Infancia y música de adultos; el penúltimo despropósito.

De los Canta Juegos al reggaeton, así es el salto musical que obligamos a dar a nuestros hijos, y lo triste además es que no hay mucha más alternativa. No hay apenas música disponible a partir de los seis años, y entregamos a nuestros hijos a la hoguera de las vanidades, canciones con letras pésimas y para colmo, ofensivas, groseras, violentas y sexistas. Si queríamos hacerlo mal, lo estamos bordando.

En esos hoteles con pulseras de colores, en la mini disco y luego en la velada correspondiente. En las verbenas de los pueblos donde se mezclan edad, alcohol y horarios. En las piscinas, donde a golpe de acuagim, acuazumba o acuaboxing, se practican formas inauditas de correr por la piscina lanzando movimientos imposibles mientras los niños cantan y bailan, ¡qué graciosos! En la radio, en la televisión, en los bares, en los chiringuitos…, da igual la hora y dónde; tú baila niña, imita a los adultos y empieza a farfullar, que se ve que ya tienes edad para todo eso. Se me olvidaba, en las fiestas de los colegios también sé que han sonado, parece que por estar de moda queda justificado.

Tampoco hay que quedarse en Los Payasos de la Tele ni en los Canta Juegos hasta que vayan a la universidad, pero si pasamos el rodillo del sentido común, habría que arrasarlo todo para empezar de cero. En más de una ocasión me han entrado ganas de dar la nota y presentar una queja, pero sería inúti y absurdo pretender apagar un incendio con un sólo cubo de agua. ¿ Quién decide poner esas canciones en horarios de niños a pesar del soez, estridente y repetitivo mal gusto? ¿La culpa es de quien la pincha, de quien la escucha o de quien la impone? Por cierto ¿quién impone qué?

«Despacito», Fonsi en esta canción de letra erótica y sexista dice así: » Déjame sobrepasar tus zonas de peligro, hasta provocar tus gritos, y que olvides tu apellido». Enrique Iglesias se dejó caer un «dame el alcohol que quita el dolor», sin comentarios. «Callaita», de Bad Bunny, me niego a decir nada de semejante letra de mierda, vaya, se me escapó. La lista de canciones inapropiadas para nuestros hijos es tan larga como patética, tan larga como vergonzosa, y ojo, que cada quién y cada cuál escuche lo que le de la gana, yo no me refiero al gusto musical, sino al mal gusto de no poner filtros ni frenos a la bacanal musical más ordinaria y ridícula cuando los niños están a nuestro lado escuchando mensajes denigrantes, agresivos y vejatorios . Hala niño, tú canta bien alto, «marihuana y  bebida, gozándose la vida» que luego tus padres cuando seas mayor se quejarán de que eres un irresponsable que sólo quiere vivir bien y estar con los amigos, pero eso todavía te queda lejos, tú canta, que nosotros ya te tocamos las palmas. Baila, sueña con ser mayor, con aspirar a hacerte Youtuber,  Instagramer o friki.

Papá y mamá somos los Ulises de una Odiesea muy nuestra, ahora vamos de marineros embaucados por cantos de sirenas, cantos perversos que sólo buscan atraparnos en el lado más mediocre de la vida, y somos nosotros quienes azotamos su barca y los arrastramos a la orilla del todo vale, y de ahí no todo el mundo sabe regresar, simplemente te quedas, te crees feliz y poco más, bueno, a esperar la próxima canción del verano, que a este ritmo el futuro se mide en ciclos, y el de tu infancia dalo ya por terminado. Baila y canta como si mañana no existiera, tu infancia bien vale un Grammy.

No será por creativos, por medios ni por mercado,  pero lo más que ofrecen son conciertos de adolescentes de moda, programas concursos reallity donde lo que más importa no son los niños ni la música sino la audiencia, recuerda, todo por el share. Estamos normalizando peligrosamente vivir en una realidad ficticia; nosotros los adultos ya sabemos que nadie nos regala nada, pero ellos aún no, y nuestros hijos devoran todo cuanto pasa por sus sentidos, y muchos no tienen fin porque no tienen quien los pare.

Seamos coherentes también con la música que escuchan nuestros hijos, la infancia es demasiado corta como para que nosotros les empujemos a ninguna parte.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

11 comentarios sobre “Infancia y música de adultos; el penúltimo despropósito.”

  1. Es difícil luchar contra la marea que sumerge a los niños en esas letras que, coincido contigo, son totalmente inadecuadas. Yo hace tiempo que opté por no prohibir a mi hija escuchar esas canciones (que es lo primero que me salía del alma) porque sabía que lo que no escuchara estando conmigo, lo haría en el recreo o en todos los sitios que tú has dicho. Lo que intento es lo contrario, escucharlas con ella y destriparle las letras, renglón a renglón. Normalmente se indigna tanto que ella misma decide que no le gustan. Tiene 10 años y lo hago desde que tenía 7 y comenzó a tararearlas.

    1. Hola, mi hija tiene 10 años y estoy haciendo lo mismo que tú, abrirle los ojos ante la impasibilidad del resto del mundo; lo entiende, aunque sé que eso no evita que en todas partes tenga acceso a ese tipo de contenidos. Seguiremos sumando cubos y esfuerzos!! Gracias

  2. Hay una puerta estrecha por la que cuesta trabajo entrar, se necesita esfuerzo, constancia y trabajo. Es más fácil ir por el camino ancho…. Dejarse llevar….pero los resultados no tardarán en llegar.
    Si nos lo proponemos y con un poco de conciencia…. Si podemos, al menos, intentar… No dejarnos arrastrar.
    …a ello.

  3. Es triste que tengamos que estar hablando de este tema….pero es así…. patéticos! Quejémonos, actuemos! No pueden ganar estos irresponsables. Involucremonos en el lugar que nos toca! Gracias Luis!

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