La incultura del consumo… ¿De donde nos viene?

Vivimos en un mundo material, valemos más por lo que tenemos que por lo que somos, y buena nota de ello toman nuestros fieles proveedores, quienes a sabida cuenta de nuestra debilidad nos agasajan con todo tipo de artículos tan innecesarios como a veces ridículos. Parece ser que no tenemos remedio y damos rienda suelta a nuestra inagotable insatisfacción buscando rodearnos de aquello que al tenerlo, puede hacernos creer un poco más felices o un poco menos infelices según el caso. Sigue leyendo La incultura del consumo… ¿De donde nos viene?

Adolescentes: la distancia emocional ante el fracaso en casa.

No me riñas, no me grites, no te desesperes; has sido tú quien me ha enseñado con tu ejemplo cómo se hacen las cosas. No me presiones para que haga lo que tú quieres simplemente porque te gustaría que yo fuera como tú tienes pensado. No me agobies con tus amenazas, no me ridiculices delante de tus amigos, y sobre todo no me des de lado cuando no logre cumplir con tus ansiadas expectativas, porque son sólo tuyas, no mías. Sigue leyendo Adolescentes: la distancia emocional ante el fracaso en casa.

A niños estresados… adolescentes desorientados.

Vivir el estrés no es lo mismo que estar estresado. Igual que los objetos se estresan simplemente de ser usados, las personas también, es decir, el hecho de estar vivos ya nos genera estrés. Nacemos y ya lloramos para pedir las cosas; sentimos estrés para comer, para sabernos protegidos, para dormir; estrés en el baño y en la cocina, estrés en la guarde y en el parque. No, no estamos solos, además si lo estuviésemos tendríamos el estrés añadido de sentirnos solos… un lío. Sigue leyendo A niños estresados… adolescentes desorientados.

Estado Civil: Borrego

Somos seres fáciles de llevar y de convencer, seres que sólo vamos a pacer al lugar que nos dejan. Seres que convivimos con el miedo al horror de una amenaza incierta por desconocida. Seres que nos dejamos quitar lo mejor de cada uno según avanza la temporada. Nos reproducimos y transmitimos el miedo a cada nueva generación a no intentar ni siquiera saltar la valla, a no pensar, porque quien lo hace pierde la seguridad del falso protector que sólo nos cuida por su interés; no es por afecto, es por nuestra lana. Sigue leyendo Estado Civil: Borrego

Cuando los hijos “pierden la gracia”… y los queremos educar.

Cuando tenemos hijos y luego nos damos cuenta que lo importante no era tenerlo todo controlado. Cuando vemos que lo que realmente no podía faltar era la paciencia con que afrontar las malas noches. Cuando aprendemos que lo que nuestros hijos necesitan es la seguridad de una calma que no se vende en farmacias. Cuando vemos que nuestros hijos ya no obedecen… Es entonces cuando hemos llegado al punto de no retorno, ese momento en que “los niños han perdido la gracia” y decidimos comenzar a educarlos sin saber por donde empezar porque nos tienen secuestrados por el “yo quiero”. Sigue leyendo Cuando los hijos “pierden la gracia”… y los queremos educar.

El Desorden Emocional. ¿Enfermedad, etiqueta o mentira?

Todos pasamos por momentos difíciles en nuestra vida, de eso no cabe ninguna duda; el simple hecho de crecer nos mantiene expuestos a situaciones adversas de todo tipo que no siempre son resueltas con éxito. Somos un cúmulo de emociones que se van reteniendo poco a poco en nuestra retina y a veces, cuando menos lo esperamos, nos vemos obligados a afrontar nuevas situaciones complejas con el lastre del pasado. Sigue leyendo El Desorden Emocional. ¿Enfermedad, etiqueta o mentira?

¡Oda al desayuno!

