honrarás a tus padres como te honras a ti mismo. Continúa leyendo El segundo apellido… la muerte en los tacones.