Dale la vuelta. ¡Castígate tú!

Castígate tú con leerle un cuento nuevo, con dedicarle más tiempo, con abrazarle más, mejor y a todas horas; con ponerle flores en su cuarto a traición, con plantar y cuidar un árbol juntos, con compartir un club secreto de lectura,  Sigue leyendo Dale la vuelta. ¡Castígate tú!

El aburrimiento, esa emoción tan necesaria como olvidada.

El aburrimiento es posiblemente una  de las emociones más olvidada, poco deseada y poco querida (aunque hay personas que les encanta estar aburridas, dicen). Cuando notamos que estamos aburridos no nos gusta, nos hace sentir mal, incómodos e incluso inquietos. Sigue leyendo El aburrimiento, esa emoción tan necesaria como olvidada.

Adolescencia & Violencia Filioparental… ¿Qué más da?

“O me lo das o te mato, y tú… cállate puta”.

De un hijo a sus padres en nuestras consultas reclamándoles su paga semanal

El perfil

Podría llamarse Pedro, Juan o Jonathan, pero también Carmen, Begoña o Eli, ¡qué más da!, no hay distinción de género, sólo son nombres, personas, jóvenes, pero sobre todo son víctimas de una estructura familiar disfuncional arriesgada y peligrosa; Sigue leyendo Adolescencia & Violencia Filioparental… ¿Qué más da?

¿Feliz vuelta al cole?

Le han puesto un nombre en inglés, Bulliyng lo llaman, y con eso parece que es algo que viene de fuera, como la comida basura, pero aquí  le deberíamos llamar por su nombre, simple y llanamente acoso escolar, falta de respeto, peor educación y malas personas.

Si ya te han acosado, este año no lo vuelvas a permitir, y si te acosan por primera vez, ni una más, me oyes, ni una sola vez más.

Pena dan ellos y sus padres, aunque hay muchas familias que no son así y sufren el azote de hijos acosadores y maltratadores, una pena, y si acaso, peor para ellos, pero nunca para ti. Sigue leyendo ¿Feliz vuelta al cole?

El amor ni se crea ni se destruye, simplemente cambia.

Todas las personas hemos sentido amor en algún momento de nuestras vidas; todo comienza con el amor de nuestros padres, luego vamos añadiendo más familiares, hacemos amigos, ahora tu pareja, o tus hijos, los abuelos. El amor, el afecto, el cariño, el vínculo, el apego, nos determinan al mismo tiempo que nos miman, nos agasajan con sus mejores caricias y nos arropan con sus cálidas maneras. Amar no tiene forma, pero da sentido a todo lo que nos rodea, el mundo sin amor sería imposible porque somos personas, sólo eso, y todo nos afecta al ritmo de nuestras educadas pero también limitadas emociones. Sigue leyendo El amor ni se crea ni se destruye, simplemente cambia.

Los pensamientos negativos automáticos. La Teoría del Moco.

Los pensamientos negativos automáticos nos producen miedo, algunos incluso pánico; nos hacen sentir inseguros, distantes, indecisos, pero sobre todo nos provocan un permanente monólogo de reproches, de mensajes desadaptativos que incluso llaman a la puerta de patologías más severas: cuadros depresivos, neurosis, psicosis… Son los parias de nuestro cerebro, pero caemos con demasiada facilidad en sus trampas, en sus seductores mensajes negativos, y no, no es fácil ni es simple aprender a manejarlos, más bien somos manejados por ellos.

Sigue leyendo Los pensamientos negativos automáticos. La Teoría del Moco.

La Técnica de Rebobinar: educar enseñando.

A todos nos interesa que nuestros hijos se porten bien, pero no olvidemos que somos nosotros quienes les debemos enseñar a manejar su comportamiento en función de nuestras reglas, de nuestras normas y de nuestros límites con lo que se han de enfrentar a la compleja tarea de aprender a obedecer y a hacer las cosas como nosotros  queremos. Enseña más una buena corrección que cualquier bronca, grito, amenaza o castigo que se nos pueda  ocurrir. Si nuestra intención es enseñar, mejor cambiar reñir por corregir, y de ahí surge esta Técnica de Rebobinar, para educar enseñando.

