Hijos de Caín. El poder de la envidia.

Todos llevamos algo de Caín dentro, unos más controlado que otros, pero nuestro origen animal nos delata, nos supera, y nuestro peor Yo puede salir a relucir en cualquier momento; tan sólo necesitamos sentir una amenaza para dar rienda suelta a nuestras maneras más destructivas, a nuestros peores gestos, a no mirar por nadie salvo por nosotros mismos. Lo mismo hizo Caín llegado el momento. La envidia, ese veneno tan nuestro, superó todos sus principios éticos y morales haciéndose con el control imponiendo su ley de “todo para mí”. Sigue leyendo Hijos de Caín. El poder de la envidia.

Infancia y violencia: consecuencias.

Violencia de género, violencia machista, violencia doméstica, violencia filioparental, violencia callejera, violencia deportiva… Sí, somos violentos y no siempre funciona bien nuestro cerebro, y los impulsos no se contienen, y la agresión -en todas sus formas- se convierte en un modus operandi, en una manera peligrosa de vivir. La conducta agresiva ha estado presente en todas las épocas y se da en todas las culturas. En la infancia también ocurre, centrando su actividad principal en la edad de la escolarización formal, entre lo seis y los dieciséis años, aproximadamente. Sigue leyendo Infancia y violencia: consecuencias.

La generación del miedo.

Los padres de hoy somos los hijos de ayer, y desde entonces hasta ahora hemos sido espectadores de cómo ha sedimentado en nosotros el miedo. Antes, hace treinta o cuarenta años, sentíamos un profundo miedo no sólo hacia nuestros padres, sino también hacia nuestros maestros, responsables todos de dotarnos de un respeto exquisito. Sigue leyendo La generación del miedo.