Nunca seremos iguales.

Somos diferentes porque sentimos diferente. La igualdad es un bulo, una quimera sin ningún sentido. El examen de lo importante se diluye entre dos bandos enzarzados por ver quién derrota la razón del otro. Nunca seremos iguales porque no sentimos igual, porque la posición ante una misma realidad, por mucho que nos duela, nos diferencia más que nos equipara.

No debe ser igual quien no derrocha la misma inquietud, no debe ser igual quien no sabe que por amar se puede perder la calma, no debe ser igual quien hasta ahora ha renunciado al respeto de su dignidad con tal de poder defenderse. Vivimos demasiado deprisa como para darnos cuenta de lo poco importante que se antoja si somos más iguales que diferentes. Luces, sombras, dudas y reproches se agolpan en sus esfuerzos, en su rutina de ser y parecer más que nadie. Quizás sea el foco, el enfoque o el desprecio de cuanto ruido nos suena por dentro, quizás sea el amor un necio al querer forzar lo que sabemos distinto bajo un mismo aprecio.

Iguales nunca, pero sí merecedores de un mismo respeto, de un mismo trato exquisito entre unos y otras, entre todas y muchos. Dejemos de señalarnos usando conceptos, definiciones y arquetipos; hasta aquí hemos divagado sin ningún resultado digno y ya es hora de poder llamar a las cosas por su  nombre, a la mujer, respetada, desde su razón de poder, y al hombre, desarmado, desde el estigma de querer imponer sin necesidad su peor residuo histórico cargado de desprecio.

Quien se tiene que justificar paga un precio muy alto por ello, el del deshonor de querer parecer ser más sin merecerlo.

No, nunca seremos iguales, menos mal, porque no sentimos lo mismo ante el desequilibrio o el miedo. Sólo cuando no nos defendamos podremos decir aquello de que sólo somos personas al margen del sexo, la tendencia o el desprecio. Sólo cuando nos respetemos sabremos ser algo más iguales sin dejar de ser diferentes.

Nunca seremos iguales, salvo en el respeto.

Luis Aretio

3 comentarios sobre “Nunca seremos iguales.”

    1. nO HACE FALTA QUE NOS AFIRMEMOS COMO DISTINTOS, DISTINTOS A ULTRANZA, para hecer lo importante que es hecernos respetar y aceptar todas las desigualdades que tenemos entre personas, generaciones, clases sociales, diferentes profesiones o actividades, etc. La dificultad del ser humano es aceptar la diferencia, y mucho mas si se vivencian como carencias, como que él o ella tiene algo que yo no tengo, o que es diferente o que lo manifiesta o vive de forma diferente. Cada uno tenemos una vida diferente y la tenemos que vivir de forma diferente, la dificultad es vivirla de forma diferente frente, o al lado de otra persona y que esta te lo envidie, o te lo impida y te impida disfrutar de tu vida o de tu forma de vivirla y expresarla. ……. A veces hasta la destrucción del otro . Con lo bonito que es disfrutar lo poco o lo mycho que tengamos con los demas!!!

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