La dificultad está directamente relacionada con el carácter de mamá, de papá y de los hijos. El método es simple y económico. Cada vez que tus hijos hagan algo inadecuado, algo que no está bien o algo que no se parece a lo esperado/deseado:

1.- No grites ni amenaces.

Nunca grites ni amenaces sin tener toda la información disponible, es decir, nunca grites ni amenaces; no va a servir mucho más que para que ellos aprendan a gritar y posiblemente a medir hasta donde somos capaces de cumplir todas esas amenazas.

2.- Mantén la calma.

Mantén la calma, normalmente no son cosas importantes, son errores conductuales por precipitación, por comodidad o por falta de atención, pero han aprendido cuales de todos ellos nos sacan más de quicio especialmente. No se lo reprochemos, se lo hemos enseñado nosotros; somos quienes les dejamos las mejores pistas sobre cuáles son nuestros puntos más débiles.

3.- Pídeles que rectifiquen.

Pídeles que rectifiquen y que hagan bien lo que no ha sido adecuado. Rebobinando, es decir, dando marcha atrás literalmente a su conducta y reiniciando desde el origen lo que deberían hacer hecho bien, mejor o no mal. Consiste en darles la oportunidad de repetir la acción de manera adecuada. Sangre fría, cabeza templada,  no pasa nada, todo lo contrario, el hecho de no “entrar al trapo” evitará que esa conducta se vea reforzada negativamente y pueda ir a más.

4.- No se acepta que pidan perdón.

No se acepta que pidan perdón sobre la marcha ni que digan eso de “la próxima vez lo hago bien de verdad mamá, papá, te lo prometo”; no, se les debe pedir por favor que hagan bien lo que se espera de ellos, pero también debemos considerar cómo les pedimos las cosas, en qué momento y en qué están ellos inmersos; ponernos en su lugar nos dará pistas importantes para culminar con éxito esta tarea.

5.- Enseñar a pedir permiso.

Que aprendan a pedir permiso para todo, que pregunten siempre antes de hacer algo, lo que sea, es un hábito muy sano y muy bueno, además eso no significa que se lo vayamos a conceder pues deben aprender que no todo lo que nos piden es posible, bien por el momento o porque no lo vemos adecuado, pero sí implica que cada vez que nos consulten y nos pidan permiso, les reforcemos con una caricia verbal el haber pedido permiso antes de hacer algo.

6.- Paciencia y constancia.

Paciencia y constancia, eso que todos queremos tener pero que no siempre somos capaces de mantener. No es un tópico, es una actitud. La Técnica de Rebobinar combina el moldeamiento conductual con una gran dosis de empatía. No siempre es eficaz porque no siempre disponemos de la perseverancia suficiente.

Nuestra mejor propuesta es nuestra mayor coherencia, y por ahí nos pueden pillar más de una vez, porque no somos súper padres ni súper madres, somos de carne y hueso, sentimos y padecemos por ellos y con ellos, y así siempre, pues tener hijos es sinónimo de tener una ocupación permanente para toda la vida donde coinciden y conviven la felicidad y la maravillosa satisfacción de ver a nuestros hijos bien atendidos.

“No lo olvides, contra el enfado, rebobinado”.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

Cómo afrontar los desafíos de nuestros hijos.

De las muchas situaciones difíciles en las que nuestros hijos nos hacen sentir incómodos, los desafíos se llevan el premio, pues dependiendo de cómo los gestionemos, el ambiente familiar puede ser muy diferente. Sigue leyendo Cómo afrontar los desafíos de nuestros hijos.

La obesidad digital o el atracón de nuevas tecnologías.

Si ya tenemos un grave problema con la obesidad infantil en este hemisferio norte, ahora tenemos un nuevo invitado, el sobrepeso digital: “nos damos auténticos atracones de nuevas tecnologías sin medida ni control, vivimos en la era de la sobre información, de las relaciones 3.0 a discreción.    Sigue leyendo La obesidad digital o el atracón de nuevas tecnologías.

Las normas y las formas.

No se puede hablar de educación sin su presencia o en su ausencia, pero tan importante como las normas son también las formas, porque sin nuestro ejemplo no hay movimiento, sin una buena referencia nuestra palabra se pierde en su esencia.   Sigue leyendo Las normas y las formas.