El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Desde el milagro de “hemos sido capaces de sacar al primero para adelante… y nos sigue queriendo”. Pasando por el “vamos, venga que no llegamos, pero por qué todo es tan lento, venga que vamos tarde”. Y siguiendo por esa otra lindeza de la adolescencia de “a mi me da igual lo que hagan tus amigos o a la hora que lleguen a sus casas; tú lo que tienes es el cuarto hecho un asco y te has creído que esto es una pensión”. La verdad, educar a veces es un auténtico suplicio que roza lo esperpéntico. Sigue leyendo El Manifiesto KRITEERIT. Decálogo para educar con criterio, y sin miedo.

Mamá, Papá… ¡Apagadme la tele, por favor!

Hola mamá, hola papá:

Os escribo esto casi sin querer, pero por favor apagadme la tele, y cuanto antes lo hagáis mejor. No sé cómo hemos llegado a esto, tal vez porque siempre estaba encendida y me atraían los colores; Sigue leyendo Mamá, Papá… ¡Apagadme la tele, por favor!

Breve teoría sobre La Felicidad de las Personas. ¿Cómo se conectan tus emociones?

Todos queremos ser felices, todos perseguimos el sueño de alcanzar la felicidad y no perderla. Sin embargo todos sabemos, o a estas alturas deberíamos saber ya, que la felicidad es efímera, caprichosa y antojadiza, es lo más parecido a la Navidad, que dura lo que dura y encima cuando llegan los regalos… ¡se nos esfuma! Sigue leyendo Breve teoría sobre La Felicidad de las Personas. ¿Cómo se conectan tus emociones?

Dale la vuelta. ¡Castígate tú!

Castígate tú con leerle un cuento nuevo, con dedicarle más tiempo, con abrazarle más, mejor y a todas horas; con ponerle flores en su cuarto a traición, con plantar y cuidar un árbol juntos, con compartir un club secreto de lectura,  Sigue leyendo Dale la vuelta. ¡Castígate tú!

El aburrimiento, esa emoción tan necesaria como olvidada.

El aburrimiento es posiblemente una  de las emociones más olvidada, poco deseada y poco querida (aunque hay personas que les encanta estar aburridas, dicen). Cuando notamos que estamos aburridos no nos gusta, nos hace sentir mal, incómodos e incluso inquietos. Sigue leyendo El aburrimiento, esa emoción tan necesaria como olvidada.

El silencio de los cobardes. Los cómplices del acoso escolar.

“Ahora lo entiendo todo” dijo el padre de M. cuando pudo ver el vídeo de la agresión a su hijo en el aula. “La culpa no es de ese pobre infeliz que pega e insulta a mi hijo desde hace dos años, lo que me ha hundido ha sido ver a sus compañeros de clase mirando cómo ocurría todo y ninguno hacía nada”. Sigue leyendo El silencio de los cobardes. Los cómplices del acoso escolar.

Dime de qué te quejas… y te diré quién eres.

Porque nos quejamos demasiado, incluso más allá de lo que realmente necesitamos. La queja se instala en nuestras vidas sin apenas darnos cuenta, casi sin saberlo nos pasamos gran parte de nuestra rutina valorando de manera negativa o difícil aquellas cosas que nos pasan con las que nos estamos de acuerdo o simplemente no nos gustan. Sigue leyendo Dime de qué te quejas… y te diré quién eres.

La Técnica de Rebobinar: educar enseñando.

A todos nos interesa que nuestros hijos se porten bien, pero no olvidemos que somos nosotros quienes les debemos enseñar a manejar su comportamiento en función de nuestras reglas, de nuestras normas y de nuestros límites con lo que se han de enfrentar a la compleja tarea de aprender a obedecer y a hacer las cosas como nosotros  queremos. Enseña más una buena corrección que cualquier bronca, grito, amenaza o castigo que se nos pueda  ocurrir. Si nuestra intención es enseñar, mejor cambiar reñir por corregir, y de ahí surge esta Técnica de Rebobinar, para educar enseñando.

