Cosas que hacemos por nuestros hijos y que quizás ellos no sepan.

Renunciar.

Sacrificar nuestro tiempo para tal vez conseguir mucho más de lo que cualquier persona que sin tener hijos puede llegar a entender; y aunque sabíamos que el cambio sería importante, nadie se imagina cuánto.

Ocultar. 

Querer esconder todas nuestras dudas aunque algunas son muy difíciles de disimular; dudas sobre si ser capaces de hacerles felices, dudas sobre si poder vivir en plenitud incluso a veces desde nuestra propia soledad.

Silenciar.

Callar nuestros miedos tras tímidas caricias; miedo a la ignorancia durante la incertidumbre de los primeros meses o miedo a la arrogancia de cuantas veces creemos estar siempre en lo cierto.

Luchar. 

Vivir contracorriente incluso cuando todo puede parecer no tener sentido, aunque los demás nos miren demasiadas veces con cara de “estos se creen que tienen más criterio por hacerse los raritos».

Entregar. 

Dar siempre más de lo que necesitan, y hablamos de emociones, de cosas que no se tocan ni se ven sino que se sienten, sentimientos de protección, seguridad, confort o recogimiento.

Evitar.

Contener cualquier sufrimiento, querer cambiarnos por ellos en cada instante de dolor, cada momento de impotencia ante una enfermedad o una injusta desesperanza.

Limitar.

Insistir tantas veces como hagan falta y decir “que no”, y que nunca será por capricho, a sabiendas que ellos no lo entienden, pero quererles también es eso.

Guiar. 

Acompañar en cada paso que tendrán que dar, aconsejar tanto en las decisiones menos importantes como en las más trascendentes, saber estar junto a ellos en cada momento que nos puedan necesitar.

Educar.

Enseñar a respetar, a sí mismos y a los demás en la más absoluta igualdad, tengan la edad que tengan, sean del lugar que sean, piensen como piensen o crean en lo que crean.

Moldear. 

Valorar todos sus aciertos y también todos sus errores; pulir su manera única de resolver sus problemas y, sobre todo, despertar un interés permanente por querer ayudar a los demás, siempre.

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Estas son sólo algunas de las muchas cosas que hacemos por nuestros hijos. Estas son sólo algunas formas de decir te quiero sin que nadie se entere, incluso ellos.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

2 comentarios sobre “Cosas que hacemos por nuestros hijos y que quizás ellos no sepan.”

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