Héroe de día, cobarde de noche.

Es este momento; donde nada es lo que parece y lo que parece es nada.

La realidad está en duda, en tela de juicio, en entredicho, y lleva una mentira atada al cuello apretándole en cada instante. Somos capaces de negarnos como especie racional para reafirmar nuestra parte más simplona y pérfida, la más elemental: la de andar por casa con ese talante de valiente en chándal, contra ese otro andar pesado de cobarde enfundado en su pijama. Valiente por hacer frente a lo desconocido, sabiendo que sea lo que sea, va a ser jodido. Cobarde por ser humano, por tener miedo de una consecuencia imposible de prever y que a duras penas sólo nos permite improvisar. Sigue leyendo Héroe de día, cobarde de noche.

El duelo: cómo aceptar una pérdida.

Estamos perdiendo a muchos de nuestros seres queridos de manera repentina y además en soledad. No estamos preparados para poner en cuarentena un duelo, eso es pedirnos demasiado; no podemos hacer nada, y la desesperanza nos invade sumándose a la impotencia de ni siquiera poder compartir el dolor con el resto de la familia. Es una muerte ausente, no ignorada, pero sin cerrar, sin un adiós cercano, sin una caricia amable.

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La identidad emocional y las carencias afectivas.

El apego no nace, se hace, y para ser madre o padre hace falta mucho más que traer hijos al mundo. El vínculo filial no garantiza la unión más allá del principio de pertenencia, y nuestra existencia va mucho más allá del vínculo. Nuestra identidad emocional depende de la calidad de la relación entre nuestro primer Yo (primera identidad) y la realidad (el mundo externo), y ahí estamos en manos de quienes nos traen al mundo y nos ofrecen lo que son y lo que no son (sus carencias). Somos lo que aceptamos, lo que soportamos como condición ineludible de nuestra propia existencia.

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La familia, bien, gracias.

Cuando nada es lo que parece y lo que parece es nada más que una parte de lo que pretendías pero que al tomar conciencia de todo ya nada es como lo que querías. La familia, bien, gracias.

Cuando tus hijos te demuestran que no te van a hacer más caso del que te hacen actualmente y además ves que te siguen pidiendo dinero para vestir y salir porque saben que no vas a dejar que sean menos que los demás . La familia, bien, gracias.

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Los tremendismos. Dime cómo hablas y te diré cómo te sientes.

Los usamos a diario, nos acompañan en nuestros procesos de comunicación y además los estamos normalizando sin ser conscientes del impacto que genera en nuestras cogniciones (pensamientos), base de lo que luego serán estados emocionales condicionados por esos procesos de pensamiento. Sigue leyendo Los tremendismos. Dime cómo hablas y te diré cómo te sientes.