Hijos de Caín. El poder de la envidia.

Todos llevamos algo de Caín dentro, unos más controlado que otros, pero nuestro origen animal nos delata, nos supera, y nuestro peor Yo puede salir a relucir en cualquier momento; tan sólo necesitamos sentir una amenaza para dar rienda suelta a nuestras maneras más destructivas, a nuestros peores gestos, a no mirar por nadie salvo por nosotros mismos. Lo mismo hizo Caín llegado el momento. La envidia, ese veneno tan nuestro, superó todos sus principios éticos y morales haciéndose con el control imponiendo su ley de “todo para mí”. Sigue leyendo Hijos de Caín. El poder de la envidia.

El exceso de extraescolares. La generación triste.

“Hemos criado niños bilingües, trilingües algunos; niños que nadan como peces, que juegan al fútbol como ases, que practican todo tipo de gimnasia, que bailan lo que les pongas, que hacen robótica, que tocan instrumentos, que juegan al ajedrez…  Hemos criado a toda una generación desarrollando capacidades a golpe de extraescolares. Pero… ¿Son felices?”

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