¡Oda al desayuno!

 ¡Oh desayuno, afán de un tiempo cuasi dormido que en el rostro aún arrugado con su mano tierna te acaricia y te susurra al oído un «Buenos días cariño”. Fruta fresca y chacina, huevos y cereales. Quesos, yogures, leche y frutos secos. Sentaos todos a la mesa del alba, que ya se acercan los comensales y buena cuenta darán de estas deliciosas viandas! 

Pero entonces con tanto variado ¿Qué es para cada uno un buen desayuno?

  • Para demasiados hijos:

A veces es sólo un mal rato, una cosa que les roba tiempo, su preciado tesoro para poder seguir durmiendo. «No es justo, porque si luego me como algo en el recreo, no hay derecho que todas las mañanas me hagáis esto» – rugen algunos al salir del lecho-.

  • Para un padre:

El desayuno es el mejor momento para tomar un buen sustento. Un hábito razonable que todos deberíamos tener por ser lo más saludable. «Venga, come bien, que tienes que coger fuerzas para todo el día cariño, mira tu padre, aprende”.

  • Para una madre:

Lo único importante antes de empezar el día. El deseo de que alimentar el cuerpo es la mayor alegría. «Comed bien y de todo. ¡Ah! y en el recreo no os dejéis quitar el bocadillo; y si se meten con vosotros se lo decís a los maestros». Un sin fin de buenos consejos que sólo una madre atenta sabe a bien tener en cuenta.

  • Para los abuelos:

Grandes conocedores de todos los trucos y recovecos del estómago de sus nietos, no tienen piedad e incluso chantajean sin miramientos. «Tú de aquí no te levantas hasta que yo vea que todo eso pasa por la garganta; pero qué guapos, qué soles tengo. ¿Te pongo un poquito más cariño que te veo carita de estar hambriento?» ¡Son maravillosamente tremendos!

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Odas aparte, el desayuno es la principal comida del día, y en este país no nos lo tomamos precisamente en serio. Es un hábito y como todo requiere su tiempo; pero será el mayor favor que  podéis regalar a vuestros hijos, empezar el día sin prisas y bien alimentados. Si hace falta tiempo se adelanta el reloj, y sobre todo se adelanta la hora del sueño.

El desayuno es la base sobre la que construimos el día, es la línea de salida, de partida, de arranque; es el depósito de combustible para toda la jornada. No te preocupes si los primeros días sale todo mal, es cuestión de ser más perseverantes que ellos; lo importante es saber ser cariñosamente pesados.

No olvides que alimenta más un buen ejemplo que muchos frustrantes intentos. ¿Nos damos un tiempo?

No es magia, es educación.

Luis Aretio

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