Las personas flexibles son más felices.

Ser flexibles es una forma de entender la vida además de una actitud amable con la que afrontar la rutina. Las personas flexibles se adaptan a lo inesperado, en cambio las personas rígidas no soportan cambiar de estatus y se mantienen inamovibles. Las personas rígidas se «rompen» cuando la vida les fuerza y les exige un extra de entrega, un plus de dedicación o un esfuerzo de comprensión de un modelo diferente al suyo.

Ser flexibles es contar con la posibilidad de soportar lo que es nuevo y lo que es diferente cuando llega sin previo aviso. Sin miedo a los cambios, vislumbran nuevas alternativas tanto en sí mismos como en los demás. A muchos les paraliza lo que no conocen, no dominan o no controlan bajo un pensamiento estricto de “esto no estaba previsto” con la consecuente reacción emocional adversa que desencadena ese pensamiento rígido; la persona dedica todos sus recursos a restablecer cuanto antes el desequilibrio y ya no sabe continuar hasta que todo vuelve a ser como antes: todo controlado.

Las personas flexibles establecen prioridades y las reorganizan sobre la marcha; no sienten la necesidad de seguir un orden o un ritual programado; saben cambiar de rutina, saben adaptarse al tiempo disponible, sea o no el que querían; en cambio, las personas rígidas entran en pánico cuando nada les sale como querían, cuando su prioridad no es atendida y sobre todo no saben disfrutar de los nuevos esquemas que se le presentan.

Ser flexibles no es ser impasibles o indiferentes aunque a veces puedan confundirnos estos términos; ser flexibles es ser tolerantes, moderados y ponderados; es adaptarse a pensamientos divergentes, es no conformarse con lo primero que se les ocurre porque saben que un problema puede tener muchas soluciones. Ser flexibles determina el nivel de estrés que experimentamos, porque las cosas no generan estrés, el estrés lo generamos las personas cuando no sabemos encontrar vías de escape donde eliminar parte de la tensión.

Ser flexible es ser un poco más libre, un poco más amable y un poco más feliz. Sé flexible, el mundo te lo agradecerá.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

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