Si su adolescencia está en nuestras manos, tengamos “tacto”.

La adolescencia no es ni debe ser un problema; el rechazo que muchas veces nos muestran desde una aparente actitud de ingratitud o menosprecio no es nada personal contra los adultos ni contra el sistema, es una etapa, un salto evolutivo como los demás; como lo fue dejar el chupete, controlar los esfínteres o adquirir la lectoescritura. Ahora necesitan distanciarse para poder crecer, para a auto afirmarse y demostrar que ya pueden solucionar sus problemas, que les da vergüenza ir junto a nosotros por la calle y que no quieran estar en los encuentros familiares por preferir estar con sus amigos, o simplemente en su cuarto. El dormitorio de un adolescente no es más que el reflejo de cómo se sienten, todo está revuelto pero no es casualidad, es porque a veces necesitan sentir ese caos que al mismo tiempo les gusta y aterra.

Tengamos tacto acariciando esta etapa tan bonita como se merece, porque crecer junto a ellos es creer en nosotros y en ellos.

Luis Aretio

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