Docentes con corazon de tiza y alma de patio. Gracias por vuestra incansable raza.

Gracias docentes: desde la Educación Infantil hasta la Universitaria.

Gracias por cada tutoría ganada al poco tiempo, ese que nadie te regala.

Gracias por cada acierto, y también por cada fallo que sin querer a veces se escapa.

Gracias por cada día que no has querido faltar con esa gripe estacional o ese dolor del alma.

Gracias por soportar, demasiadas veces, a los hijos de los maleducados, esos que “revientan” tu aula.

Gracias por llorar a solas, y por emocionarte con los gestos invisibles que pasan en la rutina… casi desapercibida y callada.

Gracias por hacer malabares para que te atiendan, respeten, …y además aprendan.

Gracias por toda la imaginación con la que compensas las muchas sabidas carencias.

Gracias por la paciencia, y por dejarte la garganta hecha trizas cada mañana.

Gracias por las formas: las buenas, las regulares y las otras menos afortunadas.

Gracias por tus caricias, si, esas que sabemos que haces a traición después de un esfuerzo y a cambio de nada.

Gracias porque cuando decidiste dedicarte a esto, seguro que no se parecía en nada a lo que ahora es, pero gracias por no perder ni un ápice de ganas.

Gracias por formar parte de la vida de nuestros hijos, porque te recordarán en cada aprendizaje y en cada encrucijada.

Gracias por dar sentido, forma y contenido en cada nueva jornada.

Gracias por preparar cada lección en casa, por corregir a altas horas de la madrugada, por vivir tu oficio más allá de lo que esperabas.

Gracias por convertir cada atasco o dificultad en una nueva experiencia de oportunidad.

Gracias por molestarte en mandar notas con ánimos, ideas y amables palabras.

Gracias por sentir que cada persona merece la pena y por nunca pensar en tirar la toalla.

Gracias por seguir animando a aquellos de quienes muchos ya no esperaban nada.

Gracias por esas tiritas para la desilusión que siempre sabemos que guardas y llevas preparadas.

Gracias por resolver y descifrar respuestas enigmáticas envueltas entre imposibles palabras.

Gracias por tu corazón de tiza, por tu alma de patio y por tu incansable raza.

Soy hijo de un “maestro de pueblo” quien dedicó algo más que su vida a la enseñanza, y de él aprendí lo que no se enseña: que la vida sin pasión no vale de nada.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

18 comentarios en “Docentes con corazon de tiza y alma de patio. Gracias por vuestra incansable raza.”

  1. Gracias por escribirlo y describirlo tan bien, Luis. Yo aún recuerdo con cariño, respeto y agradecimiento a los maestros y maestras que tuve la suerte de tener en la vida. Es muy cierto eso de que los maestros nos marcan.
    Saludos y comparto

    1. Gracias a tí Clara, por sentirlo y compartirlo. Es verdad que cuando miras atrás y piensas en tu infancia, hay varias personas significativas siempre “revoloteando” y no es casualiad que sean maestros o maestras… porque más allá de cualquier contenido o cualquier evalucación… mucho más allá, están las personas que dan sentido a esa labor vuestra tan importante, tan responsable y tan trascendente. Un abrazo con el Corazón lleno de tiza!!

    1. Gracias a tí Elena por asomarte a este proyecto. La docencia en este pais no neceista buenas palabras sino buenas reformas estructurales, actitudes al margen de la condición politica y muchas ganas de hacer las cosas de forma diferente como se ha hecho hasta ahora. De momento guardemos estas palabras en el corazón para que nos sirvan de aliento en esos muchos momentos de “flaqueza” que sabemos que haberlos… haylos.
      Un abrazo y vuelve cuando quieras!!

    1. Tengo la fortuna de estar todo el día rodeado de docentes, eso me ha permitido hacer esta simpática radiografía de algunos epsiodios cotidianos que habitualmente pasan desapercibidos y por supuesto pasan poco agradecidos. Se oyen muchas críticas pero pocas veces se da las gracias, y eso querida docente, no es justo. Enhorabuena por tu labor, por tu pasión y por tu entrega. Un abrazo con un gran lazo.

  2. gracias Luis
    estando también “en este lado de la cátedra” no comparto del todo lo que has escrito……..
    hay tantas cosas que se pueden hacer, pero lo que sí es cierto es que esta profesion es absolutamente vocacional y esto se deberia de decir a todos lo que emprenden este camino

    1. Gracias Sabina, y me alegra que no coincidamos en todo, para eso está la discrepancia que será siempre bienvenida. Creo como tú que hay muchas cosas que se pueden hacer, y en eso estamos más de uno con nuestra labor diaria, sorda pero constante, discreta pero incansable. Lo de vocaional es obvio, y sobran en el sistema mucho opositor que ha llegado sin interés a optar por un sueldo en lugar de una plaza de docente, y lo siento por sus alumnos, porque aunque aprendan, se pierden la parte más bonita de todas, la de la pasión por la vocación y la dedicación.

  3. Primo!!! Qué me gusta tu vocación!!!
    Cuando empecé en la enseñanza mis compañer@s me veían muy ilusionada y entregada a mi labor. Algunos se sonreían y cn buena intención a la par q cn cierta condescendencia, me decían”ya se te pasara, en cuanto lleves unos añitos…”
    Pues q queréis que os diga…en aquel entonces tenía 24 añitos, ahora tengo 42, justo al revés y no sólo tengo entrega e ilusión, sino también pasión, ganas de luchar, implicación, creatividad en marcha, muchas sonrisas y una bocanada de aire fresco cada vez que atiendes a un ser humano en tu trabajo…
    Desde luego sin vocación es imposible hacer nien nuestra labor y menos en los tiempos políticos, económicos y sociales por los q está pasando la educación.
    Primo un beso enorme. No lo dejes nunca!!!

    1. Querida Isabel, mientras haya personas en el mundo con esa ilusión y esa entrega, con esa pasión y esa efervescencia tan tuya, no te preocupes que no lo voy a dejar nunca, si acaso al contrario,me rodearé de personas generosas y, entre todos, le daremos un empujón a esta gigante piedra de molino que es la educación. Pero vamos bien equipados y mejor acompañados, no lo dudes. Un beso y enhorabuena por tu pasión.

  4. Desgraciadamente los docentes no estamos muy acostumbrados a que nos den las gracias… y, aunque sea nuestro trabajo, una palmadita en la espalda de vez en cuando siempre reconforta y alienta… Gracias por tus palabras.

    1. Pues esa mala costumbre habrá que cambiarla y ser agradecidos con quienes tenéis la maravillosa responsabilidad de formar y educar personas. Gracias por compartir tus palabras Carmen.

  5. Muchas gracias por tus preciosas y alentadoras palabras. Yo también me siento orgullosa de ser hija de un “maestro de pueblo” que adoró siempre su profesión… y hasta creo que supo transmitirme su vocación.

  6. Gracias Luis por tu reconocimiento y por dibujar nuestra tarea con tanta belleza. Siempre recordaré con cariño a ese maestro de pueblo que fue mi maestro, compañero y amigo.

    1. Que alegría tu visita Lourdes. La escuela que tuve en casa (porque en las casas también hay escuelas igual que en las escuelas también hay casas….) me permitió vivir esa pasión que impregnaba todo lo que rozaba. Hay muchas personas que cómo tú me habeis sabido hablar de ese maestro de pueblo tan humano y tan cercano siempre. Gracias por tu visita y por compartir tus palabras. Un abrazo “de pueblo”.

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