La Familia y el hiperrealismo educativo.

El hiperrealismo nos ha tocado con su increíble fuerza y ya nada es como antes. Ahora vemos la realidad con tal cantidad y calidad de detalles, con tanta nitidez de efectos realzados y exagerados, que lo que antes era interesante ahora nos resulta increíble que nos haya llegado a gustar. Los mega píxeles consiguen imágenes que superan a la propia realidad, y la tecnología permite manipular esa realidad hasta límites pecaminosos por mentirosos. Sigue leyendo La Familia y el hiperrealismo educativo.

Los celos entre hermanos: ¿Me quieren… o no me quieren?

¿Qué sienten nuestros hijos ante la llegada de un nuevo ser deseado y querido quien hasta entonces sólo estaba en una «nube» llamada barriguita de mamá? Unos alcanzan hasta donde quieren, otros entienden según lo que les conviene y muchos… hasta donde pueden.

Consideremos el momento de la llegada y del cambio en la estructura de toda la familia. Si es el segundo hijo, todo es nuevo para todos: papá, mamá y el primer superviviente primogénito con el que hasta ahora nos hemos relacionado; todos nos tenemos que enfrentar a un nuevo concepto del tiempo, de la dedicación y sobre todo del afecto que pasa a ser compartido, Sigue leyendo Los celos entre hermanos: ¿Me quieren… o no me quieren?

Hijos sobre atendidos.

Mucho se ha hablado de los hijos sobre protegidos y de los estragos de ese modelo educativo en el desarrollo emocional y conductual de esos niños quienes, víctimas de sus padres y de la mala o inadecuada educación que les han ofrecido, vagan por nuestra sociedad sin encontrar su lugar. Pero, desde hace varios años estamos recibiendo en nuestra consulta niños y niñas con dificultades de otro tipo, como hastiados, «arrugados» por su rutina, desafiantes, competitivos, con niveles de ansiedad y estrés elevados; todo esto muchas veces acompañado de una alimentación poco equilibrada y de una mala o deficiente calidad en el descanso nocturno; consumen mega bits en todo lugar y en todo momento, muestran actitudes, tendencias y comportamientos, por encima de su edad, jugando a ser más mayores y más consumidores cada vez con menor edad. Sigue leyendo Hijos sobre atendidos.

Preferible ser flexible.

Una forma de entender la vida o una actitud amable para abordar la rutina. Lo flexible se adapta a las diferentes formas y permite otras aplicaciones, otros usos y recursos, en cambio, lo rígido no soporta cambiar de estatus, se mantiene inamovible en su forma y solo sabe encajar cuando encuentra a más como ellos, y forman una tribu, su tribu. Pero lo rígido estalla cuando la vida nos fuerza y nos exige un extra de entrega, un plus de dedicación o un esfuerzo de comprensión. Sigue leyendo Preferible ser flexible.

¿Como tú? Sí, igual que tú.

Cuando educamos somos algo más que madres o padres, somos modelos, no de moda, ni de belleza, no, somos modelos de personas, de maneras y formas de afrontar la vida, de solucionar problemas, de interpretar las pausas, de vivir, sentir, reír o llorar, de asumir responsabilidades, de aprender de los errores propios y ajenos. Somos el espejo donde se miran cada día antes de «salir» a la vida; somos el espejo donde se retocan el alma a nuestra imagen y semejanza, como quien se pone bien el flequillo antes de salir; un par de retoques al carácter, un poco de paciencia a las ganas, y para terminar, un beso de esos que huelen bien. Hala, a la calle, a la vida, y ponte tu mejor autoestima, no te vayas a resfriar. Sigue leyendo ¿Como tú? Sí, igual que tú.

La conducta: no es lo que se ve, es lo que no se ve.

Detrás de toda conducta hay una emoción que la sostiene, desencadena o motiva, eso es indiscutible, salvo en los casos de conductas reflejas primitivas donde la emoción no aparece hasta pasada la acción refleja. Sin la emoción, la conducta no es nada.

Toda conducta está dirigida a una meta.

Nada es casualidad, todo lo que hacemos las personas es por algo y para algo; como diría Freud, hasta los lapsus tienen su sentido, las equivocaciones incluso las omisiones, serían también intencionadas. Sigue leyendo La conducta: no es lo que se ve, es lo que no se ve.

La Humildad: vivir y educar «con lo puesto».

Vivir y educar «con lo puesto», con lo mismo que queda después de un incendio, con la ausencia de ti mismo, con el merecido olvido de quien se sabe perdido. No, no es un relato de desesperanza sino sobre la realidad que a veces nos asalta por el camino, nos asusta y nos inquieta hasta sentirnos del todo inseguros en nuestro, a veces, incómodo destino.

