La educación no vende, la educación no importa.

Todos sabemos que la educación no es una prioridad en nuestro país, y esta afirmación no la pienso argumentar ya que son los resultados quienes más y mejor la sustentan. Todos sabemos que nuestros hijos pasan jornadas interminables a veces en los centros educativos, así como también sabemos que éstos no están bien dotados de recursos humanos ni materiales.

No, la educación tal como la están tratando no vende ni venderá; le falta chicha, le falta tirón, le falta marketing, le falta interés, prioridad y sobre todo voluntad. La descentralización de las competencias educativas a favor de las CCAA Sigue leyendo La educación no vende, la educación no importa.

153 Profesiones de casa que no son remuneradas.

Abogada-  abrazadora –  achuchadora – adivina – agenda personal –  agente de bolsa (de la compra) – amiga -animadora  – árbitro – artista – asesora de imagen  – asesora particular – asesora – asesora legal –  asesora sentimental – asistenta  – personal – asistente de cámara –  asistente personal –  astrónoma – atleta –  Sigue leyendo 153 Profesiones de casa que no son remuneradas.

Nunca seremos iguales.

Somos diferentes porque sentimos diferente. La igualdad es un bulo, una quimera sin ningún sentido. El examen de lo importante se diluye entre dos bandos enzarzados por ver quién derrota la razón del otro. Sigue leyendo Nunca seremos iguales.

Doña Venga y Don Vamos, una pareja de mucho cuidado.

Doña Venga y Don Vamos viven en un piso moderno, tienen dos hijos coquetos, y mientras papá trabaja mañana y tarde, mamá optó, tras nacer su primer hijo, por la jornada reducida. Tienen dos coches y cuatro alzadores, por aquello de los horarios que nunca son conciliadores. Son una familia estándar, que sin ánimo de ser los únicos, nos sirven como excusa para tratar este tema de los días y las prisas. Porque los «venga y los vamos» son nuestro pan de cada día. Sigue leyendo Doña Venga y Don Vamos, una pareja de mucho cuidado.

Porque Yo, como Tú… también me quiero.

Perdona tú, pero yo, como tú… también me quiero. Y he decidido no amar al próximo como a mi misma, pero sólo un poco menos. Y si no te gusta lo que hay, pues no te gusta, qué le vamos a hacer, pero si no me respeto yo, no me respeta nadie, y tú sabes muy bien a qué me refiero. Sigue leyendo Porque Yo, como Tú… también me quiero.

La mujer asume y el hombre presume. Y aunque lo llamen igualdad, no… no lo es.

Hablar de igualdad desde la mera diferencia de género no es de recibo en los tiempos que corren. Hemos dado al traste con muchos tópicos heredados desde nuestra educación más machista. Lo viril ya no tiene sentido como seña de identidad; lo viril ya no tiene género… ahora priman nuevos valores y esquemas basados en capacidades que nada tienen que ver con los arquetipos dominantes hasta hace poco tiempo. Sigue leyendo La mujer asume y el hombre presume. Y aunque lo llamen igualdad, no… no lo es.

Te quiero, pero ni tú eres mía, ni yo soy tuyo.

Nos enseñan que querer es poder, pero no es así, ni mucho menos. Querer es dar y crecer, es valorar lo que nos ofrecen, es respetar que la otra persona tiene tantos o más derechos que tú, es entender la empatía como un hábito imprescindible, es aceptar que no todo lo que deseas es posible por el simple hecho de pretenderlo. Querer es vivir tu vida sin imponer nada a nadie.

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No prometas amor eterno, promete respeto.

Atrévete a querer a alguien cuando hayas aprendido a quererte tú; atrévete a levantar la voz en nombre de un merecido sentimiento. Tú, ejemplo de cuanto pretendes para ti y que debes sabes ofrecer. Tú, estado y resultado de la presencia de todo el cariño que la vida te ha regalado, sal al encuentro de ti mismo y vive como si todo y nada fuera contigo. Sigue leyendo No prometas amor eterno, promete respeto.

El segundo apellido… la muerte en los tacones.

Has matado al segundo apellido, el que llevarán como único orgullo tus hijos; has alterado el orden de los factores que perpetúan nuestro más innoble desequilibrio. No matarás decía el catecismo, honrarás a tus padres como te honras a ti mismo. Sigue leyendo El segundo apellido… la muerte en los tacones.

Le llamamos igualdad, pero es todo mentira.

Sí, dejemos de mentir más y sobre todo tan mal. Porque no sé qué duele más, si negar la mayor o no saber mentir. ¡Qué triste vida de machitos, qué pobre herencia la que hemos recibido y qué desolador ejemplo el que vamos a dejar! Sigue leyendo Le llamamos igualdad, pero es todo mentira.