Breve teoría sobre La Felicidad de las Personas. ¿Cómo se conectan tus emociones?

Todos queremos ser felices, todos perseguimos el sueño de alcanzar la felicidad y no perderla. Sin embargo todos sabemos, o a estas alturas deberíamos saber ya, que la felicidad es efímera, caprichosa y antojadiza, es lo más parecido a la Navidad, que dura lo que dura y encima cuando llegan los regalos… ¡se nos esfuma!

El símil de la Navidad es muy útil para entender el planteamiento de cómo se conectan nuestras emociones. Piensa en una guirnalda de luces navideñas. ¡Qué bonito es ver todas esas bombillas encendidas al mismo tiempo! Pues bien, cuando una sola bombilla se funde, ¡zas!, se acabó la Navidad, y en un instante se apagan todas al mismo tiempo, y claro, nos sentimos tristes, normal. Esto ocurre porque las bombillas están conectadas en serie y hace falta que todas estén bien para que se iluminen, si no, no hay Navidad. Este fenómeno no ocurre cuando la conexión es en paralelo, conectadas así, cada una de ellas no depende de la anterior y aunque falle una todas las demás continúan iluminadas, así la Navidad no se “apaga”.

No hacemos más que ver a personas que sufren porque sus emociones no están bien conectadas, me explico: queremos que todo funcione bien y al mismo tiempo en nuestra vida para sentir eso que muchos llaman felicidad o simplemente bienestar. No, lo sentimos mucho, lo raro es que todo esté bien y además al mismo tiempo; eso ocurre “una vez cada mucho” y es como la Navidad, que sólo dura dos semanas pero tarda once meses y medio en volver. No, no podemos pretender que todo esté siempre en su sitio, y más complicado resulta cuando las personas somos demasiado exigentes con nosotros mismos y con los demás.

Salud, pareja, hijos, familia, trabajo, deporte, gastos, ocio, relaciones familiares, relaciones sociales, tiempo, coche, vecinos, casa, escuela, tutores, notas… Cada área es como una bombilla de nuestra particular guirnalda, y si para sentirnos felices necesitamos que todo brille al unísono, lo dicho, frustración garantizada, porque aunque a veces ocurre así, suele durar poco, muy poco. Quizás nuestras emociones estén mal conectadas y debamos pasar por el taller para cambiar del modo serie al paralelo, sin duda. La conexión en paralelo permite que aunque algunas de “nuestras bombillas” no funcionen, las demás sigan intactas y no necesitemos dejarnos llevar por la decepción ni por el desánimo de aquello que no va bien en cada momento.

La conexión en paralelo es de aceptación de que la vida tiene más de difícil que de fácil, y ojo, que saber aceptar es mucho más que simplemente resignarnos; aceptar es saber soportar que las cosas no hayan ido como nosotros queríamos, y por supuesto comprender que debemos actuar y saber esperar a que todo cambie, porque las circunstancias cambian y “no hay mal que cien años dure”. Aceptar permite no perder la calma y dedicar ese tiempo a restaurar aquello que sea necesario para que todo vuelva a fluir con normalidad, y si, es cierto que hay días, semanas e incluso meses que nos tenemos que conformar con menos de lo que sabemos que nos merecemos, pero eso siempre ha sido, es y será así.

Cuando nos sentimos demasiado afectados comienza a sobrevolarnos el fantasma de la “depresión”… ¡A ver, a ver, a ver! Una cosa es sentirse triste y otra completamente diferente es hablar de depresión o de sus sucedáneos. Cuando un estado de tristeza perdura se vuelve insidioso y nos arrastra en su sesgada manera de ver las cosas (la dichosa subjetividad) pero ¡no pasa nada! porque si nos fijamos bien, hay otras muchas cosas que sí “funcionan”.

Así son nuestras emociones a veces. Si están unidas en serie se necesitarán unas a otras y difícilmente nos ayuden a disfrutar, pero si sabemos valorar objetivamente nuestras áreas emocionales, podemos mantener la calma y disfrutar de todo lo que somos y tenemos.

Toca aceptar y esperar de manera activa a que todo cambie… ¡si tú quieres, claro!

No es magia, es educación.

Luis Aretio

7 comentarios sobre “Breve teoría sobre La Felicidad de las Personas. ¿Cómo se conectan tus emociones?”

  1. Me ha encantado el símil…. en paralelo… así tienen que fluir nuestros deseos, obligaciones, objetivos, necesidades…. Es cierto para evitar que, como ocurre en el dominó, cuando una pequeña pieza falle, se nos desmonte el dibujo completo de nuestra existencia. Un fuerte abrazo,
    Myriam

    1. Gracias Myriam, el del dominó tampoco está nada mal,un error que desencadena una catarsis… lo usaré también. Pretendo que se puedan visualizar procesos para desmitificar algunos aspectos muy comunes pero a veces difíciles de “conectar”.
      Moltes gracies

  2. Pienso que partir de ese supuesto “sueño de alcanzar la Felicidad” perdurable en el tiempo como un objetivo externo a nosotros, corre el riesgo de seguir fortalecido el Mito de la Felicidad -insustancial-, y aun en vanos intentos de su desmitificación, puede contribuir enormemente en ahondar en el infantilismo en las edades adultas en el que vivimos en estos tiempos. Así ocurre cuando sólo nos preocupa ver cómo y cúan lucen esas bombillas navideñas, ya en serie o paralelo, ya fijas o en intermitencias juguetonas; bombillitas que egoistamente parecen tener vidas independientes, que podrían dejar de lucir sin apenas afectar a esas otras que “fingirían” seguir luciendo despreocupadamente, mostrando un individualismo atroz en la cadena de lucecitas; y todo ello sin reparar en lo importante: de dónde surge, de dónde emerge la ENERGIA que las hace ILUMINAR. Recomiendo la lectura de James Allen, filósofo británico algo olvidado.

    1. Gracias Juan, el mito de la felicidad, bonito título para un nuevo artículo; es cierto que nos están, no se si moldeando o maleando, o tal vez ya nos importe más bien poco el matiz; lo cierto es que miramos más por nuestro abrupto y equivocado ombligo ignorando que la felicidad también puede estar más allá de uno mismo, icluso puede que la encontremos en los demás… Podríamos afirmar esa ley física de “la felicidad ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma” lo malo es que nos la están adulterando con tanto dogma barato, y claro, “picamos”.

  3. Me ha encantado el post, y lo comparto al 100%, hay que aprender a disfrutar y valorar todo lo bueno que nos pasa a diario, relativizar las cosas y ocuparnos en lo que no vaya bien, pero intentar controlar las preocupaciones que nos roban la energía y esa capacidad de ser felices.

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