Hola, soy yo, el niño violento.

Hola, soy yo, «el niño violento», y voy a tratar de  contaros de donde vengo, porque a veces creo que vengo del mismísimo infierno, y claro, tú no sabes lo que es eso. No he tenido ni un solo día de paz desde que nací, nunca me he sentido querido, simplemente no sé lo que es eso, y creo que a este paso, cada día tengo más dudas de poder llegar a saberlo. Sigue leyendo Hola, soy yo, el niño violento.

Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

Todos somos víctimas de esta inmerecida lacra de casos de acoso escolar o bullying. A todos se nos para el corazón cuando saltan a la luz las nefastas consecuencias de jóvenes, niños la mayoría, que ven su vida arruinada y no encuentran más salida a su angustia que la del aislamiento y en algunos casos, el suicidio. Todos somos víctimas, pero en el acto de acosar, hay tres víctimas directamente implicadas. Sigue leyendo Bullying. Las tres víctimas del acoso escolar.

Te quiero, pero ni tú eres mía, ni yo soy tuyo.

Nos enseñan que querer es poder, pero no es así, ni mucho menos. Querer es dar y crecer, es valorar lo que nos ofrecen, es respetar que la otra persona tiene tantos o más derechos que tú, es entender la empatía como un hábito imprescindible, es aceptar que no todo lo que deseas es posible por el simple hecho de pretenderlo. Querer es vivir tu vida sin imponer nada a nadie.

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Los Abuelos: esos héroes de carne y hueso.

Lo dan todo en cada misión de cuidar a sus nietos, y parece que nada les pesa, que nunca pasa nada. Asumen un papel arriesgado a veces, se la juegan defendiendo a sus más intrépidos admiradores, esos locos bajitos que son sus nietos. «Tú no te preocupes que no se lo decimos a mamá» una frase recurrente llena de complicidad, porque para qué nos vamos a engañar, si quienes más disfrutan son ellos. Sigue leyendo Los Abuelos: esos héroes de carne y hueso.

Pensad, pensad, malditos.

Atravesamos una auténtica crisis de criterio. Cada vez pensamos menos y además permitimos que sean otros quienes piensen por nosotros. Tendencias, gustos, aficiones, moda; nada es casual ni tampoco improvisado, todo tiene su por qué y su intención. Nos va lo fácil, lo inmediato, y sobre todo lo cómodo. Somos la expresión máxima de la ley del mínimo esfuerzo. Y nos equivocamos si creemos que esto que nos ofrecen es lo mejor que nos merecemos. Sigue leyendo Pensad, pensad, malditos.

Cómo conquistarte a ti mismo, un corazón corriente.

Todos hemos seducido o al menos lo hemos intentado alguna vez. Unos con más o menos éxito y otros con mejor o peor acierto. Ríos de lecturas sobre cómo seducir, insinuar o conquistar a otra persona, pero ¿y conquistarnos a nosotros mismos?, de esto se ha escrito bastante menos. Sigue leyendo Cómo conquistarte a ti mismo, un corazón corriente.

La educación familiar del revés. Flipped Family.

La educación familiar ha sido invertida. El equilibrio está ahora determinado por las necesidades de los hijos y éstos no dan abasto pidiendo caprichos. Hemos dado la vuelta a la estructura convirtiendo el proceso natural de educar en un circo mediático y artificial. Sigue leyendo La educación familiar del revés. Flipped Family.

No prometas amor eterno, promete respeto.

Atrévete a querer a alguien cuando hayas aprendido a quererte tú; atrévete a levantar la voz en nombre de un merecido sentimiento. Tú, ejemplo de cuanto pretendes para ti y que debes sabes ofrecer. Tú, estado y resultado de la presencia de todo el cariño que la vida te ha regalado, sal al encuentro de ti mismo y vive como si todo y nada fuera contigo. Sigue leyendo No prometas amor eterno, promete respeto.

Custodia compartida sí, pero a medida.

A partir de la separación todo es nuevo para todos, especialmente para los hijos que verán cómo su rutina familiar, la vida que han llevado hasta ahora, la única vida que han conocido, será dividida en dos mundos diferentes y demasiadas veces enfrentados por los intereses de sus progenitores. Sigue leyendo Custodia compartida sí, pero a medida.

El segundo apellido… la muerte en los tacones.

Has matado al segundo apellido, el que llevarán como único orgullo tus hijos; has alterado el orden de los factores que perpetúan nuestro más innoble desequilibrio. No matarás decía el catecismo, honrarás a tus padres como te honras a ti mismo. Sigue leyendo El segundo apellido… la muerte en los tacones.