El Trastorno Negativista Desafiante. La agresión como defensa.

Todo empieza con el placer de la negación, el placer intenso de la posición desafiante de “a todo lo que me propongan mi respuesta es no”. Torrentes de adrenalina, noradrenalina, cortisol, serotonina, acetilcolina y el aumento de la respiración y del ritmo cardíaco hacen saltar las alarmas, estamos estresados y nuestro cuerpo se activa para defenderse rechazando. A veces la tolerancia a situaciones agresivas se normaliza en la rutina familiar y aparece el “quiero más” en forma de agresiones verbales o físicas. Sigue leyendo El Trastorno Negativista Desafiante. La agresión como defensa.

Adolescentes: la distancia emocional ante el fracaso en casa.

No me riñas, no me grites, no te desesperes; has sido tú quien me ha enseñado con tu ejemplo cómo se hacen las cosas. No me presiones para que haga lo que tú quieres simplemente porque te gustaría que yo fuera como tú tienes pensado. No me agobies con tus amenazas, no me ridiculices delante de tus amigos, y sobre todo no me des de lado cuando no logre cumplir con tus ansiadas expectativas, porque son sólo tuyas, no mías. Sigue leyendo Adolescentes: la distancia emocional ante el fracaso en casa.

A niños estresados… adolescentes desorientados.

Vivir el estrés no es lo mismo que estar estresado. Igual que los objetos se estresan simplemente de ser usados, las personas también, es decir, el hecho de estar vivos ya nos genera estrés. Nacemos y ya lloramos para pedir las cosas; sentimos estrés para comer, para sabernos protegidos, para dormir; estrés en el baño y en la cocina, estrés en la guarde y en el parque. No, no estamos solos, además si lo estuviésemos tendríamos el estrés añadido de sentirnos solos… un lío. Sigue leyendo A niños estresados… adolescentes desorientados.

Cuando los hijos “pierden la gracia”… y los queremos educar.

Cuando tenemos hijos y luego nos damos cuenta que lo importante no era tenerlo todo controlado. Cuando vemos que lo que realmente no podía faltar era la paciencia con que afrontar las malas noches. Cuando aprendemos que lo que nuestros hijos necesitan es la seguridad de una calma que no se vende en farmacias. Cuando vemos que nuestros hijos ya no obedecen… Es entonces cuando hemos llegado al punto de no retorno, ese momento en que “los niños han perdido la gracia” y decidimos comenzar a educarlos sin saber por donde empezar porque nos tienen secuestrados por el “yo quiero”. Sigue leyendo Cuando los hijos “pierden la gracia”… y los queremos educar.

La infancia. ¿Una etapa sobrevalorada?

Siempre se ha querido a los hijos y cada uno sabía el lugar que ocupaba en la familia. Siempre ha sido así, hasta ahora. Hemos pasado del autoritarismo de los padres a la anarquía absolutista de los hijos, y sólo se oye una voz, la de sálvese quien pueda. La sociedad se ha vuelto también permisiva y tentadora, poniendo en bandeja un nuevo modelo, el de la familia como proveedora de necesidades inútiles, quedando relegada a callar y a facilitar, y eso es lo mismo que no entender nada de nada. Sigue leyendo La infancia. ¿Una etapa sobrevalorada?

Los hijos ven, los hijos hacen.

Porque educar es un enredo para todos, pero de responsabilidad única y exclusivamente adulta. Partiendo de esta premisa, tenemos garantizado un arduo trabajo por delante hasta conseguir dejar claro quién o quiénes son los responsables directos de la situación actual de la conducta de muchos hijos. Porque todo lo que no hacen bien, se lo hemos enseñado nosotros. Sigue leyendo Los hijos ven, los hijos hacen.

Camaleones emocionales. ¡A quién se le ocurre!

Somos una especie peculiar, una rara variedad animal empeñada en adaptarse a todo tipo de situaciones, ambientes, tendencias, contextos y a unas sensaciones extrañas a las que nos obstinamos en poner nombres, emociones creo que les llaman. No podemos con todo, tanta adaptabilidad nos conmueve, nos perturba nuestro permanente equilibrio y el control; y así nos va a veces, que de tantas formas que adoptamos, terminamos perdiendo la razón y con ella la calma. Sigue leyendo Camaleones emocionales. ¡A quién se le ocurre!

El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Desde el milagro de “hemos sido capaces de sacar al primero para adelante… y nos sigue queriendo”. Pasando por el “vamos, venga que no llegamos, pero por qué todo es tan lento, venga que vamos tarde”. Y siguiendo por esa otra lindeza de la adolescencia de “a mi me da igual lo que hagan tus amigos o a la hora que lleguen a sus casas; tú lo que tienes es el cuarto hecho un asco y te has creído que esto es una pensión”. La verdad, educar a veces es un auténtico suplicio que roza lo esperpéntico. Sigue leyendo El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

Todos somos víctimas de esta inmerecida lacra de casos de acoso escolar o bullying. A todos se nos para el corazón cuando saltan a la luz las nefastas consecuencias de jóvenes, niños la mayoría, que ven su vida arruinada y no encuentran más salida a su angustia que la del aislamiento y en algunos casos, el suicidio. Todos somos víctimas, pero en el acto de acosar, hay tres víctimas directamente implicadas. Sigue leyendo Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

Te quiero, pero ni tú eres mía, ni yo soy tuyo.

Nos enseñan que querer es poder, pero no es así, ni mucho menos. Querer es dar y crecer, es valorar lo que nos ofrecen, es respetar que la otra persona tiene tantos o más derechos que tú, es entender la empatía como un hábito imprescindible, es aceptar que no todo lo que deseas es posible por el simple hecho de pretenderlo. Querer es vivir tu vida sin imponer nada a nadie.

Sigue leyendo Te quiero, pero ni tú eres mía, ni yo soy tuyo.