La dificultad está directamente relacionada con el carácter de mamá, de papá y de los hijos. El método es simple y económico. Cada vez que tus hijos hagan algo inadecuado, algo que no está bien o algo que no se parece a lo esperado/deseado:

1.- No grites ni amenaces.

Nunca grites ni amenaces sin tener toda la información disponible, es decir, nunca grites ni amenaces; no va a servir mucho más que para que ellos aprendan a gritar y posiblemente a medir hasta donde somos capaces de cumplir todas esas amenazas.

2.- Mantén la calma.

Mantén la calma, normalmente no son cosas importantes, son errores conductuales por precipitación, por comodidad o por falta de atención, pero han aprendido cuales de todos ellos nos sacan más de quicio especialmente. No se lo reprochemos, se lo hemos enseñado nosotros; somos quienes les dejamos las mejores pistas sobre cuáles son nuestros puntos más débiles.

3.- Pídeles que rectifiquen.

Pídeles que rectifiquen y que hagan bien lo que no ha sido adecuado. Rebobinando, es decir, dando marcha atrás literalmente a su conducta y reiniciando desde el origen lo que deberían hacer hecho bien, mejor o no mal. Consiste en darles la oportunidad de repetir la acción de manera adecuada. Sangre fría, cabeza templada,  no pasa nada, todo lo contrario, el hecho de no “entrar al trapo” evitará que esa conducta se vea reforzada negativamente y pueda ir a más.

4.- No se acepta que pidan perdón.

No se acepta que pidan perdón sobre la marcha ni que digan eso de “la próxima vez lo hago bien de verdad mamá, papá, te lo prometo”; no, se les debe pedir por favor que hagan bien lo que se espera de ellos, pero también debemos considerar cómo les pedimos las cosas, en qué momento y en qué están ellos inmersos; ponernos en su lugar nos dará pistas importantes para culminar con éxito esta tarea.

5.- Enseñar a pedir permiso.

Que aprendan a pedir permiso para todo, que pregunten siempre antes de hacer algo, lo que sea, es un hábito muy sano y muy bueno, además eso no significa que se lo vayamos a conceder pues deben aprender que no todo lo que nos piden es posible, bien por el momento o porque no lo vemos adecuado, pero sí implica que cada vez que nos consulten y nos pidan permiso, les reforcemos con una caricia verbal el haber pedido permiso antes de hacer algo.

6.- Paciencia y constancia.

Paciencia y constancia, eso que todos queremos tener pero que no siempre somos capaces de mantener. No es un tópico, es una actitud. La Técnica de Rebobinar combina el moldeamiento conductual con una gran dosis de empatía. No siempre es eficaz porque no siempre disponemos de la perseverancia suficiente.

Nuestra mejor propuesta es nuestra mayor coherencia, y por ahí nos pueden pillar más de una vez, porque no somos súper padres ni súper madres, somos de carne y hueso, sentimos y padecemos por ellos y con ellos, y así siempre, pues tener hijos es sinónimo de tener una ocupación permanente para toda la vida donde coinciden y conviven la felicidad y la maravillosa satisfacción de ver a nuestros hijos bien atendidos.

“No lo olvides, contra el enfado, rebobinado”.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

Me recuerdas a mi mismo, por eso te escribo.

Y serás como yo he sido, un poco grande y un poco pequeño. Sabrás que la vida es más vida desde que tú me hiciste padre, o madre… y cuando crezcas, tus aciertos serán míos, pero tus errores también; verás en ti defectos y virtudes, primero míos y luego tuyos. Tenemos un espejo que nos dibuja el alma en cada emoción, en cada manera, en cada ocasión, y tu reflejo es mi reflejo, mi mejor ejemplo, silueta de lo que un día serás. Sigue leyendo Me recuerdas a mi mismo, por eso te escribo.

Cómo afrontar los desafíos de nuestros hijos.

De las muchas situaciones difíciles en las que nuestros hijos nos hacen sentir incómodos, los desafíos se llevan el premio, pues dependiendo de cómo los gestionemos, el ambiente familiar puede ser muy diferente. Sigue leyendo Cómo afrontar los desafíos de nuestros hijos.