Cumpleaños, Whatsapp, y excesos.

¡Ay, qué tiempos aquellos de los cumpleaños con los primos en casa, con los bocadillos de mantequilla y chóped, los vasos de refrescos de gaseosa “de a litro” y el mantel de hule. Ay qué tiempos aquellos donde los regalos eran pocos. Ay qué tiempos aquellos donde lo raro era el exceso y lo normal era lo bueno! Podría seguir hablando de las virtudes de esos cumpleaños tan “normales” que celebrábamos antes, pero mejor que nos sirva de entradilla para hablar de lo desmedido y de los excesos en los que actualmente estamos inmersos. Vayamos por partes: Sigue leyendo Cumpleaños, Whatsapp, y excesos.

Los demás y el Yo: la soledad social.

Podemos vivir en dos realidades. La disociación de nuestra psique nos permite adaptarnos a nuestras exigencias internas y a las externas. Dos posicionamientos que a veces no se encuentran ni se conocen, pero que no se entienden el uno sin el otro. El ser social, con la verdad única de los demás, no se entiende sin el ser individual. Al ser objetivo se llega desde el ser subjetivo ya consensuado. Sigue leyendo Los demás y el Yo: la soledad social.

Una infancia para los niños, pero sin los niños.

Educamos de manera instintiva y casi irreflexiva; forma parte del proceso de apego y de esa necesidad ‘tan nuestra’ de vivir en comunidad. Es el eslabón que continúa nuestra cadena, es ese “yo te educo como me han educado” que no siempre ha de repetirse ni en forma ni en significado. Vemos, leemos y escuchamos infinidad de opiniones que forjan las nuestras. Sumamos a lo añadido nuestro toque personal hasta desdibujar lo que era genuino para conformarnos con un resultado más o menos vistoso de puertas para fuera. Sigue leyendo Una infancia para los niños, pero sin los niños.

La autoridad como vínculo. El valor del respeto.

La autoridad no es una actitud imperativa que nos permite dar órdenes para que sean ejecutadas, eso es sólo un tipo de autoridad basada en la represión y en la sumisión a través de coacciones y amenazas, eso es autoritarismo y se sustenta gracias al miedo; suelen ser agresiones que quienes las soportan las devolverán, posiblemente, a medida que se sientan capaces de enfrentarse a quienes se las imponen sin más, y si son reprimidas, pueden dejar una huella de inseguridad y fragilidad difícil de borrar el resto de su vida, o bien una agresividad hacia los demás probablemente desadaptativa. Sigue leyendo La autoridad como vínculo. El valor del respeto.

Hijos de Caín. El poder de la envidia.

Todos llevamos algo de Caín dentro, unos más controlado que otros, pero nuestro origen animal nos delata, nos supera, y nuestro peor Yo puede salir a relucir en cualquier momento; tan sólo necesitamos sentir una amenaza para dar rienda suelta a nuestras maneras más destructivas, a nuestros peores gestos, a no mirar por nadie salvo por nosotros mismos. Lo mismo hizo Caín llegado el momento. La envidia, ese veneno tan nuestro, superó todos sus principios éticos y morales haciéndose con el control imponiendo su ley de “todo para mí”. Sigue leyendo Hijos de Caín. El poder de la envidia.

A nuestro cerebro le gusta lo fácil, cuidado con tantas comodidades.

Venimos al mundo sin hábitos ni rutinas y observamos con asombro todo cuanto nos rodea, todo es nuevo para nuestro cerebro. Somos curiosos por naturaleza y nuestra curiosidad nos provoca querer aprender, querer saber y preguntar por todo lo desconocido. Somos lo que aprendemos, y ahí nace nuestra inquietud, nuestra necesidad de conocimientos y expansión: saber para ser. ¿Pero de dónde venimos? ¿Cuáles son nuestros antecedentes? Nuestro cerebro durante miles de años ha estado ocupado en una función casi exclusiva de autoprotección: defender su integridad y la de sus descendientes. Hemos pasado miles de años vigilando a los depredadores, miles de años programados para sobrevivir. Sigue leyendo A nuestro cerebro le gusta lo fácil, cuidado con tantas comodidades.

Infancia y violencia: consecuencias.

Violencia de género, violencia machista, violencia doméstica, violencia filioparental, violencia callejera, violencia deportiva… Sí, somos violentos y no siempre funciona bien nuestro cerebro, y los impulsos no se contienen, y la agresión -en todas sus formas- se convierte en un modus operandi, en una manera peligrosa de vivir. La conducta agresiva ha estado presente en todas las épocas y se da en todas las culturas. En la infancia también ocurre, centrando su actividad principal en la edad de la escolarización formal, entre lo seis y los dieciséis años, aproximadamente. Sigue leyendo Infancia y violencia: consecuencias.

El exceso de extraescolares. La generación triste.

“Hemos criado niños bilingües, trilingües algunos; niños que nadan como peces, que juegan al fútbol como ases, que practican todo tipo de gimnasia, que bailan lo que les pongas, que hacen robótica, que tocan instrumentos, que juegan al ajedrez…  Hemos criado a toda una generación desarrollando capacidades a golpe de extraescolares. Pero… ¿Son felices?”

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La educación no vende, la educación no importa.

Todos sabemos que la educación no es una prioridad en nuestro país, y esta afirmación no la pienso argumentar ya que son los resultados quienes más y mejor la sustentan. Todos sabemos que nuestros hijos pasan jornadas interminables a veces en los centros educativos, así como también sabemos que éstos no están bien dotados de recursos humanos ni materiales.

No, la educación tal como la están tratando no vende ni venderá; le falta chicha, le falta tirón, le falta marketing, le falta interés, prioridad y sobre todo voluntad. La descentralización de las competencias educativas a favor de las CCAA Sigue leyendo La educación no vende, la educación no importa.

Decálogo no ideal para ejercer de madre o padre, pero real.

1.-  ¡Comerás huevos! Descubrir el enigma de esa frase tan repetida en casa y que nunca terminábamos de comprender del todo bien.

2.- ¡Que me dejes! Tomar conciencia de que nuestros hijos no nos necesitan al lado en todo momento porque lo que quieren es jugar o estar solos.

3.- ¡Vaya tela! Aceptar que nuestros hijos nunca van a ser Sigue leyendo Decálogo no ideal para ejercer de madre o padre, pero real.