El Trastorno Negativista Desafiante. La agresión como defensa.

Todo empieza con el placer de la negación, el placer intenso de la posición desafiante de “a todo lo que me propongan mi respuesta es no”. Torrentes de adrenalina, noradrenalina, cortisol, serotonina, acetilcolina y el aumento de la respiración y del ritmo cardíaco hacen saltar las alarmas, estamos estresados y nuestro cuerpo se activa para defenderse rechazando. A veces la tolerancia a situaciones agresivas se normaliza en la rutina familiar y aparece el “quiero más” en forma de agresiones verbales o físicas. Sigue leyendo El Trastorno Negativista Desafiante. La agresión como defensa.

Enseñar a respetar para aprender a obedecer. La autoridad empática.

Es demasiado común escuchar eso de “no sé qué hacer para que mis hijos obedezcan”, y casi todos tarde o temprano terminamos desesperados, nos enfadamos o nos da por repetir veinte veces una misma cosa; y claro, todo tiene un límite, sobre todo nuestra poca paciencia. ¿Crees que es necesario que tus hijos aprendan a obedecer? Sigue leyendo Enseñar a respetar para aprender a obedecer. La autoridad empática.

El monopolio emocional. La dependencia de amar y ser amado.

Nada me separará de ti salvo tú misma mamá, porque si me amas con toda tu alma, yo buscaré esa misma intensidad cuando quiera sentir ese amor que tú me has dado. Sí, tú me has permitido vivir pegado a ti y yo nunca más querré otra cosa que tu seguridad, tu protección, esa maravillosa sensación de estar siempre a tu lado, de necesitarte hasta para respirar, para poder descansar… o llorar. Sigue leyendo El monopolio emocional. La dependencia de amar y ser amado.

Emociones y mecanismos de defensa. Somos lo que aprendemos a sentir.

No somos nada ni nadie sin nuestras emociones, y con todo lo que sabemos en la actualidad sobre cómo nos afectan, tenemos una oportunidad única de aprender a gestionar las diferentes situaciones a las que nos vamos a ver expuestos sin que a veces podamos ni tan siquiera decidir, es decir, que nos vienen dadas y formarán parte de nuestra experiencia de vida, acumulando bagaje y adhiriéndose a nuestro repertorio emocional. Sigue leyendo Emociones y mecanismos de defensa. Somos lo que aprendemos a sentir.

A niños estresados… adolescentes desorientados.

Vivir el estrés no es lo mismo que estar estresado. Igual que los objetos se estresan simplemente de ser usados, las personas también, es decir, el hecho de estar vivos ya nos genera estrés. Nacemos y ya lloramos para pedir las cosas; sentimos estrés para comer, para sabernos protegidos, para dormir; estrés en el baño y en la cocina, estrés en la guarde y en el parque. No, no estamos solos, además si lo estuviésemos tendríamos el estrés añadido de sentirnos solos… un lío. Sigue leyendo A niños estresados… adolescentes desorientados.

Cuando los hijos “pierden la gracia”… y los queremos educar.

Cuando tenemos hijos y luego nos damos cuenta que lo importante no era tenerlo todo controlado. Cuando vemos que lo que realmente no podía faltar era la paciencia con que afrontar las malas noches. Cuando aprendemos que lo que nuestros hijos necesitan es la seguridad de una calma que no se vende en farmacias. Cuando vemos que nuestros hijos ya no obedecen… Es entonces cuando hemos llegado al punto de no retorno, ese momento en que “los niños han perdido la gracia” y decidimos comenzar a educarlos sin saber por donde empezar porque nos tienen secuestrados por el “yo quiero”. Sigue leyendo Cuando los hijos “pierden la gracia”… y los queremos educar.

El Desorden Emocional. ¿Enfermedad, etiqueta o mentira?

Todos pasamos por momentos difíciles en nuestra vida, de eso no cabe ninguna duda; el simple hecho de crecer nos mantiene expuestos a situaciones adversas de todo tipo que no siempre son resueltas con éxito. Somos un cúmulo de emociones que van sedimentando poco a poco en nuestra retina y a veces, cuando menos lo esperamos, nos vemos obligados a afrontar nuevas situaciones complejas con el lastre del pasado. Sigue leyendo El Desorden Emocional. ¿Enfermedad, etiqueta o mentira?

¡Oda al desayuno!

 ¡Oh desayuno, afán de un tiempo cuasi dormido que en el rostro arrugado con una mano tierna te acaricia y mima susurrando al oído. “Buenos días cariño, abre tus ojos que una nueva mañana te espera”. Fruta fresca y chacina, huevos y cereales. Quesos, yogures, leche y frutos secos. Sentaos presto a la mesa del alba, que ya se acercan los comensales, que buena cuenta darán de tamañas viandas! Pero vayamos por partes, que se trata de hacerlo con algo de arte. Sigue leyendo ¡Oda al desayuno!

Los hijos ven, los hijos hacen.

Porque educar es un enredo para todos, pero de responsabilidad única y exclusivamente adulta. Partiendo de esta premisa, tenemos garantizado un arduo trabajo por delante hasta conseguir dejar claro quién o quiénes son los responsables directos de la situación actual de la conducta de muchos hijos. Porque todo lo que no hacen bien, se lo hemos enseñado nosotros. Sigue leyendo Los hijos ven, los hijos hacen.

El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Desde el milagro de “hemos sido capaces de sacar al primero para adelante… y nos sigue queriendo”. Pasando por el “vamos, venga que no llegamos, pero por qué todo es tan lento, venga que vamos tarde”. Y siguiendo por esa otra lindeza de la adolescencia de “a mi me da igual lo que hagan tus amigos o a la hora que lleguen a sus casas; tú lo que tienes es el cuarto hecho un asco y te has creído que esto es una pensión”. La verdad, educar a veces es un auténtico suplicio que roza lo esperpéntico. Sigue leyendo El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.