Flipped Family: La educación familiar… del revés.

La educacion familiar ha sido invertida. El equilibrio está ahora determinado por las necesidades de los hijos y éstos, no dan abasto pidiendo caprichos. Hemos dado la vuelta a la estructura convirtiendo el proceso natural de educar en un circo mediático y artificial. Los hijos crecen en un ambiente de bienestar desmesurado en estimulación, en protección y en atención. Más allá de los valores tradicionales, hemos importado toda una nueva forma de vida (way of life) donde los hijos son el único centro de un reducido universo, su entorno familiar, su limitado espacio vital. Hemos proclamado un nuevo paradigma forjado a base de falsas expectativas, creencias distorsionadas y, para colmo, basado en un materialismo tan superficial como decepcionante.

Todos nos quejamos pero casi todos terminamos haciendo lo mismo, y optamos por participar de un presente que todos sabemos innecesario. La inercia es muy fuerte y la masa social, justificada en su propia insatisfacción de valores, genera como única respuesta tendencias nocivas y estresantes arrastrando consigo a los hijos de la educación invertida a una realidad ambivalente, confusa y frustrante.

¿Dónde hemos aprendido que son los hijos quienes toman las decisones en casa? ¿O dónde nos han enseñado a que no se respeta a los padres? Le hemos dado la vuelta al poco sentido común que nos quedaba, y nos hemos descubierto todos como bobos mirándonos las caras. Bobo tú, bobo yo.

Mientras… los hijos mandan en casa. Los resultados de una estructura gobernada por adultos negligentes se verán reflejados en hijos portadores de síntomas de despersonalización, con las consiguientes patologías psiquiátricas que pueden llegar a desarrollar sobre todo durante la adolescencia.

Los hábitos, los horarios, la comida, el descanso, el juego, el ocio… un niño nunca debe decidir sobre sus hábitos, han de ser siempre sus padres, y ahí es donde reside gran parte de la inversión educativa. La familia se ha convertido en una mera proveedora de una sospechosa felicidad y una dudosa estabilidad basada en la capacidad de adquisición: tanto tienes tanto vales. Mientras las cosas van bien todo son carcajadas, pero cuando se presentan las primeras dificultades, la débil estructura se muestra insuficiente para contener todo el peso de la carga, y se derrumba, se hunde sobre si misma arrastrando a todos sus miembros hasta verse expuestos a un vacío emocional y moral, el vacío de su propia insignificancia, la soledad del ser.

Los hijos de la educación invertida faltan al respeto a sus padres, a sus docentes, a sus propios compañeros e incluso a sus abuelos. En definitiva, se faltan el respeto a sí mismos porque nadie les ha enseñado lo que es una norma, el respeto, o un esfuerzo, de los límites ya ni hablamos. De tan ensalzados que han vivido, no saben bajar a la tierra cuando las cosas se ponen un poco más serias. Su escaso o nulo control hacia la tolerancia a las frustraciones les identifica, convirtiéndose en una característica que va a determinar su alto nivel de insatisfacción consigo mismos y ante las relaciones sociales, mostrando patrones de conducta desadaptativos y/o agresivos.

Hacer los deberes con ellos, agasajarlos con todo tipo de actividades de ocio, apuntarlos a múltiples extraescolares, comprarles la última moda de lo que sea, regalarles más sobre lo mucho que ya tienen… ¿Darles todo a cambio de nada?

Seguimos invirtiendo la balanza, y a mi… no me salen las cuentas.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

19 comentarios sobre “Flipped Family: La educación familiar… del revés.”

  1. Hubo hace unos cuarenta años una moda, que muchos psicologos de mi época se encargaron de desbaratar: “No frustration children” venía de USA, allí también la trataron de erradicar….al parecer sin éxito y la ola nos llegó. ¿Porque nos cuesta tanto a los padres frustrar a nuestros hijos, o ponerles limites?. Posiblemente porque no sabemos darle la contraparte de la frustración, darles verdadero cariño, estar con ellos. Nuestros hijos han sido los hijos de la televisión, allí terminaban cuando queriamos que nos dejaran tranquilos, allí comenzó la separación padres-hijos, nuestra dejación de funciones. ¡¡Que los entretengan otros!! y así nos ha lucido el pelo. Otros se han encargado de transmitirles los valores de “mientras mas tengas mas vales” “como tienes que ser” y los han enfrentado a un mundo de insatisfacciones infinitas. Ningún padres es capaz de frustrar tanto. El mercado nos ha ganado la partida.

