La Hucha del Tiempo: ganar megas ahorrando ocio.

Estamos en un momento de abuso absoluto de los juegos tecnológicos, y no son malos, todo lo contrario, lo que ocurre es que son muy difíciles de educar bien al crear tanta dependencia por las emociones implicadas en ese tipo de ocio: rivalidad, competitividad, poder,…pero sobre todo fascinación. Luchar todos los días para que no abusen es agotador, por eso he desarrollado esta sencilla idea, para que aprendamos todos a limitar, gestionar y variar su tiempo de ocio. Sigue leyendo La Hucha del Tiempo: ganar megas ahorrando ocio.

La familia, bien, gracias.

Cuando nada es lo que parece y lo que parece es nada más que una parte de lo que pretendías pero que al tomar conciencia de todo ya nada es como lo que querías. La familia, bien, gracias.

Cuando tus hijos te demuestran que no te van a hacer más caso del que te hacen actualmente y además ves que te siguen pidiendo dinero para vestir y salir porque saben que no vas a dejar que sean menos que los demás . La familia, bien, gracias.

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La generación del miedo.

Los padres de hoy somos los hijos de ayer, y desde entonces hasta ahora hemos sido espectadores de cómo ha sedimentado en nosotros el miedo. Antes, hace treinta o cuarenta años, sentíamos un profundo miedo no sólo hacia nuestros padres, sino también hacia nuestros maestros, responsables todos de dotarnos de un respeto exquisito. Sigue leyendo La generación del miedo.

La escuela, un océano rumbo a los demás.  

Icemos las manos como banderas, elevemos el ancla, y pongamos rumbo a los demás.

Unamos las mesas del cole para que se conviertan en barcos, y las sillas alrededor salpicando como alegres olas de un tranquilo mar.

Dibujemos con tizas en cada pizarra cielos repletos de nubes, aves surcando el firmamento y un radiante sol.

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El acoso escolar y los niños sensibles.

“Aquí no te queremos. Que levante la mano quien quiera que se quede éste. Eso dijo el líder; y nadie, ni quien yo creía hasta ahora que era mi único amigo, nadie levantó la mano. Me dolió tanto que me quedé paralizado, disimulando no reaccionar, como si realmente no me importara, pero por dentro estaba echo polvo.

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Los niños felices.

Los niños felices obedecen, y hacen lo que les piden sin poner mala cara.

Los niños felices dan las gracias, y además les brilla inocente la mirada.

Los niños felices piden disculpas cuando alguna vez se pasan «de la raya».

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La adolescencia: una etiqueta injusta.

La adolescencia es sólo una etapa más del desarrollo que hemos estigmatizado y coronado de etiquetas. Con ellas los ninguneamos, los menospreciamos y los relegamos al plano de la incoherencia ignorando cualquier parecido con nuestra misma etapa vivida,y se nos olvida todo lo que hicimos pasar a nuestros padres porque en nuestro caso le otorgamos el posible acento de que “todo estaba justificado”. Sigue leyendo La adolescencia: una etiqueta injusta.

153 Profesiones de casa que no son remuneradas.

Abogada-  abrazadora –  achuchadora – adivina – agenda personal –  agente de bolsa (de la compra) – amiga -animadora  – árbitro – artista – asesora de imagen  – asesora particular – asesora – asesora legal –  asesora sentimental – asistenta  – personal – asistente de cámara –  asistente personal –  astrónoma – atleta –  Sigue leyendo 153 Profesiones de casa que no son remuneradas.

Lo increíble no hay quien se lo crea.

¿Niños habilidosos, niñas sorprendentes, niños mágicos o niñas brillantes? ¿Para esto queremos la infancia? ¿Para que nos dejen boquiabiertos con las cosas maravillosas que hacen? Esto no hay quien se lo crea; esto de tener hijos increíbles suena a farsa, a exageración, a despropósito y lo peor, en muchos casos a fracaso. Porque no hay talento para todos ni todos los niños están tocados por la mano de la genialidad, lo sentimos. No hay quien se crea a esta moderna horda de padres y madres obsesionados por exhibir su propia vanidad de la mano de sus leales  e indefensos vástagos, quienes haciéndoles creer seres superiores por competir y rivalizar, olvidan lo más importante, que más vale disfrutar jugando que triunfar sufriendo sin que nadie los crea, salvo tú. Por una educación familiar responsable.

Luis Aretio

Que no son gigantes, niños, sino docentes.

“Mire, mi señor, que no son gigantes sino molinos, y lo que parecen brazos son las aspas”. Disculpen esta osada tropelía al querer emular tan noble literatura, pero sírvame el símil al tratarse, como verán sus mercedes, de aventuras donde singulares caballeros e intrépidas damas, se entregan a su labor docente; y aunque vivir la docencia no es ninguna novela de caballería, demasiadas veces lo pareciere. Sigue leyendo Que no son gigantes, niños, sino docentes.