 ¡Oh desayuno, afán de un tiempo cuasi dormido que en el rostro aún arrugado con su mano tierna te acaricia y te susurra al oído un «Buenos días cariño”. Fruta fresca y chacina, huevos y cereales. Quesos, yogures, leche y frutos secos. Sentaos todos a la mesa del alba, que ya se acercan los comensales y buena cuenta darán de estas deliciosas viandas! 

Pero entonces con tanto variado ¿Qué es para cada uno un buen desayuno?

  • Para demasiados hijos:

A veces es sólo un mal rato, una cosa que les roba tiempo, su preciado tesoro para poder seguir durmiendo. «No es justo, porque si luego me como algo en el recreo, no hay derecho que todas las mañanas me hagáis esto» – rugen algunos al salir del lecho-.

  • Para un padre:

El desayuno es el mejor momento para tomar un buen sustento. Un hábito razonable que todos deberíamos tener por ser lo más saludable. «Venga, come bien, que tienes que coger fuerzas para todo el día cariño, mira tu padre, aprende”.

  • Para una madre:

Lo único importante antes de empezar el día. El deseo de que alimentar el cuerpo es la mayor alegría. «Comed bien y de todo. ¡Ah! y en el recreo no os dejéis quitar el bocadillo; y si se meten con vosotros se lo decís a los maestros». Un sin fin de buenos consejos que sólo una madre atenta sabe a bien tener en cuenta.

  • Para los abuelos:

Grandes conocedores de todos los trucos y recovecos del estómago de sus nietos, no tienen piedad e incluso chantajean sin miramientos. «Tú de aquí no te levantas hasta que yo vea que todo eso pasa por la garganta; pero qué guapos, qué soles tengo. ¿Te pongo un poquito más cariño que te veo carita de estar hambriento?» ¡Son maravillosamente tremendos!

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Odas aparte, el desayuno es la principal comida del día, y en este país no nos lo tomamos precisamente en serio. Es un hábito y como todo requiere su tiempo; pero será el mayor favor que  podéis regalar a vuestros hijos, empezar el día sin prisas y bien alimentados. Si hace falta tiempo se adelanta el reloj, y sobre todo se adelanta la hora del sueño.

El desayuno es la base sobre la que construimos el día, es la línea de salida, de partida, de arranque; es el depósito de combustible para toda la jornada. No te preocupes si los primeros días sale todo mal, es cuestión de ser más perseverantes que ellos; lo importante es saber ser cariñosamente pesados.

No olvides que alimenta más un buen ejemplo que muchos frustrantes intentos. ¿Nos damos un tiempo?

No es magia, es educación.

Luis Aretio

La labor de los docentes que no viene en su paga.

Algunos dicen que los docentes trabajan poco, otros dicen que tienen muchas vacaciones y algunos dicen que tienen una buena paga. Hay familias que se quejan porque no les gusta su “estilo,  otras porque ponen muchos deberes y otras porque ponen pocos; Sigue leyendo La labor de los docentes que no viene en su paga.

La infancia. ¿Una etapa sobrevalorada?

Siempre se ha querido a los hijos y cada uno sabía el lugar que ocupaba en la familia. Siempre ha sido así, hasta ahora. Hemos pasado del autoritarismo de los padres a la anarquía absolutista de los hijos, y sólo se oye una voz, la de sálvese quien pueda. La sociedad se ha vuelto también permisiva y tentadora, poniendo en bandeja un nuevo modelo, el de la familia como proveedora de necesidades inútiles, quedando relegada a callar y a facilitar, y eso es lo mismo que no entender nada de nada. Sigue leyendo La infancia. ¿Una etapa sobrevalorada?

La curiosidad.

Somos curiosos por naturaleza. Desde la primera infancia hasta el último de nuestros días, cuando ya casi nada ni nadie nos sorprende. Todo lo que se nos muestra oculto despierta un interés desmedido en quien ha de esperar a saber el resultado de una hipótesis no resuelta. Si la curiosidad mató al gato, al ser humano le proporciona un aliciente casi siempre ilusionante. Sigue leyendo La curiosidad.