  2. Gracias por esa radiografía tan bien hecha Pedro, nos han ganado la partida pero es nuestra obligación quedarnos sin garganta y seguir gritando que por aquí no vamos bien, tal vez a peor. Es un sinsentido la mala educación que están recibiendo hoy por hoy los niños, y es tan fácil como apagar la tele y escucharnos más en casa… No desistamos porque la sociedad es de todos, y yo no quiero una sociedad como la que tenemos… Codo con codo, Pedro, codo con codo!!!

  3. Como no unamos fuerzas entre todos,sobre todo en el ámbito Familiar y escolar ,vamos de mal en peor. No criamos a nuestro hijos los malcriamos para que después cuando se le presente un verdadero problema no sepan como solucionarlo y los padres no somos inmortales.PENSAD EN ESO ANTES DE DECIR SI A TODO.

    1. Así es Rosa, no hay criterio y si lo hay no es válido porque está basado en creencias absurdas de cómo debe ser el cuidado y el desarrollo. Mi carácter optimista me permite ver un futuro donde todo sea un poco más normal. Gracias por compartir tu opinión, vuelve cuando quieras.

  4. Pedro-Luis, Luis y Pedro, queridos amigos, nos lo podéis decir mas alto, pero no mas claro; si no os hacemos caso, es porque no queremos o somos bobos. Un abrazo, Cayetano.

  5. Muy buen artículo maestro toda la razón del mundo yo veo cosas en los padres de hoy que no hay quien las aguante ya es demasiado mandan los niños por encima de todo tienen un don de dominio que es demasiado, pero yo digo que son los mismos padres los que tienen la culpa de lo que está pasando .un abrazo maestro.

    1. Nada más lejos de la necesidad. Una cosa es saber tener autoridad desde el respeto,y la contraria es ser autoritario, que es, imagino, a lo que te refieres. La educación necesita de esa jerarquía pero no desde la imposición, sino desde la esencia del rol de cada miembro. Gracias por enriquecer esta reflexión de manera tan acertada, este es un matiz fundamental a tener muy en cuenta a la hora de educar.

    1. Te entiendo Ángeles, pero no se trata de ir en contra síno de tener tu propio criterio, si me apuras valdría ir en paralelo. La sociedad no educa, somos las familias quienes tenemos la responsabilidad y la obligación de decidir qué valores queremos para nuestros hijos. La sociedad quiere “borregos”… allá cada cual. Gracias por compartir tu opinión.

  6. Buen artículo! Estoy cansada de ver familias que vienen a consulta Por tener niños con conductas agresivas, que insultan y,a veces, hasta pegan a sus padres. Estos padres que viven por y para lo que el niño decida…más límites,comunicación y afecto es lo que necesitamos.

    1. Hemos convertido la infancia en una intolerancia a las normas, y dar todo a cambio de nada provoca estados de gran confusión en los hijos, llegando a querer vivir permanentemente sin realizar esfuerzos. Lo grave es que es la familia quien provoca semejante desequilibrio, pretendiendo que sea “el niño” quien tiene que ir al psicólogo. Más límites y menos tonterías!
      Gracias Minuca, y vuelve cuando quieras 😉

  7. Luis, acabó de leer el libro “Padres e hijos” de Jorge y Demian Bucay…
    Si bien comparto mucho de lo escrito ahí, hay sin embargo algunos pasajes que me dejan confuso… pues habla de los “limites”, los vínculos y otros aspectos que tú también has tratado pero con una perspectiva hasta ahora no leída por mí y como te digo me crea ciertas dudas.
    Por ello te pregunto si lo has leído y, en caso afirmativo, qué te parece… me interesa tu opinión.

    Al margen, suscribo lo comentado en este “post”, como siempre hasta ahora…

    Un abrazo¡¡¡

    1. Gracias Felipe, tengo en gran estima a ese señor, no he leído más que un par de libros ya hace tiempo, pero no conecto con esa literapedagogía dogmática. Lo debatimos si te parece con calma. Lo que creo es que no deberíamos psicologizar ni la educación ni a los padres y madres. Se nos están planteando exigencias conceptuales y paradigmáticas que, desde mi punto de vista, desnaturalizan algo tan bonito como es educar. Sobra mucho miedo disfrazado de culpa y falta abnegación.
      Abrazos naturales.

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