Sabrás de su existencia por la conciencia de todo cuanto admiras, sabrás que los demás no tienen tu misma inquietud ni quietud, y no tendrá descanso ni en el momento en que intentas tomar un poco de aire fresco. Sigue leyendo La Humildad: vivir y educar «con lo puesto».

Alma, corazón y vida.

Será como una moda pero que nunca pasará, será el despertar de un ser superior a todo lo anterior soñado y deseado, y sí, serán tus hijos quienes logren sacar de ti un tanto de lo mejor y a veces un poco de lo peor… será que nunca has querido como vas a querer a partir de ese preciso momento en que dejas de ser hija/o para pasar a ser madre o padre. Sigue leyendo Alma, corazón y vida.

La Técnica de Rebobinar: educar enseñando.

A todos nos interesa que nuestros hijos se porten bien, pero no olvidemos que somos nosotros quienes les debemos enseñar a manejar su comportamiento en función de nuestras reglas, de nuestras normas y de nuestros límites con lo que se han de enfrentar a la compleja tarea de aprender a obedecer y a hacer las cosas como nosotros  queremos. Enseña más una buena corrección que cualquier bronca, grito, amenaza o castigo que se nos pueda  ocurrir. Si nuestra intención es enseñar, mejor cambiar reñir por corregir, y de ahí surge esta Técnica de Rebobinar, para educar enseñando.

La dificultad está directamente relacionada con el carácter de mamá, de papá y de los hijos. El método es simple y económico. Cada vez que tus hijos hagan algo inadecuado, algo que no está bien o algo que no se parece a lo esperado/deseado:

1.- No grites ni amenaces.

Nunca grites ni amenaces sin tener toda la información disponible, es decir, nunca grites ni amenaces; no va a servir mucho más que para que ellos aprendan a gritar y posiblemente a medir hasta donde somos capaces de cumplir todas esas amenazas.

2.- Mantén la calma.

Mantén la calma, normalmente no son cosas importantes, son errores conductuales por precipitación, por comodidad o por falta de atención, pero han aprendido cuales de todos ellos nos sacan más de quicio especialmente. No se lo reprochemos, se lo hemos enseñado nosotros; somos quienes les dejamos las mejores pistas sobre cuáles son nuestros puntos más débiles.

3.- Pídeles que rectifiquen.

Pídeles que rectifiquen y que hagan bien lo que no ha sido adecuado. Rebobinando, es decir, dando marcha atrás literalmente a su conducta y reiniciando desde el origen lo que deberían hacer hecho bien, mejor o no mal. Consiste en darles la oportunidad de repetir la acción de manera adecuada. Sangre fría, cabeza templada,  no pasa nada, todo lo contrario, el hecho de no «entrar al trapo» evitará que esa conducta se vea reforzada negativamente y pueda ir a más.

4.- No se acepta que pidan perdón.

No se acepta que pidan perdón sobre la marcha ni que digan eso de «la próxima vez lo hago bien de verdad mamá, papá, te lo prometo»; no, se les debe pedir por favor que hagan bien lo que se espera de ellos, pero también debemos considerar cómo les pedimos las cosas, en qué momento y en qué están ellos inmersos; ponernos en su lugar nos dará pistas importantes para culminar con éxito esta tarea.

5.- Enseñar a pedir permiso.

Que aprendan a pedir permiso para todo, que pregunten siempre antes de hacer algo, lo que sea, es un hábito muy sano y muy bueno, además eso no significa que se lo vayamos a conceder pues deben aprender que no todo lo que nos piden es posible, bien por el momento o porque no lo vemos adecuado, pero sí implica que cada vez que nos consulten y nos pidan permiso, les reforcemos con una caricia verbal el haber pedido permiso antes de hacer algo.

6.- Paciencia y constancia.

Paciencia y constancia, eso que todos queremos tener pero que no siempre somos capaces de mantener. No es un tópico, es una actitud. La Técnica de Rebobinar combina el moldeamiento conductual con una gran dosis de empatía. No siempre es eficaz porque no siempre disponemos de la perseverancia suficiente.

Nuestra mejor propuesta es nuestra mayor coherencia, y por ahí nos pueden pillar más de una vez, porque no somos súper padres ni súper madres, somos de carne y hueso, sentimos y padecemos por ellos y con ellos, y así siempre, pues tener hijos es sinónimo de tener una ocupación permanente para toda la vida donde coinciden y conviven la felicidad y la maravillosa satisfacción de ver a nuestros hijos bien atendidos.

“No lo olvides, contra el enfado, rebobinado”.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

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Una experiencia educativa innovadora adaptada a las necesidades de cada familia. Una herramienta para afrontar con exito la mayor responsabilidad de toda nuestra vida: educar y guiar a nuestros hijos.

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